Oraciones iniciales

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanías del Santo Nombre de Jesús (27-33)

Señor, ten piedad de nosotros – Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros – Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros – Señor, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos – Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos – Jesús, escúchanos
Dios, Padre celestial – Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo, redentor del mundo – Ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo – Ten piedad de nosotros
Dios santo, trino y uno – Ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de Dios vivo – Ten piedad de nosotros
Jesús, resplandor del Padre – Ten piedad de nosotros
Jesús, candor de la luz eterna – Ten piedad de nosotros
Jesús, rey de la gloria – Ten piedad de nosotros
Jesús, sol de justicia – Ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de la Virgen María – Ten piedad de nosotros
Jesús, amable – Ten piedad de nosotros
Jesús, admirable – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios fuerte – Ten piedad de nosotros
Jesús, Padre del siglo futuro – Ten piedad de nosotros
Jesús, ángel del gran consejo – Ten piedad de nosotros
Jesús, poderosísimo – Ten piedad de nosotros
Jesús, obedientísimo – Ten piedad de nosotros
Jesús, manso y humilde de corazón – Ten piedad de nosotros
Jesús, amador de la castidad – Ten piedad de nosotros
Jesús, amador nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios de paz – Ten piedad de nosotros
Jesús, autor de la vida – Ten piedad de nosotros
Jesús, modelo de virtudes – Ten piedad de nosotros
Jesús, celador de las almas – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, refugio nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, padre de los pobres – Ten piedad de nosotros
Jesús, tesoro de los fieles – Ten piedad de nosotros
Jesús, buen pastor – Ten piedad de nosotros
Jesús, luz verdadera – Ten piedad de nosotros
Jesús, sabiduría eterna – Ten piedad de nosotros
Jesús, bondad infinita – Ten piedad de nosotros
Jesús, camino y vida nuestra – Ten piedad de nosotros
Jesús, gozo de los ángeles – Ten piedad de nosotros
Jesús, rey de los patriarcas – Ten piedad de nosotros
Jesús, maestro de los apóstoles – Ten piedad de nosotros
Jesús, doctor de los evangelistas – Ten piedad de nosotros
Jesús, fortaleza de los mártires – Ten piedad de nosotros
Jesús, luz de los confesores – Ten piedad de nosotros
Jesús, pureza de las vírgenes – Ten piedad de nosotros
Jesús, corona de todos los santos – Ten piedad de nosotros
Sednos propicio – Perdónanos, Jesús
Sednos propicio – Escúchanos, Jesús
De todo mal – Líbranos, Jesús
De todo pecado – Líbranos, Jesús
De tu ira – Líbranos, Jesús
De las asechanzas del demonio – Líbranos, Jesús
Del espíritu de fornicación – Líbranos, Jesús
De la muerte eterna – Líbranos, Jesús
Del desprecio de tus inspiraciones – Líbranos, Jesús
Por el misterio de tu santa encarnación – Líbranos, Jesús
Por tu nacimiento – Líbranos, Jesús
Por tu infancia – Líbranos, Jesús
Por tu vida divina – Líbranos, Jesús
Por tus trabajos – Líbranos, Jesús
Por tu Pasión y gloria – Líbranos, Jesús
Por tu cruz y desamparo – Líbranos, Jesús
Por tus sufrimientos – Líbranos, Jesús
Por tu muerte y sepultura – Líbranos, Jesús
Por tu resurrección – Líbranos, Jesús
Por tu ascensión – Líbranos, Jesús
Por tu institución de la santísima Eucaristía – Líbranos, Jesús
Por tus gozos – Líbranos, Jesús
Por tu gloria – Líbranos, Jesús
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, perdónanos
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, escúchanos
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos – Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos – Jesús, escúchanos
Bendito sea el nombre del Señor
Ahora y siempre, por los siglos de los siglos Amén

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.

