Oraciones iniciales

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanías del Santo Nombre de Jesús (27-33)

Señor, ten piedad de nosotros – Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros – Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros – Señor, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos – Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos – Jesús, escúchanos
Dios, Padre celestial – Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo, redentor del mundo – Ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo – Ten piedad de nosotros
Dios santo, trino y uno – Ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de Dios vivo – Ten piedad de nosotros
Jesús, resplandor del Padre – Ten piedad de nosotros
Jesús, candor de la luz eterna – Ten piedad de nosotros
Jesús, rey de la gloria – Ten piedad de nosotros
Jesús, sol de justicia – Ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de la Virgen María – Ten piedad de nosotros
Jesús, amable – Ten piedad de nosotros
Jesús, admirable – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios fuerte – Ten piedad de nosotros
Jesús, Padre del siglo futuro – Ten piedad de nosotros
Jesús, ángel del gran consejo – Ten piedad de nosotros
Jesús, poderosísimo – Ten piedad de nosotros
Jesús, obedientísimo – Ten piedad de nosotros
Jesús, manso y humilde de corazón – Ten piedad de nosotros
Jesús, amador de la castidad – Ten piedad de nosotros
Jesús, amador nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios de paz – Ten piedad de nosotros
Jesús, autor de la vida – Ten piedad de nosotros
Jesús, modelo de virtudes – Ten piedad de nosotros
Jesús, celador de las almas – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, refugio nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, padre de los pobres – Ten piedad de nosotros
Jesús, tesoro de los fieles – Ten piedad de nosotros
Jesús, buen pastor – Ten piedad de nosotros
Jesús, luz verdadera – Ten piedad de nosotros
Jesús, sabiduría eterna – Ten piedad de nosotros
Jesús, bondad infinita – Ten piedad de nosotros
Jesús, camino y vida nuestra – Ten piedad de nosotros
Jesús, gozo de los ángeles – Ten piedad de nosotros
Jesús, rey de los patriarcas – Ten piedad de nosotros
Jesús, maestro de los apóstoles – Ten piedad de nosotros
Jesús, doctor de los evangelistas – Ten piedad de nosotros
Jesús, fortaleza de los mártires – Ten piedad de nosotros
Jesús, luz de los confesores – Ten piedad de nosotros
Jesús, pureza de las vírgenes – Ten piedad de nosotros
Jesús, corona de todos los santos – Ten piedad de nosotros
Sednos propicio – Perdónanos, Jesús
Sednos propicio – Escúchanos, Jesús
De todo mal – Líbranos, Jesús
De todo pecado – Líbranos, Jesús
De tu ira – Líbranos, Jesús
De las asechanzas del demonio – Líbranos, Jesús
Del espíritu de fornicación – Líbranos, Jesús
De la muerte eterna – Líbranos, Jesús
Del desprecio de tus inspiraciones – Líbranos, Jesús
Por el misterio de tu santa encarnación – Líbranos, Jesús
Por tu nacimiento – Líbranos, Jesús
Por tu infancia – Líbranos, Jesús
Por tu vida divina – Líbranos, Jesús
Por tus trabajos – Líbranos, Jesús
Por tu Pasión y gloria – Líbranos, Jesús
Por tu cruz y desamparo – Líbranos, Jesús
Por tus sufrimientos – Líbranos, Jesús
Por tu muerte y sepultura – Líbranos, Jesús
Por tu resurrección – Líbranos, Jesús
Por tu ascensión – Líbranos, Jesús
Por tu institución de la santísima Eucaristía – Líbranos, Jesús
Por tus gozos – Líbranos, Jesús
Por tu gloria – Líbranos, Jesús
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, perdónanos
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, escúchanos
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos – Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos – Jesús, escúchanos
Bendito sea el nombre del Señor
Ahora y siempre, por los siglos de los siglos Amén

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.

Oración de Montfort a Jesucristo (27-33)

Dejadme, Amabilísimo Jesús mío, que dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.
Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.
¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio!
María está en mí Haec facta est mihi ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.
¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.
¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida
¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta Amén

Oh, Jesús, que vives en María (27-33)

Ven, ¡Oh, Jesús!, que vives en María;
ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti
Forja en nuestra alma, ¡Oh, Cristo!,
tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad
Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar;
tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en pos de Ti podremos caminar
Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura sugerida: Santo Evangelio:( Lc 2, 39-52)

Vida oculta de Jesús en Nazaret.

