ORACIÓN PREPARATORIA

Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.

Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.

DÍA SEXTO

Como marco de gloria aureolando a la Virgen, vio sor Catalina aparecer unas letras de oro que decían: «¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!».

Y enseguida oyó una voz que recomendaba llevar la medalla y repetir a menudo aquella oración-jaculatoria, y prometía gracias especiales a los que así lo hicieran.

¿Dejaremos nosotros de hacerlo? Sería imperdonable dejar de utilizar un medio tan fácil de aseguramos en todo momento el favor de la Santísima Virgen.

ORACIONES FINALES

(Después de hacer una pausa para meditar lo leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando las oraciones a continuación):

Acordaos

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que uno solo de los que han acudido a tu protección e implorando tu auxilio, haya sido desamparado. Nosotros, pecadores, animados con tal confianza, acudimos a ti, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de nuestros pecados nos atrevemos a comparecer ante ti. Oh madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.

Rezar tres Avemarías con la jaculatoria: OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI.

Testimonios

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