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A modo de introducción

Cristo es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6). Y cuando alguien de buena voluntad tiene oportunidad de conocerle, abandona sus caminos errados y cambia de vida –a veces aun a riesgo de perderla- para ganar la Vida Eterna.

No son frecuentes estas conversiones heroicas, en un clima en el que los que gobiernan las naciones promueven el disfrute mundano irracional; ni contribuye tampoco el casi apagado reclamo eclesial, pues muchos pastores católicos desobedecen el Mandato de Cristo (“predicar el Evangelio a toda criatura”/”buscar primero el Reino de Dios y su Justicia”/ porque “no sólo de pan vive el hombre”) y se dedican sólo a la labor de ONGS que tratan de dar de comer a los necesitados de cualquier religión, incluso a rezar juntos (¡!), creyendo que ya no hace falta predicar la Doctrina Evangélica (el kerigma) para la conversión, pues basta llevarse bien aunque se tengan credos distintos.

Por desgracia esto ha escandalizado a algunos, que se han alejado de la Iglesia después de convertirse, al comprobar que esta mendiga amistad con falsas religiones que ni respetan derechos humanos ni Divinos, como ocurre en el Islam. Es el caso del periodista de origen egipcio, Magdi Allam, bautizado por Benedicto XVI, que al ver la inclinación de Francisco I hacia el Islam, ha decidido dejar la Iglesia y seguir a Cristo por su cuenta. Evidentemente no le justificamos, pero tampoco a los que lo han escandalizado.

El planteamiento es diabólico. Sólo la Verdad nos hace libres; pero no cualquier verdad, no cualquier conciencia, sino Cristo Jesús y la conciencia iluminada por Él a través de su Cuerpo Místico, la Iglesia. Nosotros no vamos a participar en ese juego, y trataremos de orar, hacer penitencia, y de enseñar a quien podamos, para que cuantos más, “lleguen al conocimiento de la Verdad y se salven” como nos dice S. Pablo desea Dios.

Tomamos ocho testimonios de “Religión en Libertad” que a su vez los recoge de las entrevistas que forman el volumen “Nuevos cristianos de Europa. Diez historias de conversión entre Fe y Razón”, de Lorenzo Fazzini, Director de la EMI, Editorial Misionera Italiana. Hemos visitado también páginas de algunos informativos y resumido los testimonios.

Lo justo es que lo hubieran titulado “Nuevos Católicos” –que no es lo mismo- pues los citados se convierten a la única Iglesia fundada por Cristo: la Católica.

Y es algo de una fuerza evidencial imparable. Quien se juega la vida por adherirse a la Verdad, busca la Verdad plena; no se conforma con sucedáneos; por eso acaba en la Iglesia Católica.

Y es vergonzoso y vomitivo encontrar a pastores y mentores de la Iglesia, que se avergüenzan de su apellido Católico, para fundirse en la peligrosa e indefinida maraña cristiana, que engloba a cerca de un millar de sectas, a cuyos adictos no se les hace ningún bien al llamarles con el eufemismo de “hermanos separados”, en lugar de “herejes y cismáticos” como los refiere Cristo a Sta. Faustina Kowalska en el 5º día de la Novena de la Misericordia, y como demuestra la estadística: Deformando la Verdad con eufemismos, la Iglesia ha disminuido su ritmo de expansión y su calidad misional, mientras que los “hermanos separados” han crecido sobre sus espaldas (véase el aumento de evangélicos en Hispanoamérica); algo también de lógica, pues sólo la Verdad nos hace libres.

De cara al Apostolado con musulmanes de buena voluntad, es conveniente aprender los argumentos de la conversión de Mario José, que ofrecemos en último lugar, sin olvidarnos de lo que aparece en los demás relatos; por ejemplo: En Alemania unos 200 musulmanes se convierten cada año a la Iglesia Católica. Una de sus conferencias, de 45 minutos, puede verse en: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=32180

De turco musulmán a católico doctor en teología

Esta conversión la recoge la última entrevista de esta nueva serie, que salió el domingo 1 de septiembre de 2013, en el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana, «Avvenire«.

Su nombre es Timo Aytaç Güzelmansur (en la foto). Nació y creció en Turquía y ahora vive en Alemania.

Nació en 1977 en Antakia, la antigua Antioquía, donde – según los Hechos de los Apóstoles – los seguidores de Jesús de Nazaret fueron llamados cristianos por primera vez.

Tras su conversión y el bautismo, del 2000 al 2005 estudió teología en Alemania, en Augusta y, después, en Roma, en la Pontificia Universidad Gregoriana. Ha conseguido un doctorado de investigación en la Hochschule Sankt Georgen de Frankfurt, la misma facultad de teología donde el entonces joven jesuita Jorge Mario Bergoglio tenía la intención de perfeccionar sus estudios.

Su “mentor” ha sido otro jesuita, Christoph Tröll, gran experto del Islam, muy apreciado por su competencia en este tema por la Conferencia Episcopal Alemana y por el mismo Joseph Ratzinger el cual, en el año 2005, apenas elegido Papa, lo llamó para introducir en Castel Gandolfo la sesión anual de estudios de sus ex alumnos de Teología.

Timo Aytaç Güzelmansur no niega la «peligrosidad» de una conversión en un país como Turquía y, por tanto, con mayor razón en otros países musulmanes aún más intolerantes.

Pero resalta el hecho de que no faltan conversiones, también por un motivo análogo al suyo: el descubrimiento de que Jesús «nos ha amado hasta el punto de donarse por nosotros en la cruz«.

– ¿Cómo ha ocurrido su conversión al Catolicismo?

– Comencé a acercarme a la Fe cristiana con 18 años, tras haber conocido en mi ciudad, Antakia, a un cristiano que luego se convirtió en mi amigo.

Procedo de una familia musulmana no particularmente religiosa, pero a pesar de ello he recibido una instrucción basada en principios islámicos: mis padres pertenecen a la comunidad alauita.

Tras mi encuentro con algunos cristianos empecé a leer la Biblia y, en especial, el Nuevo Testamento. Inmediatamente me fascinó la persona de Jesús. Esta fascinación, que aún hoy en día me cautiva, y la sorpresa (a causa de la maravilla) de que Jesús me ama tanto que fue crucificado y dio su vida por mí, son los motivos por los que me he convertido al cristianismo. – ¿Cómo han reaccionado las personas de su entorno ante la noticia de su conversión cristiana?

– Ha habido distintas reacciones. En mi familia surgió una especie de desconocimiento ante lo que significa el hecho de que un hijo veinteañero decida recibir el Bautismo. Probablemente debido a un sentido de vergüenza, causado por mi decisión de no externar demasiado los motivos de mi elección religiosa, se verificó un cierto distanciamiento entre mi padre y yo, hasta el punto que durante un cierto tiempo tuve que abandonar la casa de mis padres y emigrar al este de Turquía. Para algunos amigos míos ya no era el de antes. Más bien al contrario, me trataron como a un renegado e interrumpieron todo contacto conmigo.

– ¿Por qué decidió en el momento del Bautismo cambiar su nombre por el de Timoteo?

– Aproximadamente dos años después del inicio de mi interés por el Cristianismo tomé la decisión de hacerme bautizar. Un sacerdote de los Pequeños Hermanos de Jesús me preparó para el bautismo. El 6 de enero de 1997 recibí el Bautismo con el nombre de Timoteo en la que entonces era la Catedral del vicariato apostólico de Anatolia, en la ciudad de Mersin. Mi Bautismo fue celebrado por la tarde ante la presencia de pocas personas.

Este nombre lo elegí yo personalmente porque Timoteo era un seguidor de San Pablo. Timoteo era originario de Iconio, la actual ciudad turca de Konya. Cuando él, junto a Pablo, empezó a evangelizar en Anatolia era tan joven como yo cuando pedí el Bautismo. En una carta Pablo escribió a Timoteo: “Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza” (1 Tm 4, 12).

– ¿Cuál ha sido el aspecto del Cristianismo que le ha sorprendido más? – ¡Me convertí al cristianismo por causa de Cristo! Como ya he dicho, lo que sigue fascinándome todavía es el amor de Jesús por los hombres. Él nos ha amado hasta el punto de donarse por nosotros en la Cruz. Si Jesús dona su vida por mí, ¿cómo puedo responder yo? Para mí ésta es la pregunta fundamental. Y me ha parecido lógico corresponder a este amor siguiendo a Cristo y recibiendo el Bautismo.

– ¿Hay aspectos del islam que Ud. considera positivos?

– El Islam no es una religión homogénea. Dentro de ella encontramos numerosas corrientes religiosas, así como diversos rasgos culturales, y todos son presentados como islámicos.

Encuentro, por ejemplo, grandioso el hecho de que el Islam no haga diferencias entre razas o discriminación por motivo del color de la piel: todos los hombres son tratados como hermanos. En la comunidad islámica de mis padres, los alauitas, se resalta el amor del creyente hacia Dios y hacia los hombres.

Sin embargo, hay distintos aspectos del islam que no puedo aceptar, como por ejemplo, la relación entre hombre y mujer, la relación no clara con la fuerza o el concepto a menudo citado de “guerra santa”. (…) – Desde su observatorio alemán ¿Están aumentado las conversiones del Islam al Cristianismo?

– Anualmente, en la Iglesia Católica en Alemania reciben el Bautismo unas doscientas personas de procedencia musulmana. No se sabe cuántos son los nuevos cristianos de ambiente protestante que proceden del Islam porque no existen estadísticas.

Las personas que dejan el Islam tienen diversos motivos en el momento en que deciden dar este paso, que es peligroso. Algunos dicen: Mahoma fue un hombre de Estado y religioso demasiado violento, y esta violencia se ha transmitido también en el Corán. Otros, en cambio, perciben las comunidades árabes donde el Islam es mayoría como muy retrasadas. Otros han dejado el Islam porque han venido a vivir en Occidente y quieren integrarse totalmente aquí: según ellos, un paso fundamental es aceptar el credo de la mayoría, es decir, el Cristianismo.