Oración de Montfort a Jesucristo (27-33)

Dejadme, Amabilísimo Jesús mío, que dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.
Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.
¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio!
María está en mí Haec facta est mihi ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.
¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.
¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida
¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta Amén

Oh, Jesús, que vives en María (27-33)

Ven, ¡Oh, Jesús!, que vives en María;
ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti
Forja en nuestra alma, ¡Oh, Cristo!,
tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad
Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar;
tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en pos de Ti podremos caminar
Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura sugerida: Santo Evangelio: ( Jn 2, 1-11)

La boda en Caná

1 Tres días después* se celebraba una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús*. 2 Fueron invitados también a la boda Jesús y sus discípulos. 3 Al quedarse sin vino, por haberse acabado el de la boda, le dijo a Jesús su madre: «No tienen vino.» 4 Jesús le respondió: «¿Qué tengo yo contigo*, mujer*? Todavía no ha llegado mi hora*.» 5 Pero su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»

6 Había allí seis tinajas de piedra, destinadas a las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. 7 Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Ellos las llenaron hasta arriba. 8 «Sacadlo ahora —les dijo— y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. 9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llamó al novio 10 y le dijo: «Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el inferior. Tú, en cambio, has reservado el vino bueno hasta ahora.» 11 Éste fue el comienzo de los signos que realizó Jesús, en Caná de Galilea*; así manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos. 

Meditación: Jesús y María en las Bodas de Caná.

La Virgen Santa, aunque feliz por la visión de Augusta Tri­nidad, no oculta a Sus hijos que caminan como Ella en otro tiempo en peregrinación de la fe”(LG 58). Contemplándo­los en Dios y viendo bien sus necesidades, en comunión con Jesucristo que está siempre presto a interceder por ellos”. (Heb 7,25), de los que se constituye en Abogada, Auxiliado­ra, Amparo y Mediadora” (LG 62). (Papa Pablo VI, Signum Mágnum)

Lo mismo que en la Sagrada Escritura no siempre encontramos a Jesús cerca de María, notamos qué gran amor hacia Ella manifiesta al atender sus peticiones.

Un gran ejemplo que podemos poner de la inmensa ternura que el Señor tiene por Su Madre es el relato narrado por los Evangelis­tas sobre las Bodas en Caná de Galilea, donde por medio de la Virgen Purísima, se produjo el primer milagro de Jesús en el orden de la na­turaleza.

Meditemos de forma más pausada en este milagro, donde Nuestra Señora demuestra un profundo conocimiento del Corazón de Jesús y nos incita (con su consejo maternal) a obedecerle siempre.

Pasemos, por tanto, al resumen de la historia bíblica y medite­mos sobre ella.

Jesús, presto a iniciar Su ministerio público está junto a Su Ma­dre y Sus discípulos para festejar unas bodas. En un momento faltó el vino, y María Santísima, se dirigió confiadamente, con respeto e insis­tencia a su Hijo, suplicándole un milagro; Ella actuó así pues, conocía

la generosidad y la bondad del Corazón de Nuestro Señor.

Para que el milagro aconteciese Jesús prescribió lo siguiente: ¡Que echen agua a las tinajas! Rápido, María dijo a los sirvientes que hicieran lo que les pedía y, para alegría de todos el milagro se produjo -¡Jesús transformó toda el agua en vino, y en un vino especialísimo!

Ahora comprendamos cómo aplicar el sentido del milagro en el plano espiritual.

María Santísima, también Madre nuestra, está siempre atenta a las necesidades de sus hijos, principalmente, las de orden espiritual, y nos incita, con la súplica a Jesús a dirigirnos siempre a Él con una ora­ción confiada, dirigente e insistente, manteniendo por Cristo un pro­fundo respeto. Ella nos apunta la obediencia como virtud indispensa­ble para merecer la Gracia de Dios.

Sea fácil o difícil, dulce o amarga, venga de la boca de los supe­riores, de la Madre Iglesia, o de la voz de la conciencia ¡No importa! Debemos siempre proceder con docilidad, dando una respuesta posi­tiva al “Haced todo lo que Él os dice”, que nos es dirigido por la Virgen Santa.