39 Así que cumplieron todo lo ordenado por la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su pueblo de Nazaret. 40 El niño crecía, se fortalecía y se iba llenando de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

Jesús entre los doctores.

41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. 42 Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. 43 Pasados aquellos días, ellos regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtieran. 44 Creyendo que estaría en la caravana, y tras hacer un día de camino, lo buscaron entre los parientes y conocidos. 45 Pero, al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

46 Al cabo de tres días*, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas. 47 Todos cuantos le oían estaban estupefactos, por su inteligencia y sus respuestas. 48 Cuando lo vieron, quedaron sorprendidos; su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos andado buscando, llenos de angustia.» 49 Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre*?» 50 Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

Más sobre la vida oculta en Nazaret.

51 Jesús volvió con ellos a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. 52 Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Meditación: Jesús en la casa de María.

“¡Oh Jesús! Que yo Te sirva y Te siga; y,donde Yú estés, esté yo también”(Jn 12,22). (P. Gabriel de Sta. María Magdalena)

Según la Imitación de Cristo. “Jesús es nuestro especialísimo amigo y tene­mos que serle fieles”. Es mejor contrariar a todo el mundo; incluso a nuestros pretendidos amigos, que ofender al Señor. Correspondamos con justicia al amor de Jesús, amándolo sobre todos y todo. Hemos de amar a Cristo por Él mismo, de forma singular; y a los otros, por amor a Él, sean amigos oenemigos.

Actuando así seremos puros y libres en nuestro interior sin de­jarnos someter por criatura ninguna, ni siquiera por nosotros mismos. A través de nuestro total despojamiento ofreceremos al Señor un co­razón intacto y lo alcanzaremos ayudados por Su Gracia.

Nuestro Señor Jesucristo es nuestro divino amigo. Debemos parecernos a El cooperando con el influjo de la Gracia, así sostenidos por su auxilio lo podremos todo, ya que participaremos de Su divini­dad para ganar el alto puesto de mensajeros del gran Rey necesi­tamos la ayuda de una saludable mediación. ¿Entonces, cómo actuar? ¡Imitemos al Señor! En el Corazón de María, donde Dios realizó mara­villas, debemos estar, y allí reposar, a imitación de Jesús, conviviendo con Ella en su casa, asimilando toda gloria y riqueza. Y eso sólo lo po­dremos hacer teniendo en el interior la imagen, el amor, el recogi­miento y las virtudes de la Virgen Madre.

Como predestinados que somos, amaremos vivir en esta casa santa, en su compañía, complaciéndonos en el retiro y en la vida de oración. Si quisiéramos vivir así (con Jesús en la casa de María); ¡amemos el ocultamiento y la sencillez, dejando las superficialidades de la vida frívola de los que se preocupan con cosas inútiles! ¡Despreciemos el mundo y refugiémonos en Dios!

Para que podamos gozar de la verdadera libertad de los hijos de Dios sigamos a Jesús, en sus virtudes de adoración, apartándonos de los apegos terrenales. El deseo de dar glorias al Creador y de salvar almas hizo a Jesús recorrer el camino más corto y perfecto, que fue el de la humilde su­misión a la Santísima Virgen. Así, como el Padre quiso que el Hijo Unigénito se sometiese a María, también es este Su designio para noso­tros.

Es por esa vía Inmaculada, María Santísima, que glorificaremos altamente al Padre del Cielo. ¡Seamos como Jesús, practicantes de una larga y humilde obediencia a nuestra bondadosa Madre!

El Verbo Encarnado también creció en la ciencia de la experien cia bajo los ojos de la Virgen. Nosotros sus hijos, y Esclavos de Amor, podemos experimentar un gran progreso viviendo en este suavísimo tabernáculo. Ella, a su vez, nos hará participantes en la Divina Sabidur­ía, conduciéndonos al progreso por los caminos de la luz, de la expe­riencia y de la santidad, para alcanzar en poco tiempo la plenitud de la estatura de Cristo.