Pero, sobre todo, hay personas musulmanas de una profunda religiosidad que están buscando a Dios y que por esto encuentran en el Cristianismo un Dios que los ama, los acoge y les ofrece paz. Gracias al encuentro con Dios descubren una imagen de Dios que obviamente no pueden encontrar en el Islam.

En Italia la condición del Cristianismo de hoy en Turquía es conocida sobre todo a causa de dos hechos graves, el doble homicidio del sacerdote Andrea Santoro y del Obispo Luigi Padovese. ¿Cómo viven los cristianos en su país de origen, Turquía?

– Sí, desgraciadamente en el pasado reciente de Turquía ha habido oleadas de violencia no contrastadas hacia los cristianos. Personalmente no he conocido a don Santoro, pero viví entre 1998 y 1999 en la iglesia de Santa María en Trabzon donde fue bárbaramente asesinado en 2006. Además, fui personalmente referente del Obispo Luigi Padovese en la ciudad de Iskenderun. Sigo aún hoy sorprendido por su asesinato, a manos de su chofer. A esta serie de homicidios hay que añadir el asesinato de los tres cristianos protestantes y el del periodista armenio Hrant Zaehlen.

Después de estos hechos, los cristianos en Turquía se encuentran cada vez más incómodos. El panorama social del país ofrece una gran variedad de situaciones: se va desde comportamientos de vecindad amigables hasta violaciones hostiles. Según donde uno viva en Turquía se pueden vivir todas estas situaciones. En la ciudad de Malatya, donde fueron asesinados en 2007 tres cristianos protestantes, aún hoy ningún turco se reconoce como cristiano. En cambio, en Antakia, incluso los exponentes del Estados exaltan las buenas relaciones entre musulmanes, cristianos y hebreos.

– Respecto al pasado ¿Existe en el Islam de hoy una mayor atención a la democracia, los derechos humanos y la libertad religiosa?

– Cuando estallaron las sublevaciones conocidas como revoluciones árabes, nadie podía prever qué dinámicas habrían desencadenado. Muchas personas en Egipto, Túnez, Bahréin y otros lugares bajaron a la calle porqué eran conscientes de que no podían seguir dejándose explotar por el poder estatal.

Hombres, mujeres y jóvenes se insurreccionaron por sus derechos y por tener más libertad.

También en este contexto las distintas tradiciones culturales han condicionado la vida política y social de cada país individualmente. No veo la democracia en las antípodas respecto al islam. Aunque en este periodo no están llegando buenas noticias de Turquía, debemos recordar que allí hay una democracia que funciona en una población de mayoría islámica. No creo que la mayoría de la población turca aceptaría como sistema estatal la sharia. Lo que se necesita es una mayor formación y educación. (…)

(Entrevista por Lorenzo Fazzini. Ha colaborado Antonio Ripamonti)

Un descendiente de Mahoma convertido al catolicismo

Joseph Fadelle nació en Irak (1964), y su nombre era Mohammed al-Sayyid al-Moussawi. A pesar de ser el heredero -el favorito de su padre- de una familia aristócrata chiíta muy influyente de su país, y descendiente directa del Profeta, no pudo evitar tener que hacer el servicio militar al que el gobierno de Saddam Hussein obligaba a todos los jóvenes.

Serían sólo unos meses, hasta que su padre consiguiera hacer las gestiones para líberarlo de tal deber. No obstante, algo inesperado le hizo cambiar por completo su modo de pensar.

Vivir con un cristiano

Al llegar ahí, se encontró con que su compañero de habitación era ¡un cristiano! ¡Tenía que ser una equivocación! Para un buen musulmán, es impensable ni tan siquiera hablar con un seguidor de Cristo, y éste viviría con él los meses que se le venían por delante: «Si encontráis judíos o cristianos, no los saludáis -reza un texto autorizado que interpreta el Corán-; si tenéis que caminar con ellos, intentáis dejarle el peor camino».

Querer abrazar el Catolicismo

Pero, ¿de verdad son tan malos los cristianos? La curiosidad le pudo y empezó a preguntarle cosas. Massoud -así se llamaba su compañero- sólo le dijo que leyera con atención el Corán. Y lo hizo. Eso, un sueño que le empujó a desear con pasión la Comunión, y las conversaciones con su ya amigo le llevaron a querer abrazar el Catolicismo. Poco después, Massoud se fue sin dejar rastro…

«Muchos años más tarde supe que había muerto en un accidente de coche al poco de terminar el servicio militar. ¡Qué cosas tiene la Providencia, a veces! Fue el instrumento que Dios dejó en mi camino para que me convirtiera y murió recién cumplida su misión», afirma.

-Algo por lo que usted ha tenido -y tiene- que pagar un precio; incluso que sus propios familiares le dispararan a boca-jarro…

-Sí, algunos hermanos y mi propio tío, al que tanto había ayudado yo, intercediendo por él ante mi padre.

-Le dejaron tirado…

-No sé quién fue, pero alguien me llevó al hospital y salvó mi vida. Si no hubiera sido por él… Aún no sé por qué no acabaron la «faena» matándome; no lo entiendo. Supongo que pensarían que lo habían logrado. -Ya, pero ahí estaba la bala, metida en su cuerpo, y nadie quería sacársela…

-Al ser un disparo, tenían que llamar a la policía, y eso significaría, para mí – ilegal en Jordania- ser devuelto Irak, donde me perseguía mi familia. Ahí sólo tenía dos opciones: o volver a mi pasado en el Islam, o ser asesinado: se había promulgado una «fatwa» contra mí… Así que del hospital, unos amigos me llevaron a casa y, de repente, mientras veíamos qué podíamos hacer, empecé a desangrarme… pero Ia bala ya no estaba dentro.

-¿Un milagro?

-Yo no lo considero así. Mucho más milagroso me parece cuando el pan y el vino se convierten en Cuerpo y Sangre de Cristo, ¿No te parece? Lo que nos ocurre más allá de esto son cosas que nos pasan gracias a Dios.

-Sí, claro, pero es muy duro vivir como le ha tocado a usted. No habrá muchas conversiones, digo yo.

-Sí, sí: hay muchas. En Francia, el año pasado se convirtieron más de dos mil personas. Internet está ayudando a estos cambios. Fíjate que sólo en Arabia Saudí actualmente hay unos 120 ex musulmanes conversos al Cristianismo. Y ahí es peor que en Irak. Muchos viven a escondidas su fe cristiana. Sólo un l0% de ellos están bautizados… Y de esos, a veces tan siquiera uno logra salir a explicar su nueva vida. En muchos casos, puede que incluso ni siquiera la esposa sepa de su conversión.

-Entonces, ¿la única opción es emigrar?

-Lo idóneo sería vivir la propia Fe en tu país porque conoces la mentalidad, la lengua, la situación concreta…: es el mejor testimonio. Pero es muy difícil. ¡A mí me encantaría volver! Soy iraquí y sé muy bien qué piensan, cómo son. Es un buen terreno para hablar de la Palabra de Dios. El problema es la «fatwa«, que es una ley del Ayatolá, la persona más importante de los chiítas en Irak, que obliga a matar: cualquiera que tenga la posibilidad de hacerlo, y no lo hace, entonces, es un traidor… Ese es el «único» obstáculo. Todo el mundo ahí quiere matarme-Es un infiel y, por tanto, hay que matarlo. ¿Dice eso el Corán?

-Muchos versos del Corán dicen que la persona que está contra Mahoma va como guerrero contra el Islam y, por tanto, hay que matarlo. Yo no tengo nada contra los musulmanes: son personas buenas, como tú y como yo. Les pido, en conferencias, a través de Internet, en los medios… que investiguen y busquen entenderlo. Ahora me siento responsable de que les llegue el mensaje de Jesús y me gustaría ayudarles a que vieran todas las contradicciones del Islam: ¡explicárselo para que reflexionaran!

-¿Nadie lo hace?

-No. Se premia leer el Corán. Sólo leerlo: con ello ya ganas muchos puntos para alcanzar eI Paraíso: con setenta mujeres y comida a mares. Pero no puedes preguntarte sobre lo que leas y no entiendas. Yo lo hice, y no me quisieron responder. El Corán afirma que no tienes derecho a preguntar porque muchos de los que lo hicieron, han llegado a ser infieles.

-Es difícil creer algo así.

-Me atrevería a asegurar que eI 99,99% de los musulmanes, no sabe nada del Islam. Lo son, por tradición familiar y ya está. Pero el resto -los grandes jeques, los Presidentes, los reyes…- sí lo saben todo; el problema es que no quieren perder lo que tienen: Poder, dinero, negocio… -¿A qué se deben entonces reacciones como lo que ocurrió después del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona o de las caricaturas de Mahoma?

-A la hora de la verdad, hay pocos que lean el Corán. Simplemente escuchan lo que dice el jeque y confían en él. Hay un periodista muy importante que fue asesinado hace tiempo. Cazaron al asesino Y el juez le preguntó: «¿Conoces a esta Persona? -No. -¿Lo has matado? -Sí. -¿Por qué? – Porque el jeque en la mezquita nos lo aconsejó«.

La gente escucha, hace, pero no lee, no investiga. Hasta la película de hace unos meses que hablaba sobre Mahoma: estoy seguro de que la mayoría -por no decir todos- no la vio; se revolucionaron, porque lo dijo el jeque.

-Tienen mucha fuerza. Aquí, un sacerdote dice algo y muchos no le hacen caso.

-La gran diferencia entre nosotros y los musulmanes es que los cristianos somos seres libres porque Jesucristo nos ha liberado. El sacerdote nos da la Comunión: una perla, algo muy valioso. Y Jesús es una persona. Los musulmanes tienen mucho miedo de Dios Y del castigo que pueden recibir si son malos.