La vida obediente emana de nuestra virtuosa Madre del Cielo, que siempre se mantuvo silenciosa, humilde, pura y abrasada por la caridad. Si nos comportamos, como sus fieles Esclavos de Amor, haciendo todo lo que Ella nos dice o nos motiva (con su vida ejemplar) obtendremos de Jesús todos los milagros necesarios sean de orden ma­terial o espiritual. Recordemos: “Fue por María que Jesús inició Sus prodigios y es por medio de Ella que Él ha de continuar­los hasta el fin del mundo”. Por eso, no tengamos miedo de pedir su maternal intercesión, pues, Jesús ¡la atiende siempre!

¿Y qué mayor bien podemos esperar que crecer en frutos para la eternidad, a partir de una vida totalmente centrada en Jesús eucarís- tico? Es este su papel de Madre, conducirnos a la vivencia plena del estado de gracia donde tendremos la honra y un amoroso respeto, de llegar muchas veces a Nuestro Señor, en el Santísimo Sacramento del

Altar. ¡Solo Él nos debe bastar!

Esta íntima y fructífera comunión con Jesús en la Santísima Eu­caristía aumenta en nosotros el amor por María Santísima y a su vez, el amor y la unión con Ella, nos afervora y une a su Santísimo Hijo -es una ley circular de amor que genera amor.

¿Entonces, cuál es la manera más perfecta de amar y servir a Jesús por medio de María?

Es sencillo, basta hacer todas las acciones por María, con María, en María y para María.

Expliquemos mejor esta práctica interior perfecta:

HACER TODAS LAS COSAS POR MARÍA: Consiste en orientar las acciones renunciando al propio entendimiento y voluntad, en­tregándonos al espíritu de María. Eso implica darse o abandonarse a Ella, con sencillez, bien sea a través de un único movimiento de espíri­tu y voluntad o hasta verbalmente, dirigiéndole la siguiente jaculatoria: “Renuncio a mí mismo y me doy a Ti, querida Madre”; renovando esta inten­ción siempre que nos acordemos de Ella.

HACER TODO CON MARIA: En cada acción tenemos que consi­derar cómo la realizaría María Santísima, y con todo esfuerzo intenta­remos imitarla. Para proceder de ese modo, es importante meditar so­bre sus grandes virtudes: ‘“Su fe inquebrantable, (desde el “Fiat» en la En­carnación hasta el silencioso “Fiat» de la Cruz); su profunda humildad (todo lo hacía siempre a escondidas de las criaturas para ser conocida solamente por Dios); su pureza toda divina, etc; en resumen: TODAS SUS VIRTUDES, que gustarán mucho a Jesucristo.

HACER TODO EN MARÍA: Estar sumergido en Ella -tener su pre­sencia moral. Debemos ver las cosas con los ojos de María; renuncian­do a las propias intenciones y voluntad para que se realice la de Dios.

Siendo así:

-Tomaremos los sentimientos de la Virgen María en todo lo que em­prendamos;

-Permaneceremos en su interior;

-Reposaremos en paz en el interior de la Virgen Santísima, apoyándo­nos en Ella con confianza, escondiéndonos con seguridad, perdiéndo­nos en María, sin reservas, para alimentarnos allí con la leche de su Gracia y de su Misericordia, liberándonos de las dudas, temores, escrúpulos, etc.; culminando, finalmente, con el hábito de recogernos en nosotros mismos y así, formarnos una pequeña imagen espiritual de la Santísima Virgen y, por consiguiente tendremos a Jesús.

HACER TODO PARA MARÍA: De esta forma, ofreceremos en su honor todo lo que hagamos, defendiendo sus privilegios, sustentando su gloria, hablando y clamando contra los abusos de los falsos devotos, afirmándonos en una devoción verdadera, tratando con todos esos ac­tos conseguir la honra de pertenecerla; y así unirnos al Señor.

La Madre del Cielo quiere la vida de todos nosotros que somos miembros del Cuerpo Místico de su Hijo. Confiemos en su maternidad divina, reflejándonos en Ella para llegar a la más perfecta imitación de Cristo, a pesar de toda nuestra indignidad y flaqueza.