Jesús hace de su Madre un perfecto molde que nos transforma en santos. Desde que nos fundamos en Él veremos destruido en noso­tros al viejo Adán con todos sus vicios.

Es por medio de la Santísima Virgen que el Padre quiere tener hijos sedientos de santidad, por eso, Él ha constituido a nuestra Madre en el orden sobrenatural.

Amparados por esa verdad podemos afirmar, con todo conoci­miento de causa que tenemos a Dios por Padre y a María por Madre. Por tanto, debemos amarlos y honrarlos como buenos hijos.

Jesús quiere ser formado en nosotros todos los días por medio de Ella; y el Santo Espíritu de Dios, quiere educarnos como Sus elegi­dos, en Ella y por Ella. Es de esta forma por lo que creceremos de vir­tud en virtud, y de gracia en gracia.

La maternidad espiritual de María en relación a nosotros es un misterio de la caridad de Cristo, donde los extremos cuidados que Ella nos dispensa son apenas un reflejo del Amor mayor que es Dios. ¡Seámosle dóciles!

Oración: Jesús, qué digna de amor es María, Tu tabernáculo. En Ella queremos recibir la ayuda necesaria para progresar en las virtudes has­ta elevarnos a la perfección. María Santísima, Madre amada de nuestro corazón, deseamos vivir en Ti, ahora y para siempre. Amén.

Jaculatoria: ¡María verdadera habitación de Dios y “Puerta del Cielo”, socó­rrenos!

Según Medjugorje

«Ángel mío, cada alma que es consagrada a mi Corazón maternal, estará dotada con todos los méritos de mi gracia celestial, esta le es dada sin ninguna restricción, pues se ha convertido en el cumplimiento de mi triunfo. Tú eres mi donativo de salvación, tú eres, al final, el testigo del Sagrado Corazón de mi Hijo y la manifestación de su amor y misericordia, por tu participación y dedicación en tu consagración a mi triunfante Corazón Inmaculado. Esto es lo que yo deseo que tu viertas sobre tu corazón, que permitas que la luz de mi Hijo sea mas conocida y Yo más amada. Este es su más caro deseo que yo anhelo ver cumplido».    Septiembre 19 de 1.993

Guía: En estos últimos tiempos, Nuestra Señora resplandecerá como nunca antes en misericordia, poder y gracia. En misericordia, para traer de regreso y amorosamente recibir a los pobres pecadores, y para traer conversión, consagración y renovación a la Santa Iglesia. En poder, Ella viene a traer un ejército potente contra la guerra levantada por Satanás quien alzará una rebelión contra Dios. En gracia, Ella resplandecerá en gracia, para sostener sus valientes soldados que combaten por su triunfo.

Más que todo, Nuestra Señora viene a hacer la guerra contra el demonio, porque el levantara una cruel persecución y pondrá terribles trampas en la senda de la santidad. Está escrito que en la gloria final del Triunfo, «Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya». (Génesis 3:15) ELLA APLASTARA LA CABEZA DEL DEMONIO con su talón, esta enemistad es entre María y Satanás; es en esta batalla final en donde nos uniremos para proclamarla a Ella nuestra Reina «El Triunfo de su Inmaculado Corazón». Este triunfo comienza dentro de nuestros corazones donde por tanto tiempo ha estado dormido.

Dirección: Nuestra Señora se manifiesta al mundo por medio de nuestra consagración; es así como estamos aptos para reflejar su gracia a toda la gente. Estamos llamados a ser los faros de verdad en la batalla por su Triunfo. Esta es una guerra hecha contra los hijos de María, lo que Satanás ha perdido por su orgullo, María lo ha ganado por su humildad, lo que ha sido perdido por desobediencia, Nuestra Señora lo ha ganado por su completa sumisión y abandono.

Con el pecado original el paraíso que Dios creó fue perdido; pero María siendo una sierva fiel, ha venido a salvar a sus hijos. Estos hijos: que son también siervos junto con Ella, han consagrado todos los corazones ganados por Ella para el reinado del Sagrado Corazón de Jesús. Así es como esta batalla es establecida entre los hijos de la luz y los de la oscuridad. Es está la persecución que nosotros sentiremos más que nunca, debemos recordar que el espíritu humilde siempre vencerá sobre el orgullo.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, manifiesta en mí la gloria de tu Triunfo!. Fortaléceme en la batalla, porque verdaderamente es ésta la más fiera conocida por la humanidad. Consígueme total abandono en mi consagración. Vísteme con la orden de batalla de la virtud, con la espada de la verdad como bandera de tu Triunfo.