-Y usted ¿Tiene miedo de lo que le pueda pasar, a usted o a su familia? -¿Miedo? No. Ya no tengo miedo. Desde que me bautizaron ya no. Tarde o temprano me van a matar, pero ya no tengo miedo. En Francia me han amenazado varias veces: hace poco, un niño de 13 años, porque un jeque lo dice. Y él, si me mata, se va a la cárcel, donde estará mucho mejor. Tengo siempre las maletas preparadas para cambiar de ciudad cuando sea necesario. El otro día, mi hijo me dijo: «Tranquilo, Papá, hay casi trece personas en Facebook que se llaman como tú; tienes trece oportunidades«. No tengo que tener miedo, por tanto, pero sí andar con mucha prudencia.

-¿Sabía la que se le vendría encima cuando decidió convertirse?

-Al principio estaba muy asombrado: como quien ha encontrado un gran Tesoro, yo no pensaba mucho en lo que me podía ocurrir en el futuro. Al ser el hijo predilecto de mi Padre, que era jefe de una tribu muy importante en mi país, iba a todos lados con mucha seguridad. Sólo tenía miedo de mí…

Sobrevivir a una «fatwa»

-¿Qué es lo que más le impresionó del Evangelio?

-Cada vez que leo la Biblia descubro muchas cosas bonitas y que me llaman la atención. Lo que más me hizo pensar en ese momento fue el Sermón de la Montaña: Jesucristo nos ha llevado a lo más alto con ese sermón. No fue el Cristianismo lo que me llamó la atención. Fue Cristo mismo: es Él quien me llamó.

-Y ¿qué ha visto aquí? Hay mucha incoherencia.

-Mi gran preocupación es que Europa tiene que seguir siendo Cristiana. Corre peligro hoy y, para que siga siéndolo, tenemos que hacer mucho, hablar con todo el mundo; hay que dormir menos -porque dormimos demasiado- y trabajar más por DiosSomos pocos los que hablamos de Cristo, pero tenemos que hacerlo; no podemos callar.

-¿Qué le mantiene tan firme?

-Es Dios quien me ayuda a aguantar. No soy Supermán ni nadie especial. Soy normal.

-Ya, Pero le metieron en un maletero como si fuera un paquete, estuvo un año largo en la cárcel, soportó torturas Y todo tipo de vejaciones…

-Sí, es verdad, Pero eso me confirmaba más en que no me había equivocado: Jesucristo promete en el Evangelio persecución, malos tratos… Y era lo que me estaba ocurriendo ¿No? Cuando de verdad me di cuenta de que el Señor nunca me había dejado solo fue después de un año y cuatro meses de encierro, cuando recé especialmente para que me permitiera salir de ahí. Ese día, me llamaron por mi número -es lo que eres, no una persona con nombre- y me sacaron. Sin decirme nada más. Ni juicio, ni castigo. Nada.

-¿Por qué no le mataron? Tenía la «fatwa», ¿no? (Fatwa es un edicto religioso, una orden que permite algo, que condena a alguien,…)

-Sí, pero no sé por qué no me mataron. Supongo que mi padre debió pensar que el miedo me haría cambiar.

-¿Qué hizo entonces?

-Estaba completamente bloqueado sin saber hacia dónde seguir. Había pasado casi un año y medio y me dejaron en medio de la nada, diciéndome: «Espabila». Pero quería saber qué había sido de mi mujer y mis dos hijos.

Decidí volver, con miedo, sin saber muy bien a qué atenerme. Y… ¡Me recibieron como hijo Pródigo! ¡No podía ser! En todo ese tiempo, con el poder y la influencia que tenía mi padre, ¿No podía haber pedido mi liberación? ¡Claro que sí, pero no había querido! Para ellos era una vergüenza decir que estaba encerrado a causa de mi conversión. La versión «oficial» fue que me habían encerrado por motivos políticos, y por eso me recibieron celebrando mi vuelta al hogar. Pero eso lo entendí después, viendo cómo controlaban todos mis movimientos, y hablando con mi mujer.

-Ella, ¿Es tan valiente como usted?

-Su Fe cristiana es mucho más fuerte que la mía. Ambos somos conscientes de que la Comunión y las oraciones son como la gasoIina, la energía que hace marchar el motor del coche y que, quien no lo hace, vive gracias a las oraciones de la gente que sí reza… Tampoco tiene miedo desde el Bautizo, pero, para eso, tuvimos que esperar trece años desde nuestra conversión.

-¿Por qué tanto tiempo?

-Vivíamos nuestro Cristianismo a escondidas y casi completamente solos. Los sacerdotes nos cerraban las puertas: el solo hecho de acoger a un islámico podía ser la causa de que mataran a miles de cristianos y destruyeran iglesias. Entonces me dolía mucho que nos hicieran esto. Deseaba ardientemente recibir la Eucaristía, pero no podía ser… Hoy, en su lugar, yo habría hecho lo mismo, pero en ese momento no lo entendía porque miraba debajo de mis pies; ellos miraban mucho más allá. Sin embargo, no desistimos y finalmente pudimos ser bautizados en el país vecino, donde nos escondimos y nos acogieron santamente unos cuantos cristianos.

Corriendo entre balas.- Fue entonces cuando le encontraron sus hermanos.

-Sí. Llevábamos seis meses en Jordania y habíamos decidido quedarnos, procurando olvidar el pasado. Me confié, después de tanto tiempo escondido, e iba solo por la calle: quería comprar algo para mi hija. Me dijeron que querían hablar conmigo y que me subiera aI coche. Lo hice. Me llevaron hasta un lugar de la carretera donde no había nadie. Me dijeron que mi padre quería que volviera vivo… ¡o muerto! Me prometieron volver a las riquezas de antes, bienestar, tierras… Y yo les dije que me había bautizado hacía poco. No entendían nada. Mi tío era el que más me amenazaba. Entonces, algo me dijo que corriera… Lo hice, entre las balas que iban rozando mi cuerpo. Al final, una me dio en la pierna, y caí desplomado en la cuneta. No recuerdo más.

-Parece que Dios le ha protegido bastante; como san Juan, tendrá una misión.

-Cada uno de nosotros tiene una misión. Massoud me mostró el Evangelio. Yo sigo buscando cuál es mi misión y quiero hablar de la Palabra a los demás, a mi familia. Una vez, mi hijo pequeño me pidió el móvil de Jesús. Lo pide a los invitados, a los amigos… Por eso, si alguien lo tiene… Cristo es hoy parte de nuestras vidas, y se lo agradezco. «La fuerza del perdón»

A pesar de lo que le ha ocurrido en su vida, Joseph Fadelle no guarda rencor. Al contrario: «Rezo mucho por mi padre, por mis hermanos y familiares y por todos los musulmanes. Seguramente mi familia llegará al Cielo gracias a mi Fe».

Desde su última «conversación», en una carretera solitaria de Jordania, no ha vuelto a hablar más que puntualmente con alguno. Uno de ellos, uno de los que también le amenazó el día que le alcanzó una bala -precisamente desde ese día- dejó de rezar como musulmán; «pero no he conseguido saber nada más de él. Sí con otro, que me dijo: ´con un problema tenemos ya suficiente; no queremos, más desgracias«´. Achacan la muerte del padre – poco después de su huida- a su conversión, al disgusto que le supuso que el hijo preferido, el que iba a ser el heredero, abandonara el barco. Pero Joseph, ama a su familia y ama a su patria.

Joseph volvería a lrak si no fuera porque ahí no puede ser cristiano. Y volvería para ayudarles y explicarles los motivos de su conversión. Pero no puede. Es muy consciente de las injusticias que han cometido y del mucho dolor que le han causado, pero perdona.

«El Cristianismo habla de perdonar y eso, al principio, fue muy difícil para mí. Muy difícil. Entiéndelo: fui torturado, fui casi acribillado, tratado como escoria… Sabía que tenía que perdonar, pero no me era nada fácil. Durante mucho tiempo he pedido oraciones a mucha gente para que yo supiera hacerlo y ahora, gracias a Dios, ya no tengo nada contra nadie».

Es lo que aprendió del Sermón de la Montaña. Sabe que Él no le ha abandonado.

Niño musulmán sueña con Jesús y se hace sacerdote católico

“Esta es la historia de Bashir Abdelsamad, que empieza en su infancia, en los años 60, en Sudán del Norte, un niño musulmán como tantos otros que iba a la escuela y se aprendía el Corán.

«El clérigo islámico que nos daba clase nos explicó que Dios nos permitía a nosotros, los musulmanes, matar a los cristianos y los ateos, los que no creen en el Corán«, recuerda Bashir.

-¿Por qué creó Dios, que es misericordioso, a esas personas, si no les ama? preguntó el niño en clase. El profesor le castigó duramente delante de todos por hacer preguntas incómodas. Pero él, con 10 años, tenía claro que Dios no podía ser así.

El niño musulmán que vio a Jesús

«Esa noche, tuve una visión de Jesús», explica Bashir, casi 50 años después. «Jesús se me apareció con dos libros en sus manos: en la derecha tenía la Biblia; en la izquierda tenía el Corán. Me pidió que escogiera qué libro era el correcto. Cuando elegí la Biblia, desapareció».

Esa es la visión sobre la que Bashir edificó su vida en un entorno hostil a la Fe cristiana. Él dice que ni siquiera había visto nunca entonces una imagen de Jesús, algo perfectamente lógico en el Sudán del Norte de los años 60. Pero cuando un tiempo después vio una iglesia católica en su país, con imágenes de Jesús, lo reconoció. Era el hombre de su visión

Estudiando con los combonianos

Hasta la Educación Secundaria, en un instituto de los Misioneros Combonianos, Bashir no tuvo ninguna oportunidad de conocer nada más de Jesús y el Cristianismo. Creció durante la primera guerra civil sudanesa

(1955 a 1972) y después viviría la guerra del gobierno islámico del norte contra los independentistas cristianos y animistas del sur (de 1983 a 2005).

En el instituto de los combonianos pudo conocer la F e, estudiar la Biblia y convencerse: esa era la verdad. Nadie quería bautizarle, los sacerdotes temían represalias del gobierno islámico, pero el joven insistió tanto que al final recibió el Bautismo. A su familia no le molestó, excepto por las posibles represalias si se supiera. Pero Bashir lo tenía ya claro: quería ser sacerdote.