Oración: ¡María, suavísima intercesora, queremos acercarnos a Ti, para tener una vida espiritual. Tú eres la tesorera de los bienes de Jesús. Las mejores gracias -las de santificación, vida interior, e intimi­dad con Cristo -Tú las das, a quien quieres. Dile una palabra a Jesús y santifícanos!¡Así sea!

Jaculatoria: ¡Gloria a Jesús en María! ¡Gloria a María en Jesús! ¡Sólo glo­ria a Dios!

Según Medjugorje

«Ángel mío, mira las oportunidades que se te han concedido en el mundo para propagar el llamado a la consagración a mi Inmaculado Corazón. No permitas que ninguno se te escape, muchos esperan hoy recibir y crecer en este llamado. Te digo que este es el llamado a la santidad en estos días, es la gracia de renovación y transformación, en forma igualmente personal y universal.

Mi Triunfo será sentido en ambas formas: interna y externamente en la Iglesia. La restauración de la verdad del mensaje de salvación de mi Hijo está en camino y ningún rincón del globo quedará sin ser tocado por Su gracia y justicia.

Trata de recordar e iluminar a todos los que actualmente pertenecen a esta misión, la importancia y urgencia que yo pongo en su cumplimiento. No tengan un momento de duda de cómo va a ocurrir todo esto; solamente escuchen cuidadosamente y respondan inmediatamente a todo lo que se les pida ahora. Te aseguro que la tierra temblará ante la fuerza que el Cielo lanzará sobre ella.

Muy pronto el encuentro de la batalla será visto en la calles y en el Cielo, ningún corazón permanecerá solo, será tomado por mi Inmaculado Corazón o tomado por Satanás. Aquí están las verdaderas selecciones, el alma será protegida por la gracia o arrebatada por el demonio. Consideren esto seriamente, todos los que oigan mi Corazón».

Septiembre. 22 de 1.993

Guía: Dios desea que su Madre pueda ser más conocida y amada. Todos sus hijos conocerán su grandeza y consagrarán sus corazones a Ella. Ellos experimentarán su bondadoso y maternal abrazo, su misericordia, de la cual Ella está llena y la necesidad que tienen de su ayuda. Ellos vendrán a pedirle todo a Ella, serán sus apóstoles, la corte de los tiempos modernos, ellos serán ministros para el Triunfo, quienes como fuego ardiente, encenderán el fuego del divino amor en todas partes.

Nuestra Señora penetrará los corazones de los enemigos con el fuego de estos corazones consagrados, Ellos serán los truenos que llenen los Cielos, estos corazones se separarán de todo y al no ser distraídos por nada, regarán sobre el mundo la lluvia de la verdad y del Inmaculado Corazón de Nuestra Señora. Estamos llamados a convertirnos en soldados de su poderoso ejército de Triunfo, nuestra consagración nos unirá para enfrentar esta guerra final cuyas proporciones no podemos comprender.

Dirección: Seremos los verdaderos apóstoles de los últimos tiempos, es decir el ejército al cual el Señor le dará su espada de la verdad y que traerá las maravillas de la consagración a todos los que esperan con corazones anhelantes. Ellos no tendrán dinero, ni posesiones, pero tampoco tendrán preocupaciones sobre eso. Se encontrarán en medio de sacerdotes escogidos para dirigir esta fuerza del Espíritu Santo. Tendrán las alas de la pureza y la llama para la salvación de las almas e irán a donde el Espíritu Santo los llame. No predicarán más que el oro de la caridad y traerán el amor de Dios y la ternura de la Santísima Virgen.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!: Guíame en la batalla, hazme un verdadero apóstol de tu Triunfo. Pon mi corazón en la fila de tu escogida corte, al servicio de tu Hijo en forma especial. Mándame hacia el mundo para que pueda ganar para ti aunque sea un corazón para presentárselo a Dios Padre como tu donación de salvación. Une mi consagrado corazón con aquellos que tú has escogido para guiar esta fuerza de verdad. Ayúdame, Madre querida, a no vacilar un momento, sino permanecer fuerte, convencido y comprometido con tu Triunfo.

«Entonces se le apreció un Ángel del Cielo que venía a animarlo» (Lucas 22:43)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

Jesús con María en las Bodas de Caná

Composición de lugar. La sala del festín, donde comen el Señor y discípulos y la Virgen Santísima sirve a la mesa.

Petición. “Conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre para que más le ame y le siga.” (San Ignacio.)

Punto I. Veamos cómo en este paso la Virgen Nuestra Señora nos da a conocer el Corazón de Jesús, y nos enseña a tratar con él. Confiada, se acerca a Él para pedirle un milagro, como quien conoce su generosidad y llaneza, y no duda que lo hará por complacer a los que le aman, aunque hasta entonces no hubiera hecho públicamente ninguno. ¿Por qué no me acercaré a Él con esa confianza yo que le veo hacer todos los días tantos milagros, por mi amor, en el Santísimo sacramento?

Sabe muy bien Ella que, a pesar de la llaneza que usa, quiere Nuestro Señor que se le trate con el respeto que como Dios merece, y así le hace aquella tan prudente y respetuosa indicación: “No tienen vino.” Entiende también que a Nuestro Señor le gusta hacerse de rogar y probar la confianza del que pide, haciendo como que niega o dilata, para conceder después; y así, sin desanimarse por la respuesta, en apariencia dura, va a los criados y les dice que hagan lo que su Hijo les mande. Oh Virgen prudentísima y amorosísima Madre, enséñame a conocer la amabilidad del Corazón Divino, a tratar con él con llaneza y con respeto, a confiar en él, aunque me mate (Job 13, 15), y a estar dispuesto para hacer cuanto me diga.

Punto. II. Los sirvientes “en las Bodas de Caná, por haber seguido el consejo de la Virgen Santísima, fueron honrados con el primer milagro de Jesucristo. Del mismo modo todos los que hasta el fin de los siglos sean honrados con las maravillas de Dios, no recibirán estas gracias sino a consecuencia de su perfecta obediencia a María”.

Resuene, pues, de continuo en nuestro oídos el quodcumque dixerit facite, que dijo entonces Nuestra Señora: “Cualquiera cosa que mi Hijo os dijere, hacedla.” Aquí tenemos un programa completo de vida espiritual. Hacer cuanto Jesús nos diga en su Evangelio; cuanto nos diga por su Iglesia, por nuestros superiores, que están en lugar suyo; por las internas ilustraciones e inspiraciones. Cualquiera cosa que sea lo que nos mande, aunque nos parezca imposible a inútil para el fin que se pretende, como traer agua para remediar la falta de vino. “El obediente cantará victoria.”

Punto. III. “Por su humilde oración (de María) convirtió (Jesús) el agua en vino, y éste es el primer milagro en el orden de la naturaleza (de que nos da cuenta el Evangelio). Por María ha comenzado y ha continuado sus milagros y los continuará hasta el fin del mundo.”

Confiemos, pues, en la omnipotencia suplicante de Nuestra Señora y esperemos de Ella la restauración de todas las cosas en Cristo, que nos promete San Luis María: los tiempos en que “resplandecerá María, como nunca, por su misericordia, su poder y gracia”, y por Ella reinará el Corazón de Jesús. Y entretanto, esperemos de Ella que nos alcanzará abundantísimas gracias para subir a la cumbre de la perfección, para conocer y amar cada vez más al Corazón de Jesús. Oh amadísima Madre, si pides milagros para que no falte el vino, sin que nadie te lo pida, ¿no los harás, pidiéndotelos con instancia, para que no me falte el amor de tu Hijo?

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Leer: San Mateo, capítulo 27, versículos 36-44.

36 Y se quedaron sentados allí para custodiarlo.

37 Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» 38 Y al mismo tiempo que a él crucificaron a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús en cruz ultrajado

39 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: 40 «Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres hijo de Dios, y baja de la cruz!» 41 Igualmente los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban de él, diciendo: 42 «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. ¡Es rey de Israel!; pues que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Ha puesto su confianza en Dios; pues que le salve ahora, si es que de verdad le quiere. De hecho dijo: ‘Soy hijo de Dios.’» 44 De la misma manera le injuriaban también los bandidos crucificados con él.

Del Camino Real de la Santa Cruz

Esta palabra parece dura a muchos: Niégate a ti mismo, toma tu cruz, y sigue a Jesús. Pero mucho más duro será oír aquella postrera palabra: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno. Pues los que ahora oyen y siguen de buena voluntad la palabra de la cruz, no temerán entonces oír la palabra de la eterna condenación.

Esta señal de la cruz estará en el cielo, cuando el Señor vendrá a juzgar.

Entonces todos los siervos de la cruz, que se conformaron en la vida con el crucificado, se llegarán a Cristo juez con gran confianza.

Pues que así es, ¿por qué temes tomar la cruz, por la cual se va al reino?

En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad.

No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, sino en la cruz.
Toma, pues, tu cruz, y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna.
El vino primero, y llevó su cruz y murió en la cruz por ti; porque tú también la lleves, y desees morir en ella.
Porque si mueres juntamente con El, vivirás con El.
Y si fueres compañero de la pena, lo serás también de la gloria.

(Tomado del Libro: Imitación de Cristo, Libro II, cap. 11).

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Consagraos a mi Inmaculado Corazón

Hijos míos: No tengáis miedo a mis palabras. Estos mismos mensajes han sido transmitidos a las almas privilegiadas en varias partes del mundo. Aquí en esta consagración lo único que hago es volver a recordar, porque algunos de vosotros sois sumamente olvidadizos y algunos han guardado mis lecciones de amor en las gavetas oxidadas y empolvadas de sus corazones.

No os hablo nada nuevo. Sólo os instruyo, os educo porque soy María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, y la misión de una maestra es formar a sus discípulos, llevarlos por los caminos del bien, sacarlos de su ignorancia y darles toda la sabiduría necesaria para que en un futuro construyan proyectos de vida: sólidos, firmes.

Carísimos hijos: la consagración a mi Inmaculado Corazón y la conversión transformante son medios que os favorecerán en este tiempo de tribulación y de justicia porque “mirad que va a llegar el día del Señor, día horroroso y lleno de indignación, y de ira, y de furor, para convertir en un desierto la tierra, y borrar de ella a los pecadores. Porque las más resplandecientes estrellas del cielo no despedirán la luz acostumbrada: se oscurecerá el sol al nacer, y la luna no alumbrará con su luz. Y castigaré la tierra por sus maldades, y a los impíos por su iniquidad; y pondré fin a la soberbia de los infieles, y abatiré la arrogancia de los fuertes” (Isaías 13, 9-11).

Hoy mismo tomad la decisión de dar muerte al hombre viejo, hombre que camina tras las obras de las tinieblas, mas no de la luz; hombre que encuentra gozo en los placeres furtivos del mundo; hombre aferrado al dinero; hombre concupiscente, carnal; hombre que adora falsos dioses; hombre que transgrede los Mandatos Divinos; hombre que se zambulle en el lodazal de sus pecados; hombre que no ha conocido a Jesucristo porque no vive su Palabra, actúa contrariamente al Evangelio; ya es la hora que volváis vuestro corazón al Señor. No posterguéis más vuestra conversión; satanás os la hace aplazar porque sabe del poco tiempo que os queda. El retorno glorioso de Jesús está muy próximo. Que no os pase como las vírgenes necias que se durmieron y a la media noche llegó el esposo y las sorprendió con sus lámparas apagadas y sin provisión de aceite; salieron a la tienda a comprarlo y no alcanzaron a entrar a las bodas, les cerraron la puerta. “Así que velad vosotros, ya que no sabéis ni el día ni la hora”. (Mateo 25, 13). Día en que el Hijo del Hombre venga en su gloria y se reúnan en su presencia todas las gentes, día en que separará a unos de otros como el pastor separa a las ovejas de los cabritos, día en que pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda; “entonces el rey dirá a los que estarán a su derecha: venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del Reino Celestial, que os está preparado desde el principio del mundo” (Mateo 25,34). “Al mismo tiempo dirá a los que estarán en la izquierda: apartaos de Mí, malditos: id al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles, o ministros” (Mateo 25, 41).

Hijos amantísimos: dejad ya vuestro pecado, grabad con letras de oro en vuestro corazón, ésta, mi lección de amor. Meditad lo que os dice las Sagradas Escrituras, libro Santo con el que os formo como apóstoles de los últimos tiempos. Libro Santo que ha de ser el manual de vuestras vidas. Libro Santo en el que debéis meditar y discernir bajo la luz del Espíritu Santo. Libro Santo que debéis de llevar escrito en vuestros labios y en vuestro corazón porque en él hallaréis la salvación, en él sabréis cuál es el camino que os lleva al Cielo. Una vez hayáis iniciado vuestro proceso de conversión transformante, enrolaos en el Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes y consagraos a mi Inmaculado Corazón porque os quiero sustraer de todo lo profano para que hagáis de vuestra vida culto de adoración al Señor, himno y ofrenda de gloria a su Santo Nombre.

Consagraos a mi Inmaculado Corazón y entregaos por entero a mí, que os arroparé bajo los pliegues de mi Sagrado Manto. Os defenderé del adversario porque sois mis soldados rasos, os arrancaré con la señal de Cristo como elegidos de Dios.

Consagraos a mi Inmaculado Corazón para yo disponer de vosotros libremente y dirigir vuestras vidas según mis designios. Consagraos a mi Inmaculado Corazón que seré vuestro refugio, refugio en el que contemplaréis los acontecimientos profetizados, pronto por realizarse plenamente; refugio en el que no sentiréis miedo por mis advertencias Marianas en este final de los tiempos; refugio en el que os calentaré con la llama del mi Amor Santo, porque habrá una semana de terrible hielo en la tierra. Refugio en el que pasaréis desapercibidos, cuando el hombre impío haga su aparición en el mundo entero. Refugio que os mantendrá ocultos frente a los pérfidos ataques de satanás.

Virtud de la oración

Si no oráis pereceréis. Si no oráis os marchitaréis como cuando a una rosa o a una flor le falta el aire, le falta el agua. Si no oráis moriréis como al girasol le falta el sol, o como al pez le falta el agua. Orad sin nunca cansaros.

La oración os lleva a un encuentro de corazón a corazón con el Amor Santo y Divino.

La oración os lleva a un vaciar vuestro corazón de vuestras preocupaciones.

La oración os lleva a llenaros de las gracias del Cielo.

La oración es la columna vertebral que sostiene vuestro cuerpo espiritual.

La oración ha de convertirse en vuestro pulmón, en vuestro corazón.

La oración es el único medio con el cual podéis ir cortando con vuestras ataduras, podéis ir recobrando la libertad, podéis ir muriendo a vuestro hombre viejo, ya que la oración hace de vosotros hombres nuevos, hombres radiantes, hombres impregnados de la fragancia exquisita de los Cielos.

La oración os hace radiantes, os revitaliza, os da armonía, os da regocijo y os da paz. Emprended, pues, el gran camino de la oración. Oración que se convierte en los más bellos himnos, en los más hermosos cantos celestiales. Oración que ha de resonar en todo el Cielo. Oración que ha de subir como incienso ante la presencia del Padre Eterno. Os insto, os llamo a que viváis para Dios alimentándoos diariamente de la oración.

Orad con vuestro corazón, muchas veces cerrando vuestros labios. Sed, almas contemplativas. Sed, almas ansiosas y deseosas del Cielo. Sed, ángeles en la tierra, orando en cada momento, en cada lugar y en cualquier situación específica de vuestras vidas.

Orad también con la Palabra de Dios, meditad el Evangelio del día, vividlo, encarnadlo. Os bendigo capullos florecientes del vergel de mi Inmaculado Corazón: t. Amén.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

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