Anímame, por medio de la convicción de sostener los valores y la moral enseñados en los mensajes del Evangelio. Fortifícame en mi plaza fuerte con la oración, para que pueda encontrar una invencible unidad contigo y tu esposo. Realza mi alma con la gracia para soportar la persecución y las pruebas que vendrán, para que pueda regocijarme en la gloria de tu Victoria Triunfante.

«En adelante todos los hombres dirán que soy feliz. En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mi» (Lucas 1: 48 – 49)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

Jesús en casa de María

Composición de lugar. La casita de Nazaret.

Petición. “Conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre para que más le ame y le siga.” (San Ignacio.)

Punto I. Gloria et divitiae in domo ejus (S. 111, 3). La gloria para Dios y las riquezas para el hombre se encuentran en casa de María, porque en ella mora Jesús. ¿Quién pudiera haber vivido en aquella amabilísima y pobre casilla donde estaba toda la riqueza del cielo? Bien podemos vivir ahora en ella con el espíritu, figurándonos que allí estamos y obrando como si estuviéramos allí. Dondequiera que trabajemos por amor a Dios está el taller de Nazaret, pues Jesús y María nos acompañan y sonríen.

“Los predestinados viven de asiento en esta casa con su Madre: es decir, que se aficionan al retiro, hacen vida interior, se dedican a la oración, pero siempre a ejemplo y en compañía de su Madre la Santísima Virgen, cuya gloria está adentro, y que tanto gustó en toda su vida del retiro y de la oración.”

“¡Qué amables son los tabernáculos, Señor Jesús! El pajarillo ha encontrado su casa y la tórtola su nido, donde ponga sus polluelos. ¡Oh qué dichoso es el hombre que mora en casa de María, donde tú el primero quisiste hacer morada! En esta casa de los predestinados, donde recibe socorro de ti sólo el que ha trazado en su corazón subidas y grados de toda virtud, para elevarse a la perfección en este valle de lágrimas.”

Punto. II. Obedece a María.

“La Sabiduría infinita, que tenía inmenso deseo de glorificar a su Eterno Padre y salvar a los hombres, no halló para ello más perfecto y más corto camino que someterse en todas las cosas a la Santísima Virgen, no sólo durante los ocho, diez o quince años primeros de la vida, como lo hacen otros niños, sino durante treinta años; y dio más gloria a Dios su Padre durante todo este tiempo de sumisión a la Santísima Virgen y dependencia de Ella, que si empleara los treinta años en hacer prodigios, en predicar por toda la tierra, en convertir a todos los hombres; que si no, ya lo hubiera hecho. ¡Oh cuán altamente se glorifica a Dios sometiéndose a María, a ejemplo de Jesús! Teniendo ante los ojos ejemplo tan visible y de todo el mundo tan conocido, ¿seremos tan insensatos que creamos hallar otro camino más corto y más perfecto para glorificar a Dios que someterse a María, a ejemplo de su Hijo?”

“Los buenos esclavos de María, por grandes cosas que hagan en la apariencia por defuera, mucho más que todas ellas estiman lo que obran en su interior en compañía de la Santísima Virgen; porque allí trabajan en la grande obra de su perfección, con lo cual comparado todo lo demás es juego de niños.”

Punto. III. Crecía el Niño Jesús a la sombra de Nuestra Señora y en su casa; y, a medida que en la edad adelantaba, mostraba más los tesoros de sabiduría y de gracia de que estaba lleno. Mucho creceremos también nosotros en la gracia y en el don de la sabiduría o sabroso conocimiento de Dios, si, como Jesús, vivimos en casa de María y en su regazo.

En él “los jóvenes llegan pronto a ser ancianos en la luz, santidad, experiencia y sabiduría, y en pocos años alcanzan la plenitud de la edad en Jesucristo”.