Primero probó en el noviciado comboniano, pero solía caer enfermo y la salud es muy importante para los misioneros. Después estudió en un seminario de su diócesis, y fue ordenado como sacerdote diocesano.

Con los refugiados en las montañas

Fue entonces cuando su Obispo lo envió a ayudar a los refugiados de los Montes Nuba en Sudán central, gente desplazada por la guerra y muy maltratada por los islamistas del norte y las fuerzas gubernamentales. «Yo los organizaba, les ayudaba en necesidades básicas como comida, medicinas, mantas y alojamiento«, recuerda.

Pero eso no gustaba a las tropas norteñas que recorrían los Montes Nuba. Quien ayudase a los refugiados, quien no fuese musulmán, era sospechoso de simpatizar con el enemigo. Dos veces detuvieron a Bashir y le interrogaron, acusándolo de colaborar con los rebeldes del sur. La tercera vez que le arrestaron, en 1991, decidieron ya fusilarle, y lo juntaron con otras 8 personas para ejecutar: «Me llevaron a unos barracones militares y me metieron en una celda pequeña un tiempo. Después, nos juntaron para fusilarnos. Éramos nueve. Sólo yo fui rescatado«, apunta.

Se salvó porque otro sacerdote consiguió encontrar a un comandante amigo de Bashir y llegaron corriendo al pelotón de fusilamiento. Los otros 8 condenados ya habían sido ejecutados. Bashir se salvó por muy poco.

Camino del exilio

Su amigo comandante le recomendó dejar el país. Y lo hizo: primero huyó a El Cairo, luego a Kenia, después a Sudán del Sur. Allí volvió a atender a refugiados, pero al caer enfermo el obispo lo envió a recuperarse a Nairobi. Y de allí, a estudiar en la universidad jesuita de Xavier, en Ohio, EEUU, donde llegó en 1994. Acabados los estudios, no pudo volver a Sudán hasta mucho después, avisado de que aún le buscaban.

Tardó 21 años en volver a su tierra, en ver a sus parientes. «Mi familia me aconsejaba no caminar solo en público, pero les dije que si me matan, mi muerte valdrá la pena, porque alguien que ama su país y muere hace que la gente aprenda de esa muerte», declaró en la revista de Xavier University. «Cuando me arrestaron para matarme, estaba feliz de morir sabiendo que no podrían quitar mi espíritu«.

Hoy Bashir sigue en Estados Unidos, como Vicario en varias parroquias de la diócesis de Sioux City, y atendiendo también inmigrantes sudaneses en Norteamérica. «La Biblia, mi libro preferido, siempre está conmigo, y el Rosario tambiénCreo que Dios tiene planes para mí, aquí, o en cualquier otro sitio», comenta el padre Bashir Abdelsamad.

Soldado musulmán se hace católico al conocer la vida de Santa Nakhita

Llamémosle Omar, para protegerle». Así empieza su historia el padre Jorge Naranjo, misionero comboniano de 38 años, natural de Majadahonda, cerca de Madrid. Este sacerdote se dedica a fomentar vocaciones consagradas en Sudán, un país islámico con un régimen radical, salafista.

«Omar es un sudanés de Darfur. Esta es una zona de Sudán casi sin cristianos. Allí están, por ejemplo, los famosos janjawid, milicias armadas por los islamistas que atacan a civiles.

Omar era musulmán y soldado del gobierno contra los rebeldes. En Libia, donde se entrenaba como paracaidista -cuando el régimen sudanés aún se llevaba bien con el coronel Gadafi- conoció a un sudanés del sur que le dijo: Vaya, eres de Darfur, como Santa Josefina Bakhita´. Y le habló algo de esta Santa».

La esclava y San José María

Santa Josefina Bakhita es conocida en España, sobre todo, porque fue canonizada en Roma en octubre del 2000, junto con San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Pero su historia es todo un periplo: fue secuestrada y esclavizada a los 9 años, maltratada y apaleada por diversos amos, finalmente llegó a Italia, ingresó en vida religiosa y murió como tal en 1947, ejemplo de alegría, perdón y confianza en la Providencia para muchos.

A Omar la historia no le impresionó demasiado al principio. Le pareció curioso que en el extranjero conociesen a una paisana suya. Pasó el tiempo y volvió a Jartum. Y allí se le acercó un día un misionero comboniano. Estaba haciendo un estudio sobre ¡Josefina Bakhita! Necesitaba alguien que conociese Darfur y le acompañase a esa región, porque quería conocer a los parientes y descendientes de la familia de la santa.

Bautizarse es peligroso

Así, Omar se convirtió en su acompañante… y conoció en profundidad a Santa Josefina, su vida, a los cristianos, a su forma de celebrar, de recordar, de perdonar… Y pidió ser bautizado, allí mismo, en Darfur. Pero era algo muy peligroso: muchos le conocían o podrían hacer circular la noticia. ¡Un soldado musulmán, paracaidista, bautizado! El misionero lo aplazó.

Pero Omar seguía convencido. De vuelta a Jartum, un tiempo después, aprovechando el anonimato de la capital sudanesa, se bautizó. «Yo le conocí en uno de los grupos vocacionales que he creado: está planteándose ser sacerdote. ¡Es una historia de lo más inusual!», explica el padre Jorge.

Ser seminarista en Sudán

¿Y si se hiciera seminarista? Estudiaría en el seminario nacional de Sudán, que durante décadas estuvo en Jartum (la capital del régimen islamista era el sitio más seguro durante la guerra: allí no caían bombas), y ahora se está trasladando a Juba, capital de Sudán del Sur, donde vive la población cristiana. «La Misa en el norte de Sudán, donde había muchos emigrantes y refugiados cristianos de distintas zonas del sur, la hacíamos en Árabe, pero las clases del seminario las damos en inglés, y además hay pocos libros de teología católica en árabe, los usamos en Inglés«, explica el padre Jorge. Los estudios de los seminaristas en territorios de misión los tutela y convalida la Universidad Urbaniana de Roma, de Propaganda Fide. Pero, para financiarse, dependen de la Providencia y la generosidad de los cristianos. La mejor forma de ayudar es a través de la Obra Pontificia San Pedro Apóstol, que el pasado domingo celebró el Día del Clero Nativo. Un sistema muy extendido para apoyarla es el de las becas (por ejemplo, con 2.000 euros se apoyan los 6 años de formación de un seminarista). Muchas veces grupos de fieles, cofradías o matrimonios se deciden a «patrocinar» así, a un seminarista. La Obra San Pedro Apóstol es la que está posibilitando el establecimiento del seminario en Sudán del Sur.

De la mecánica cuántica a las misiones

¿Y el padre Jorge Naranjo? ¿Qué fue lo que le llevó de la comunidad autónoma de Madrid al remoto Sudán? Él recuerda perfectamente el momento clave de su propia vocación. «Fue el 25 de noviembre de 1996. Yo estaba estudiando Mecánica Cuántica I, en mi cuarto, a oscuras, sólo con el flexo de luz. Y de repente sentí como una evidencia que Dios quería que yo fuese misionero, que lo dejase todo. Y me llenó una alegría inmensa, como un salto en el corazón, que me duró varios días. Iba a clase, en la carrera de Ciencias Físicas, pero ya no atendía a nada, estaba despistado, siempre muy contento«.

Así acabaron varios meses de dudas, de preguntar a Dios «qué quieres de mí», después de haber pasado el verano como voluntario en unas misiones de Perú. En marzo de 2006 empezó a trabajar con cristianos sudaneses refugiados en Egipto, donde estudió lengua árabe y Ciencias Islámicas durante dos años. Después, Sudán. «Allí enseño que Dios tiene un plan para la vida de cada uno de nosotros«.

Borracho con kalashnikov

Jorge llegó después de la guerra, pero eso no siempre significaba seguridad. «Pasé miedo una vez, en Sudán del Sur, cuando tuve que llevar a un soldado borracho con su kalashnikov en la furgoneta; en esos casos has de tener cuidado con lo que dices«.

El comboniano explica también que «los cristianos sudaneses cuentan historias estremecedoras acerca de sus catequistas, que murieron anunciando el Evangelio. Sólo dos cosas unían al Sur de Sudán, dividido en muchas etnias: el enemigo, que es el norte, y la fe cristiana. Por eso, las tropas del norte cuando llegaban a un pueblo a menudo buscaban a los catequistas, factores de unidad, para matarlos«.

El perdón en una cultura vengativa

No es fácil predicar el Evangelio del amor y el perdón en un país que ha salido de una guerra, donde todos tienen parientes asesinados. «En las culturas tradicionales africanas, la venganza es lo normal. También en la literatura clásica pre-islámica. Perdonar es como la prueba definitiva de que eres verdaderamente cristiano, y es algo que no asumen muchos, incluyendo algunos sacerdotes. Pero puedes predicar el perdón partiendo de cosas tangibles, que muchos ven, como que la espiral de la venganza es inútil y dañina«, explica el padre Jorge.

Salen así almas generosas, «como Santino Akón, que se jugó la vida como catequista y ahora quiere ser sacerdote«. Será posible gracias al apoyo de la campaña de Vocaciones Nativas y la Obra San Pedro Apóstol, que financian al seminario sudanés: sacerdotes católicos para un país presionado por el Islam.

Joven saudí convertido al catolicismo

Era musulmán en Arabia: Orar por los infieles, Internet y San Miguel le llevaron al Catolicismo

Michael A. es un joven de Arabia Saudí que se bautizó católico en Estados Unidos, donde estudiaba, poco antes de volver a su país. Ha publicado su testimonio en inglés en Catholic-convert.com.

Por un lado, es una historia insólita, porque encontrar saudíes convertidos al Catolicismo es muy poco frecuente. Por otro lado, es representativo de un fenómeno nuevo: hoy Internet facilita que los católicos arabehablantes puedan explicar su Fe a musulmanes de esa lengua, en programas árabes de chat y debate como Paltalk, sorteando las enseñanzas anti-cristianas que reciben en las escuelas de países islámicos.

La educación de un niño saudí

Michael (su nombre cristiano) creció en Arabia Saudí en una familia suní poco devota, aunque no se consideraban menos musulmanes que nadie. En el colegio estudió desde muy pequeño el Corán, la teología islámica, el derecho islámico (fiqh), los dichos de Mahoma (hadiz), los comentarios al Corán (Tafsir) e historia islámica.

También en el colegio aprendió, como todos los niños saudíes, que los chiítas, los cristianos, los ateos, los liberales y el secularismo están completamente equivocados. Sobre los cristianos, le enseñaron 5 cosas:

1- Que corrompieron la Biblia, quitando de ella el nombre de Ahmed (que se refiere a Mahoma)

2- Que Jesús es sólo un profeta y un mesías (sin explicar qué es eso de ser mesías) pero no es hijo de Dios ni «otro dios como Alá», un invento de los cristianos.

3- Que Jesús no murió en la cruz, porque Alá no permitiría tal cosa para uno de sus profetas; quien murió en la cruz fue otro, y así los cristianos adoran a otra persona.

4- Que los cristianos son politeístas, y adoran a tres dioses: Alá, Jesús ¡y María! 5- Que el Cristianismo es una religión falsa, los cristianos son infieles, y según Mahoma no hay ni que saludarlos.

«Yo sabía todo eso antes de los 10 años, y a esa edad de hecho intenté convertir al Islam a nuestra criada filipina«, recuerda Michael. Su primera oración sobre Jesús

Él de niño siempre creyó en Dios como un amigo que le escuchaba, pero no era nada disciplinado en las 5 oraciones diarias que debe recitar el buen musulmán. Sus padres tampoco le insistían en el tema. Un día, un predicador suní habló del fin del Mundo, de la guerra del bien contra el mal, cuando Isá (Jesús) volverá y reunirá a los verdaderos creyentes en un ejército.

Michael temía ir al Infierno por no rezar sus 5 oraciones diarias, y sinceramente oró a Dios y le dijo: «Cuando Jesús vuelva, yo quiero estar en su Ejército».

«Creo que Dios respondió a esta oración años después«, recuerda hoy. Mientras tanto, los predicadores aseguraban a todos que Roma caería pronto, como ya cayó Constantinopla.

De musulmán fervoroso a tibio

Durante un tiempo, adquirió fervor por el Islam, hasta que se produjeron atentados en Arabia Saudí, cuando los yihadistas le pusieron bombas incluso a la policía saudí y a musulmanes civiles, inocentes. «Era algo que no podía aceptar ni entender». También veía islamistas fervorosos pero incoherentes. Y decidió ser un «musulmán normal», es decir, uno tibio, que escoge creer algunas cosas y otras no.

A los 17 años su padre lo envió a Estados Unidos a estudiar Inglés, viviendo en una familia católica con la que no habló de religión. Pero en ese primer viaje aprendió a amar aspectos de la cultura occidental: la libertad de expresión, los derechos de la mujer, la libertad religiosa…

En 2009 murió un personaje famoso que no era musulmán. Charlando con sus amigos en Arabia, el joven dijo: «Dios bendiga su alma«. Pero sus amigos se enfadaron mucho y le pidieron que retirase esas palabras, porque es incorrecto rezar por los infieles.

Efectivamente, repasó el Corán y encontró que allí se prohíbe rezar por los no creyentes, y que hay muchas fatuas de maestros prohibiendo rezar por no-musulmanes y acudir a sus funerales. «Eso despertó preguntas en mi corazón, porque siempre sentí que Dios es bueno y amoroso»recuerda. Este incidente fue el que le animó a estudiar con mentalidad escéptica sus creencias islámicas.

¿Cómo fiarse de los textos islámicos?

La división entre muchas ramas del Islam le inquietó. Y se preguntó además cómo podía confiar en los dichos y textos de Mahoma que se conocen a través de la primera generación musulmana, cuando es evidente que no eran personas virtuosas ni fiables: la esposa de Mahoma, Aisha, se peleó con su sobrino, Alí; también lo hizo Muawiyah; pero la doctrina suní es que son testigos fieles y virtuosos. ¿Cómo creer que los «dichos» del Profeta se transmitieron con fidelidad?

Entonces sucedió algo que aún no entiende si no es como un movimiento del Espíritu Santo. Tecleó «Jesucristo» en YouTube, y empezó a ver vídeos en árabe de personas que decían que habían encontrado a Jesús, que era su Señor y Salvador personal. «Cristo se me apareció en un sueño», decía uno. «Vi a Jesucristo en una visión«, contaba otro. «El pagó por mí en la Cruz y así me hice cristiano», un tercero.

«Para mí eran vídeos sin sentido, propaganda americana para que nos hiciéramos cristianos», pensaba

Y Dios tomó carne humana…

Entonces un vídeo le hizo pensar. Era un pastor evangélico que decía: «Dios dejó su Gloria celestial y tomó carne humana en la persona de Jesús, y murió en la cruz para salvarte por su sangre«.

Todos los niños saudíes saben que los cristianos adoran a Jesús como un Dios, pero la idea de la Encarnación, de que el Dios único y poderoso se había hecho hombre y había muerto para salvar a los hombres, a cada uno… era novedoso, inaudito.

Así que para saber más de Jesús, empezó a ver la película «Jesús de Nazareth«… una hora, hasta que sus padres llegaron a casa y la apagó para que no le descubrieran. Ahí paró su investigación un tiempo.

EEUU, pecado… y preguntas

Volvió a Estados Unidos, ahora como universitario, y lejos del hogar se olvidó de sus inquietudes teológicas y se volcó en una vida de juergas, amistades malas y «todo tipo de pecados».

Al cabo de unos meses, sintiendo un gran vacío moral, entró en foros cristianos de Internet con el pseudónimo «Lost Arabian» y empezó a hacer preguntas sobre la Fe.

– ¿Por qué no pides a Jesús que te muestre la verdad sobre Él? -le dijo un contertulio. – No puedo. Preguntar a alguien que no sea Dios, para mí, sería idolatría y politeísmo -respondió.

– Entonces, ¿Qué tal si le pides a Dios que te muestre si Jesús es su Hijo? Eso sí podía hacerlo. Y lo hizo. Y en el momento en que formuló su pregunta a Dios, «experimenté un amor por Cristo muy profundo. Desde ese momento Jesús empezó a ocupar mi mente. No podía sacarlo de mis pensamientos«. Los vídeos de «sueños» y «sensaciones» no bastaban para él. Quería argumentos, razones. No leía la Biblia, pero leía webs cristianas. Entendía que no podía ganar el Cielo con buenas obras, que necesitaba la piedad y Misericordia de Dios, no su Justicia. Entendió que Cristo le salvó con su sangre.

En YouTube encontró de todo: vídeos islámicos que atacaban la divinidad de Cristo, El Código Da Vinci… Tenía sed y buscaba más.

Última oportunidad para el Islam

Poco antes de Ramadán de 2010, el joven le dio una última oportunidad al Islam: «Dios, si el Islam ha de ser mi religión, dame una señal«. A él ya le molestaba ver que el Islam enseñaba tantas falsedades sobre el Cristianismo. Y leyendo el Corán encontró los versos que correspondían a esos días: todos eran incitaciones a odiar a los judíos. Le pareció evidente que eso no venía de Dios.

El Arcángel San Miguel

En esos días se encontró con una imagen del arcángel Miguel pisando la cabeza de Satanás. Quiso saber más de Miguel buscando en fuentes islámicas y cristianas. Vio que era un guerrero celestial de Dios, que arrojó a Satán del Cielo. «Después de investigar sobre él varios días, hice una extraña plegaria: pedí al Todopoderoso que me ayudase a encontrar la verdad enviándome este ángel para guiarme. En cuanto acabé la oración, sentí que algo tocaba mi mente y corazón. Una voz en mi interior me decía que Jesús era la Verdad y me pedía que lo aceptase«.

Ahí empezaron tres días de dura lucha espiritual. Esa voz hacía «arder su alma con el amor de Cristo», un «fuego de adoración» le llevaba a Jesús. Pero él no podía, no quería cometer politeísmo, 21 años de doctrina islámica le bloqueaban.

Y entonces encontró un himno católico en Internet llamado «Ángel guardián del Cielo tan brillante«. «Lo canté con lágrimas, sabiendo que entraba en lo desconocido. Sentí la presencia de Dios más en los dos días siguientes. Sabía que Él me llamaba, que Jesús era Dios, que el Rey de Reyes me llamaba. Ese pensamiento me dejó sin palabras. Me postré de rodillas en el tercer día y recité la oración más herética pero honesta«: – «Jesús, no sé si debería rezarte o al Padre o al Espíritu Santo. Temo rezarte y que Dios Padre se enfade por olvidarle, o que se moleste el Espíritu Santo también. Realmente, no entiendo como va esto de la Trinidad. Pero sé que eres real y eres mi Dios y te acepto como mi Señor y Salvador personal. No sé lo que me pasará, pero cuídame, que confío en Ti. Amén».

Se fue a dormir, y despertó sabiendo que era cristiano.

El asombro de leer el Evangelio

Pero, ¿Qué más había que hacer? Comentó a un contertulio en YouTube que ahora era cristiano, y esa persona le hizo llegar un Nuevo Testamento. Por primera vez, Michael se acercó al texto del Evangelio, leyendo a San Juan. ¡Era increíble, tan sencillo de leer! No era como el Corán, incomprensible sin las notas y comentarios.

Y encontró estas palabras: «A todos los que lo reciban, los que crean en su Nombre, les dará el derecho de ser hijos de Dios«. Y se puso a llorar. ¡Hijo de Dios! No solo servidor o esclavo, como en el Islam, sino hijo. Podía llamar Padre al Todopoderoso, de verdad. Y ya no tenía que odiar a nadie, sino amar a todos, incluso a los enemigos y perseguidores.

La triste división de los cristianos

Por Internet, una chica baptista le dijo que tenía que bautizarse y elegir una Iglesia, cualquiera, «excepto mormones, testigos de Jehová y católicos«.

En los foros de Paltalk en árabe se asombró de encontrar bastantes conversos del Islam al Cristianismo, y también encontró árabes de familia cristiana, pero le inquietaba ver tantas doctrinas contradictorias. Una chica calvinista le decía que si no anunciaba públicamente su Cristianismo, ardería en el Infierno; los otros le decían que era lícito esconder su Fe. Unos le decían que bautizarse era imprescindible; otros, que sólo era un símbolo.

¿Qué Iglesia era la verdadera?

Su origen islámico le apuntaba hacia el protestantismo: sin imágenes, sin Papa, más sencillo… Pero él no quería guiarse por su pasado islámico. Así que contactó con el capellán católico de la universidad, un cura joven que quedó muy asombrado por su historia.

El cura le llevó a la parroquia cercana, le acercó al altar, le mostró el gran Crucifijo («uau, esta es la Iglesia, como en las películas«, pensó él), se arrodillaron los dos, y él le bendijo marcando la Señal de la Cruz en su frente. Cuando al día siguiente acudió a Misa, supo que la Iglesia estaba dedicada a San Miguel Arcángel.

Las objeciones protestantes

En internet encontró un pastor pentecostal ferozmente anticatólico, que le pasó materiales muy contrarios al Catolicismo y le ofreció ayuda económica y con la residencia en EEUU.

Pero él prefirió seguir investigando y hacer preguntas a un colega que era ex-baptista y se estaba preparando para ser católico, como él. Este chico conocía las objeciones típicas protestantes y sabía responderlas. Michael leyó clásicos como «Dónde está eso en la Biblia«, de Patrick Madrid o «Roma Dulce Hogar» y «Salve, Reina y Madre» del ex-protestante Scott Hahn.

Dedicó 6 meses a estudiar la Fe, a analizar las creencias de los Padres de la Iglesia, de San Ignacio de Antioquía, de San Ireneo, la autoridad de los Papas de los primeros siglos (Clemente, Víctor), su creencia en la Presencia Real en la Eucaristía, la autoridad del Papa Dámaso que en 382 cerró el canon de la Escritura…

También aprendió que la Iglesia con su autoridad podía rechazar libros no fiables, como el Evangelio de la Infancia de Tomás, del que el Corán había tomado la historia de los pajaritos de barro a los que el Niño Jesús daba vida. Llegó a la conclusión de que la Iglesia que Jesús había fundado era la Católica, y la diversidad de doctrinas entre los protestantes era una confusión que debilitaba al Cristianismo y la evangelización.

«Eres un mal hijo y un traidor»

Cuando sus padres le visitaron en Estados Unidos, les contó que ya no era musulmán y se iba a bautizar católico. Sus padres le llamaron traidor, mal hijo. Le anunciaron que no pagarían sus gastos universitarios ni su estancia, y que se avergonzaban de él por querer ser «occidental».

Michael aguantó el chaparrón, primero «contento por ser perseguido por mi Fe», luego entristecido por su rechazo. Fue a rezar a la Catedral, y otros rezaron por él. Y en dos días sucedió que sus padres cambiaron su postura: le aceptaban en casa y en la familia, pero sólo le pedían que no dijese a nadie en Arabia que era Cristiano para no tener problemas con el gobierno.

En septiembre de 2011 empezó su formación para el Bautismo, pero por un evento inesperado se vio forzado a dejar Estados Unidos y volver a Arabia. Cinco días antes de partir, el Obispo norteamericano dio permiso para bautizarlo y así lo hizo 3 días antes del vuelo: Bautismo, Confirmación y Primera Comunión. Cuando volvió a Arabia era un católico completo, iniciando un nuevo camino.

Millonario musulmán se convierte al catolicismo viendo la Pietá y tras leer a Orígenes

La historia del millonario y exitoso financiero Ilyas Khan es a la vez tranquila y asombrosa. Nació en Inglaterra, y su padre era musulmán, un emigrante paquistaní de clase trabajadora. Pero él recuerda, contando su testimonio a Edward Pentin en el National Catholic Register, que pasó su primera infancia con su abuela católica irlandesa, en una guardería católica, y que a los 4 años «yo no pensaba ser otra cosa que un cristiano». Además, su infancia, señala, transcurrió en una de las zonas con más tradición católica de Inglaterra, Lancashire, junto a Ribble Valley, «el mayor enclave que nunca aceptó realmente la Reforma protestante».

Formación musulmana completa

Pero de los 4 a los 17 años recibió toda la formación islámica que corresponde a un joven musulmán. Iba a la mezquita, se aprendió el Corán y peregrinó a la Meca y a Medina.

No sintió nunca rechazo por el Islam. Más bien, sintió atracción por Jesucristo, dice Khan.

La atracción empezó cuando tenía 18 años y vivía en una residencia universitaria del Opus Dei, Netherhall House, en Londres. «Yo era un adulto joven que se hacía preguntas y buscaba razones», recuerda.

En la bibloteca de Netherhall descubrió a los Padres de la Iglesia: primero a Orígenes, del siglo III (del que recientemente se han descubierto 29 homilías inéditas). Después leyó a San Agustín. Y después a un autor moderno, el teólogo Hans Urs Von Balthasar, de quien dice que «me guió muchos años en mi viaje». En Netherhall empezó su vida de oración, inspirado por mucha gente que conoció allí.

Quizá podría haberse convertido ya entonces, con 20 años, pero varias cosas le retenían. Por un lado no quería dañar a sus padres. Por otro lado, «creo que en esa época no tenía las agallas para ser recibido en la Iglesia ni para recibir una instrucción formal. La apostasía es algo que el Islam se toma muy en serio. A ojos de muchos musulmanes, la apostasía debe castigarse realmente, no teóricamente, con la muerte«. Así que se mantuvo muchos años como una especie de «católico oculto».

A Misa en Hong Kong

Cuando tenía unos 24 o 25 años, Ilyas ya era un financiero de éxito que pasaba la mayor parte de la semana en Hong Kong y en Asia haciendo negocios. En Hong Kong iba a Misa con mucha regularidad a la parroquia de Saint Joseph.

Aunque no todos los domingos iba allí, porque con frecuencia volaba a Inglaterra para seguir la liga de fútbol, otra de sus grandes pasiones en la vida. (Aunque siempre fue seguidor del Chelsea, con el tiempo terminaría patrocinando el Accrington Stanley, un equipo antiquísimo, de los orígenes del fútbol inglés en el siglo XIX, que habría cerrado sin el apoyo económico del financiero, y con el que desarrolla estrategias para conseguir más socios y fuentes de financiación. Fue su presidente desde 2009 hasta este mismo mes de mayo de 2012 y ha invertido en él más de 2 millones de libras).

Cuando tenía unos 35 años, llegó el momento que le animó a dar el salto.

El arte que convierte y transforma

Hay mucha gente que se escandaliza por el arte y la belleza que se exhiben en el Vaticano, pero ese arte fue el que convirtió a este millonario.

«Estaba allí, pasando junto a la Pietá en San Pedro, y recuerdo que volví literalmente sobre mis pasos atraído por una combinación de varias cosas. Y pensé «Este es Dios. Realmente, este es Dios«.

Recordemos que una de las cosas que el Islam tradicional ve como herejía es igualar a Jesús, mortal, con Dios. Ese es el obstáculo más importante con el que un converso musulmán tiene que enfrentarse, intelectual y emocionalmente. Pero en ese momento, ante la Pietá, me di cuenta, a través de la pura emoción, que la verdad de nuestra religión es simple y directa. Recuerdo ese momento con exactitud, aún me conmueve hasta las lágrimas: no había ninguna duda en mi mente. ¡Era tan claro! Me temo que me sería imposible articular ese sentimiento con simples palabras. Si hubo un antes y un después, ese fue el momento.»

Amenazas y correos con odio

Fue entonces cuando ingresó plenamente en la Iglesia católica. Desde entonces, y siendo una figura habitual en la prensa deportiva inglesa (que es la más leída del papel), su nombre a menudo figura como «el filántropo musulmán convertido al Catolicismo que compró el Accrington Stanley.

He recibido una buena ración de correo con amenazas de violencia y comentarios llenos de odio, pero me comporto con lo que espero que sea una dignidad sencilla y me niego a dejar que mi vida esté gobernada por el miedo o precauciones indebidas«, comenta. Hay que especificar que también ha recibido amenazas racistas y hasta pedradas simplemente por ser de etnia pakistaní, incluso siendo ya famoso patrocinador de fútbol. Con todo, asegura que la violencia racista en este deporte «es hoy menor que hace 10 años».

A Ilyas Khan le provoca «una gran tristeza en mi corazon contemplar gente que usa el Islam para justificar sus acciones violentas. No solo son actos noislámicos, sino inhumanos y no tienen nada que ver con como veo yo el Islam como religión. Creo que podemos decir que el Islam y el cristianismo son primos lejanos. Fui criado como musulmán, estuve en Medina y en La Meca, y puedo ver sus cualidades inherentes. Pero también debemos admitir que la diferencia entre ambas religiones es enorme. Yo celebro el hecho de que Jesucristo es Amor. Esa es una afirmación simple. Y es la diferencia que lo define».

Discapacitados y patrimonio en peligro

Hoy Ilyas Khan es el Presidente de la organización caritativa más grande de Inglaterra dedicada a discapacitados, la Leonard Cheshire Disability y colabora en diversos fondos para financiar centros de herencia cristiana que mantengan edificios y patrimonio artístico cristiano. Recientemente, por ejemplo, compró y donó a la Iglesia objetos sagrados que se subastaban de la abadía benedictina de Farnborough, como un cáliz de plata inglés de 1633, hecho por y para católicos clandestinos en la época de la persecución protestante. Él sabe, por experiencia propia, que el arte y la belleza pueden llevar a Dios.

De musulmán en Camerún a bautizarse en España

Si trazáramos una línea recta entre Duala, en Camerún, y Madrid, recorreríamos 5.741 kilómetros. Necesitaríamos varios meses para alcanzar las costas españolas caminando.

Una travesía que no cabe en la mente de ningún ciudadano nacido bajo la protección de la Unión Europea, pero que se convierte en obligación para miles de africanos.

Aspiran, desde pequeños, en convertirse en ciudadanos europeos. Karim es uno de ellos, pero él vivió una conversión diferente. Para él, su particular travesía por el desierto a lo largo de un año, «fue una llamada de Dios».

No tenía Fe, pero la generosidad de un sacerdote le iluminó: «Mi vida en África fue oscura y aquí vi la luz». Ya no se llama Karim, prefiere su nombre de Bautismo: Íñigo, «por San Ignacio de Loyola».

Una familia pobre y musulmana

La pobreza en la que se sumió su familia, de origen musulmán, tras la muerte de su madre –él sólo tenía nueve años– le obligó a dejar los estudios de forma prematura y en plena adolescencia entró a trabajar en un taller mecánico.

Las desventuras de su jefe le obligaron a cambiar la chapa y pintura por el plástico. Cobraba 50 euros al mes, un sueldo bajo ya que en Camerún «el salario medio no supera los 100 euros». Para poder ayudar a sus hermanos tuvo que pluriemplearse. Abandonó el plástico para poder trabajar como agente de seguridad nocturno; durante el día conducía un taxi. Fue una telenovela portuguesa, «Terra Nostra» –«yo pensaba que era española porque hablaban de Madrid»–, la que le introdujo la peligrosa idea de viajar a España en busca de una vida nueva.

Pero su deseo quedaba en meras ensoñaciones cuando analizaba su realidad: «Había trabajado durante diez años y apenas había podido ahorrar 400 euros y un billete de avión no bajaba de 1.000»

Tampoco contaba con otro de los requisitos: un español le tenía que invitar. Sin embargo, tanto él como su amigo Abdul sabían que «aquí no teníamos futuro». Cruzar fronteras sin documentos

El 1 de septiembre de 2007, con la bendición musulmana de su padre, sin pasaporte, algo de ropa, una bolsa con comida y 80 euros en el bolsillo, se montaron en un camión nocturno. «Viajamos en un cajón durante cuatro horas, al salir no sentíamos las piernas».

El tren fue el medio de transporte que les llevaría al norte. Se aproximaban a Nigeria y al primer cruce de fronteras como indocumentados.

La capacidad del entonces Karim de hablar uno de los dialectos árabes le permitió entrar sin ser denunciados, mientras «mi amigo se hacía pasar por mudo», recuerda detrás de una gran sonrisa. Su dentadura también refleja las penurias que ha tenido que superar.

Tras varios meses de supervivencia, Níger suponía una de las empresas más difíciles. Tardaron dos meses en llegar a una urbe y el hambre les iba consumiendo. Los destellos lejanos, la luz de Argelia, se convertían en su única guía, «por eso sólo podíamos viajar de noche». «Ahora sé que los ángeles velaban por mí», apostilla.

Recuerda como «andas mientras dejas atrás esqueletos y te ves obligado a beber orina de camelloHoy sé que todo eran pruebas del Padre».

Deportado al cementerio de aventureros

Pocos meses después de alcanzar Argelia, «me pillaron y me deportaron a la frontera con Mali». Acabó en lo que los inmigrantes conocen como «el cementerio de los aventureros», del que pocos salen. Pero él lo hizo. Consiguió volver a Argelia donde se hizo un falso pasaporte. Siguió escabulléndose en autobuses y furgonetas hasta que alcanzó la frontera con Marruecos. «En este área es donde comienzan a moverse todas las mafias. Te llevan andando, de bosque en bosque, hasta Nador, la ciudad más cercana a Melilla». Después de diez intentos, durante los que perdió a su compañero de viaje, «logré entrar». Permaneció tres meses escondido en el bosque, sin comida, y decidió lanzarse «al agua y nadé durante seis horas con un flotador. Llegué sangrando a territorio español».

Un albergue… y la iglesia de los Jesuitas

Tras la ayuda de la Cruz Roja, «me enviaron al CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Aluche, en Madrid, del que me liberaron nueve días después». Dormía en un albergue y «no sabía cómo buscar trabajo».

La fortuna le llevó a la iglesia de San Francisco de Borja, en Madrid. Allí, un jesuita, el padre Jaime, escuchó su historia con atención, sin cortarle, a pesar de la cola que esperaba fuera.

«Me dio 20 euros y me pagó el abono de transporte y añadió señalando una capilla: ´´Si quieres, vente algún día´´. Su gesto me tocó el corazón, nadie había sido tan solidario conmigo».

Regresó a la semana siguiente. «Entré en la capilla y, de repente, me eché a llorar, toda mi vida pasó delante de mí».

No dejaba de temblar y le dijo al sacerdote: «Quiero conocer la Palabra de Dios, creo que me ha salvado la vida». Una catequista, Pilar, le anunció la Buena Noticia durante un año y el cardenal Rouco Varela le bautizó la noche del Sábado de Pascua de 2010.

El cementerio de los aventureros

Karim, ahora Íñigo, es uno de los pocos afortunados que ha conseguido permanecer en nuestro País. Muchos ni siquiera alcanzan las costas europeas. Uno de los recuerdos más duros que guarda el joven camerunés es cuando le deportaron a Mali. A lo que llaman el cementerio de los aventureros, un poblado cerca de la localidad de Siswati.

«Trabajas picando piedra y no te dan comida. Hasta los más fuertes mueren

porque compartimos el agua verde que también beben camellos y cabras. Es un lugar inhumano del que es difícil salir»

Era Karim. Ahora es Íñigo.

Imán en la india, convertido al catolicismo

Hay casos como este, en el que se hace bueno el refrán que dice que, a veces, Dios escribe derecho con renglones torcidos”; algo que no deberá extrañarnos, porque es Todopoderoso y no permite que los males de este Mundo ahoguen a las personas de buena voluntad, que buscan la Verdad con sincero corazón.

Decimos esto porque el protagonista, Sulaiman –hoy, Mario José– ha escrito un libro que titula “Encontré a Cristo en el Corán”. Como hemos dicho en la introducción, tomemos buena nota de sus argumentos, por si acaso –en esta invasión islámica- Dios pone en nuestro camino algún musulmán abierto a la Verdad, al que podemos ayudar a descubrir a Cristo.

Habrá islamistas que no estén de acuerdo con las deducciones de Mario José, y no querrán tenerlas en cuenta, a pesar de tratarse de un joven imán, que ha tenido el valor de estudiar el Corán desde su Libertad personal, y no como el autómata que acepta y transmite sin razonar nada menos que lo más importante de su vida: El Camino religioso que escogemos ya en este Mundo para dirigirnos a la Vida Eterna.

Sin duda que tales críticos, o tienen miedo a ser perseguidos, o no buscan la Verdad con sincero corazón, porque este se les ha apegado ya a prácticas injustas.

Hacemos un resumen tomado de Pablo Ginés en Libertad Digital y de la entrevista que le hace Lartaún de Azumendi en «La Noche de la COPE» junto con algunas reseñas de su estancia en España en noviembre de 2013.

Sulaimán vivía en zona de mayoría musulmana e hindú, prácticamente ausente de cristianos. Vamos con su testimonio:

Era el tercero de seis hermanos. Cuando estaba en el vientre de su madre los médicos le mandaron que abortara para que salvara ella la vida, pues tenía una infección y, de lo contrario, iban a morir el hijo y la madre; pero se escapó del hospital confiando en que Alá tiene más poder que los médicos. Por eso a los 5 años no mandaron a Sulaiman a la escuela normal, pues entendía sus padres que este hijo debía ser para Alá.

Con el fin de llevar a cabo ese propósito, “a los 8 años, mi padre me envío a una escuela coránica para convertirme en imán. Después de diez años de estudio, con 18 años me hice imán (asistente en una mezquita).

Un día estaba predicando en la mezquita, que Jesucristo no era Dios; y entonces una persona desde el público me dijo que no dijera eso y me preguntó que quién era Jesucristo. Como no tenía respuesta para dar, me puse a leer todo el Corán y allí descubrí que en el capítulo 3 se habla de Jesús y se le nombra muchas veces como Jesucristo; y en el capítulo 19 se habla de María. En el Corán, María es el único nombre de mujer que se nombra y se dice que Jesús es la Palabra de Dios.”

Al encontrar cosas sobre Jesús que no se dicen de Mahoma, preguntaba a sus maestros si eso no significaba que Jesús era más grande que Mahoma; pero ellos no sabían responder con razones y se enfadaban con él.

La clave que inquietó a Mario Joseph es hasta qué punto es grande Jesús, sobre todo cuando se compara con lo que el Corán dice de Mahoma; estudio que, buscando esas diferencias, se va extendiendo cada vez más.

Al margen de las fuentes mencionadas y del libro de Mario José, se admite que:

1) El Corán reconoce que Jesús no pecó,

no tenía pecado en él, mientras que recoge que Mahoma sí era pecador. (Corán 40:55; 48:1-2).

2) El Corán reconoce que Jesús nace de una mujer virgen, pero que Mahoma no (la tradición islámica conoce bien a los padres de Mahoma: Abdulá y Amina).

3) Jesús habló bien de las mujeres. Mahoma dijo que las mujeres eran la mitad de inteligentes que los hombres (Hadith 3:826; 2:541), que la mayoría de las personas en el Infierno serían mujeres (Hadith 1:28,301; 2:161; 7:124), y que las mujeres se podían hipotecar. (Los Hadith son narraciones sobre Mahoma, de personajes que vivieron con él o le siguieron desde los primeros tiempos).

4) En el Corán, Jesús es llamado el «Mesías», es decir, el Ungido, un título muy elevado que Mahoma no recibe.

5) En el Corán Jesús es llamado «la Palabra de Dios», un título poderoso y elevado, que Mahoma no recibe.

6) En el Corán se declara varias veces que Jesús hacía milagros, mientras que en este libro Mahoma no los hace.

7) Jesús en el Corán es ascendido al Cielo con su Cuerpo; cosa que el Corán no recoge acerca de Mahoma.”

Mario Joseph señala algunos detalles más:

8) El nombre de Mahoma aparece en el Corán sólo 4 veces, bajo dos denominaciones: Ahmed y Mohammed. En cambio, Jesús es mencionado 25 veces, en el Corán con 4 títulos poderosos: Kalimathullahi (Palabra de Dios), Ruhullahi (Espíritu de Dios), Isá al-Masih (Jesús el Mesías) y, finalmente, Ibnu Mariam (hijo de María, título poderoso porque María es la más excelsa de las mujeres, protegida de Dios, modelo para todos, etc…)

9) El Evangelio de S. Juan dice que todos los que creen en Jesús son hijos de Dios. El Corán dice que los humanos somos esclavos de Dios y Él es el amo. Los esclavos no pueden amar al amo, ni el amo a los esclavos y no quiero ser esclavo de nadie. En cambio en la Biblia dice tú eres mi hijo; y yo puedo llamar a Dios Padre, Papá.

10) En el Islam no hay garantía del perdón de los pecados, pero en la Biblia Jesús dice que perdona nuestros pecados. En el Corán se dice en 18 sitios matar a los enemigos, en la Biblia dice ama a tus enemigos.

11) El capítulo 19 del Corán, titulado «María», canta excelencias asombrosas de Jesús que Mario no veía atribuidas en Mahoma, a saber:

– Jesús es la Palabra de Dios

 – Jesús es el Espíritu de Dios

– Habló desde su cuna (el bebé Jesús, casi recién nacido, explica a unos maledicentes que su Madre no ha tenido trato con varón)

 – Dio vida a pájaros hechos de barro (historia que el Corán toma del evangelio apócrifo de Tomás, o de la Infancia, del siglo II).

– Curó enfermedades incurables

– Dio vida a los muertos

 – Es omnisciente

– «Reveló todos los secretos»

 – «Ascendió al Cielo»

– «Todavía está vivo»

– «Cristo volverá a venir».

“Y eso se refiere sólo a lo que se encuentra en el Corán: en los hadices y otras fuentes de tradición islámica, se ve claramente, por ejemplo, que los demonios no se acercaban siquiera a Jesús y María, tal era su pureza y Santidad, mientras que sí hostigaban a Mahoma¿No hace eso de Jesús alguien muy superior?”

Ante este panorama que descubría le surgió una pregunta de fácil respuesta: “¿A quién tengo que aceptar, al que está muerto o al que está vivo?

Le pregunté a Alá(Evidentemente no le contestó Alá, sino el único Dios de la Verdad, que escucha y se manifiesta a los que le buscan, sean “judíos o griegos…” (1Cor 1,24); se le manifestó el Dios Católico, el Dios Trinitario)que a quién debería aceptar y me puse a rezar para que me ayudara en esta cuestión y cuando me puse a orar, abrí el Corán y en el capítulo 10 versículo 94, dice que aquellos que tengan una duda así sobre el Corán vayan a leer la Biblia. Por eso yo decidí comenzar a estudiar la Biblia. Entonces me di cuenta de quién es el Dios verdadero y a partir de eso abracé el Cristianismo.”

Condenado a muerte

“Cuando yo me convertí me fui a un centro de retiros (La Escuela de Biblia Divine, en Bedezda”. Su familia le buscaba y llegó a enterarse de que estaba viviendo con católicos. Allí acudió el padre con otros familiares. Llegó al cuarto en el que se encontraba Mario José, llamó a la puerta y nada más abrirla golpeó a su hijo, sobre la nariz dejándolo sin sentido, y lo llevó a su casa.

“Cuando llegamos me metió en una habitación (y junto con sus hermanos y tíos), me ató las manos y los pies, me desnudó, me puso picante en los ojos, la boca, la nariz (y en las heridas que le habían producido pues le dieron una paliza) y me dejó allí sin comida durante 28 días”. Le decían que si rechazaba a Jesús le daban de comer. Su hermano incluso le orinó en la boca.

“Pasado ese tiempo mi padre vino y me encontró inconsciente, me desató y me cogió del cuello para ver si estaba vivo. Abrí los ojos y vi que llevaba un cuchillo en la mano. Me preguntó si aceptaba a Jesús y me dijo que me iba a matar si lo aceptaba. Yo sabía que mi padre me iba a matar porque es un musulmán muy duro, estaba convencido. Le dije que aceptaba a Jesucristo; y en ese momento una luz muy potente impactó en mi mente y me dio fuerza para gritar con todas mis fuerzas: ¡Jesús!

En ese momento mi padre se cayó y el cuchillo que llevaba en la mano se le clavó en el pecho. Se hizo un gran corte, comenzó a sangrar copiosamente y le salía espuma por la boca. En ese momento mi familia asustada fue a por él, lo llevaron al hospital y se olvidaron de cerrar la puerta. Pude salir y coger un taxi (providencialmente el taxista era conocido y amigo) para ir al centro de retiros de donde me habían capturado (la Escuela de Biblia), y allí me quedé escondido.

Aunque estaba en los huesos y debilitado, esa Luz hizo que yo cobrara fuerzas y una salud que no sabía de dónde venía. Sin embargo, las consecuencias de este castigo aún las estoy sufriendo porque tengo una úlcera de estómago y úlceras en la boca. Hace 18 años de todo esto, y todavía no puede actuar libremente porque “está escrito en el Corán en más de 18 lugares que al que rechaza el Corán hay que eliminarlo”.

Desde entonces no ha vuelto a ir a su pueblo ni ha visto a su padre: “Nunca más he pisado mi tierra. No sólo eso, sino que estoy “enterrado” allí, porque mis padres hicieron una tumba, colocaron en ella una estatua de barro de mi tamaño, con una lápida que lleva mi nombre y el día en que nací”. Por fecha de defunción han colocado el día en que se bautizó en la Iglesia Católica.

Lo han intentado matar más de 12 veces, pero él no tiene miedo: “Tenemos una vida y algún día moriremos y si tienes miedo da igual, porque vas a morir”. Sobre todo porque está convencido de que los que creemos en Jesús vamos a resucitar con Él.

Frutos de su Apostolado

Sólo Dios los conoce en toda su extensión; pero es importante lo que Mario José nos dice: “Más de 1.300 musulmanes a través de Internet, por ‘mail’, Facebook, con cartas… contactan conmigo y me felicitan. Más de 100 ya se han bautizado después de leer mi libro”.

Hijo de María

Como buen Católico, Mario José es un buen Hijo de la Santísima Virgen María. Y descubre que en el Corán solo aparece el nombre de una Mujer que es María, la Madre de Jesús, y eso ocurre en 34 sitios. El capítulo 19 es el capítulo que se titula María; el capítulo tres es la familia de María. De acuerdo con el Corán María nunca pecó en su vidasubió al Cielo con su cuerpo y está intercediendo por nosotros.

Esto último nos hace pensar que Mario José bien podía insertar en el título de su libro el Dulce Nombre de María, junto al de Jesús: “Encontré a Cristo y a María en el Corán”. Algún día lo hará.

Predicando por España

(Resumimos principalmente de El Norte de Castilla)

Mario Joseph ha estado presentando su libro en España: En Madrid, Toledo, Guadalajara, Valladolid,… y no nos hemos enterado. Sus conferencias son amenas. Comienza cantando el Padrenuestro en Arameo, que es como lo rezaba Jesús, transmitiendo a todos –sin palabras- la importancia de esta Oración, y la pérdida de tiempo de los que lo rezan de carrerilla. Luego enseña a saludarse con la Paz, siguiendo el ejemplo de Cristo en el Evangelio, antes de comenzar el relato de lo que hemos referido.

Insertamos dos respuestas a dos de las preguntas que le hicieron en la COPE:

–¿Por qué cree que en España existe esta crisis vocacional y el abandono de valores vinculados con la Iglesia entre los jóvenes?

Los padres han dado demasiada libertad a los jóvenes: beben, fuman, toman drogas y buscan divertirse, sin que nadie les ayude a buscar valores. Desde la infancia buscan los placeres y disfrutar de la vida, pero no buscan lo espiritual. Los padres deberían darles catequesis a los niños para que la nueva generación sea como la anterior.

–¿Qué aporta su libro a la Sociedad Cristiana?

–Lo que escribo en mi libro es lo que encontré en el Corán como clérigo musulmán; o sea que este libro puede ayudar a cada musulmán a enamorarse de Jesús. Describo cuántas veces me han intentado matar los musulmanes y cuántas veces Dios me ha salvado; de manera que los que lean el libro pueden entender que Dios es Salvador. Además, con el libro ayudo a la gente a crecer en valores, (…)

Nuestro hermano en la Fe cree tener un Mensaje importante para España, como si hubiera recibido una locución o “palabra de conocimiento”:

–“Antes de venir no había orado por España, pero después empecé a orar por España. El Señor me ha dado una palabra para los españoles: el Apocalipsis capítulo 2 versos 2, 3 y 4. Dios dice a los españoles: “Sé que me habéis querido mucho, que habéis trabajado mucho por Mí y echasteis a los falsos profetas de vuestra Tierra2. Pero habéis perdido ese amor primero por Mí; ya no me amáis como antes; así que volved al Amor”.

Continúa Mario José: “El mensaje es para ayudarnos a volver a la Fe. El Islam siempre quiere recuperar España; y solamente si conocemos el Islam y lo que dice el Corán de nosotros, de la Biblia, podremos defendernos; y durante el diálogo podremos traer la paz y la armonía.”

Encuentros Eucarístico Marianos Ad Maiorem Dei Gloriam


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