¡Oh dulcísima Señora mía!, crezca yo a tu sombra, y florezca como la palma y como el cedro del Líbano, plantado en la casa del Señor y en los atrios del templo de mi Dios.

Punto. IV. María Santísima, según la comparación predilecta del Santo, es como el molde en que los predestinados han de formarse en Jesucristo. Por eso también vivió Él tanto tiempo a solas con Ella, como el artífice que emplea mucho tiempo en fabricar un buen molde. En este tiempo (como explica larga y hermosamente la Venerable Agreda) depositó en ésta su primera discípula toda la ley de gracia y la doctrina que hasta el fin del mundo habría de enseñar a su Iglesia. Probóla también con severidad en el trato, como en el Evangelio se da a entender, para más acrecentar su mérito y hermosura. Ajustó este molde divino a las apariencias de una vida común y ordinaria para que a todos los cristianos pudiera servir de modelo.

“¡Oh hermosa y verdadera comparación! (esta del molde). Pero ¿quién la comprenderá? Acordaos que no se arroja en el molde sino lo que está bien fundido y líquido; es decir, que hay que destruir y fundir en vosotros al Adán (al hombre) viejo, para sacar el nuevo fundido en María.”

Oh molde de los predestinados, cueste lo que cueste, yo quiero fundir mi alma en ti para salir hermosa imagen de Jesucristo.

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

De la imitación de Cristo y desprecio de todas las vanidades del mundo.

Quien me sigue no anda en tinieblas, dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta que imitemos su vida y costumbres, si queremos verdaderamente ser alumbrados y libres de toda la ceguedad del corazón.

Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de Jesucristo. La doctrina de Cristo excede a la de todos los Santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella maná escondido.

Mas acaece que muchos, aunque a, menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él, porque no tienen el espíritu de Cristo.

Conviéneles que procuren conformar con El toda su vida.

¿Qué te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad, si careces de humildad, por donde desagradas a la Trinidad?

Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni justo; mas la virtuosa vida hace al hombre amable a Dios.

Más deseo sentir la contrición que saber definirla.

Si supieses toda. 1a Biblia. a la letra y los dichos de todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y gracia de Dios?

Vanidad de vanidades y todo vanidad, sino amar y servir solamente a Dios.

Suma sabiduría es, por el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales.

(Tomado del Libro: Imitación de Cristo, Libro I, cap. 1).

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Estáis en la hora final

Hijos amantísimos: María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, os llama a formar parte de mi Ejército Victorioso. Soy su capitana; poneos, pues, bajo mis órdenes como soldados rasos, os armaré con suficiente munición del Cielo de tal modo que salgáis a batallar sin miedo, porque siempre estaré a la vanguardia lista para protegeros. San Miguel Arcángel caminará con vosotros, presto en levantar su espada contra el adversario y sus secuaces; estáis en la hora final, porque muchas legiones de demonios han sido soltadas del infierno para tentar, para hacer caer a muchísimas almas en pecado mortal.

Estáis en la hora final, porque secretamente se gesta un plan que pretende llevar la Iglesia a la más abrupta desolación, quiere acabarla porque es la Iglesia verdadera fundada por Jesucristo.

Estáis en la hora final; por eso el Espíritu Santo descenderá para instaurar el Reino Glorioso de Cristo. Reino de amor, de justicia y de paz.

Estáis en la hora final, porque pronto el Espíritu Santo vendrá a vosotros por medio del triunfo de mi Inmaculado Corazón y el Reinado del Sagrado Corazón de Jesús.

Estáis en la hora final, porque estáis viviendo tiempos de confusión y perturbación de espíritu.

Estáis en la hora final, porque satanás con su astucia ha logrado difundir el error bajo supuestas modernas interpretaciones, llevando a muchos de mis hijos al pecado porque todo es llevado a una falsa sicología de la conducta humana, en la que todo es permitido, ya que el mal no existe; lo que antes era pecado ya es tomado como un patrón de comportamiento normal.

Estáis en la hora final, porque podéis ver la deserción de vocaciones en los conventos y casas religiosas, porque satanás ha penetrado dentro de ellas sembrando el caos, la confusión; llevándolas a perder el carisma por el cual fueron fundadas.

Estáis en la hora final, porque cuando el Santo Padre, el Papa, habla enérgicamente de las verdades de la fe Católica, es criticado, menospreciado públicamente.

Estáis en la hora final, por eso tantos hijos míos andan de un lado para otro por el prurito de oír novedades cuando la verdadera novedad está en el Sagrario, en las Sagradas Escrituras y en el Magisterio de la Iglesia.

Estáis en la hora final, y por eso os llamo a caminar por las sendas de la santidad, de la oración y de la reparación porque estáis en el umbral de todos los acontecimientos profetizados.

Estáis en la hora final, por eso el Padre Eterno, me ha permitido descender hasta vosotros para consolaros, ya que estáis entrando en el tiempo de la agonía y abandono; pronto la humanidad entera saboreará el cáliz de la amargura.

Estáis en la hora final, por eso os recuerdo de nuevo los mismos mensajes que desde hace muchos años he estado hablando al mundo entero; mensajes que deben

parecerse porque soy yo quien los transmito.

Estáis en la hora final, por eso muy pronto terminará el tiempo de la tribulación profetizado en las Sagradas Escrituras, tiempo que antecederá al segundo advenimiento de Jesús.

Estáis en la hora final, por eso el tiempo se os ha abreviado porque muchísimas almas están a apunto de perderse.

Estáis en la hora final, abridme las puertas de vuestro corazón, dejadme actuar en vosotros, os arrancaré de las garras de satanás, os llevaré conmigo y os guardaré en el pequeño resto fiel de mi Iglesia para que no seáis confundidos, ni engañados.

Estáis en la hora final, por eso os pido a todos la consagración a mi Inmaculado Corazón. Consagración en la que María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, os forma, os prepara para la segunda venida de Jesús. Consagración dictada directamente por mí, porque os llegó la hora de despertar de vuestro sueño letargo, os llegó la hora de tomar muy en serio mis palabras, mis advertencias de este final de los tiempos. Consagración en la que recopilo mis mensajes dados en muchas partes del mundo; pero, aún así, los hombres no vuelven sus ojos y su corazón a Dios. Consagración en la que os recuerdo todos los acontecimientos anunciados por los profetas a través del tiempo. Consagración en la que recibiréis el sello de la Santa Cruz en la frente y en la mano. Consagración que os llamo a difundir sin miedo, sin temor, porque si vosotros no habláis, las piedras gritarán.

Consagración que será uno de los últimos llamamientos maternales a la humanidad, porque si el pueblo no se convierte perecerá.

Consagración que moverá a muchos de mis hijos al arrepentimiento, a un cambio en sus vidas.

Consagración que tendrá muchos enemigos porque el adversario no quiere que el mundo sea avisado de todos los sucesos que sobrevendrá a la tierra.

Virtud de la santidad

Os llamo a que seáis santos.

Os llamo a que vuestras obras sean tan claras como la luz en pleno día. Os llamo a que habléis solamente de las grandezas y de la magnificencia del Señor.

Os llamo a que cerréis vuestros labios a toda crítica. Os llamo a que cerréis vuestros labios a toda palabra tosca, a toda palabra de doble sentido.

Os llamo a que enaltezcáis el Santo Nombre del Señor con vuestra vida de rectitud.

Os llamo a que seáis verdaderos signos de alabanza, verdaderos signos de adoración y de gloria, viviendo santamente; la vida de santidad no hace ruido.

La vida de santidad se desarrolla de acuerdo al Evangelio, de acuerdo a los principios doctrinales de las Sagradas Escrituras. No busquéis lo extraordinario, desde lo ordinario os podéis hacer santos. No busquéis lo novedoso, desde lo simple podéis escalar altas cimas de la santidad; que la constante en vuestras vidas sea la santidad, sea la consecución de salvación de vuestra alma. Imitad al Santo de los santos, imitadme a mí también, hijos amados, en las virtudes con las que fui adornada. Guardad mis consejos en vuestro corazón y vividlos día a día. Meditad en mis palabras y llevadlas a la praxis. Meditad en mis palabras y llevadlas a la realidad, es decir, no guardándolas, no olvidándoos de ellas; es hacerlas vida en vuestras vidas.

Os amo y os bendigo, Amén.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *