Oraciones iniciales

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanías del Santo Nombre de Jesús (27-33)

Señor, ten piedad de nosotros – Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros – Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros – Señor, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos – Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos – Jesús, escúchanos
Dios, Padre celestial – Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo, redentor del mundo – Ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo – Ten piedad de nosotros
Dios santo, trino y uno – Ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de Dios vivo – Ten piedad de nosotros
Jesús, resplandor del Padre – Ten piedad de nosotros
Jesús, candor de la luz eterna – Ten piedad de nosotros
Jesús, rey de la gloria – Ten piedad de nosotros
Jesús, sol de justicia – Ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de la Virgen María – Ten piedad de nosotros
Jesús, amable – Ten piedad de nosotros
Jesús, admirable – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios fuerte – Ten piedad de nosotros
Jesús, Padre del siglo futuro – Ten piedad de nosotros
Jesús, ángel del gran consejo – Ten piedad de nosotros
Jesús, poderosísimo – Ten piedad de nosotros
Jesús, obedientísimo – Ten piedad de nosotros
Jesús, manso y humilde de corazón – Ten piedad de nosotros
Jesús, amador de la castidad – Ten piedad de nosotros
Jesús, amador nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios de paz – Ten piedad de nosotros
Jesús, autor de la vida – Ten piedad de nosotros
Jesús, modelo de virtudes – Ten piedad de nosotros
Jesús, celador de las almas – Ten piedad de nosotros
Jesús, Dios nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, refugio nuestro – Ten piedad de nosotros
Jesús, padre de los pobres – Ten piedad de nosotros
Jesús, tesoro de los fieles – Ten piedad de nosotros
Jesús, buen pastor – Ten piedad de nosotros
Jesús, luz verdadera – Ten piedad de nosotros
Jesús, sabiduría eterna – Ten piedad de nosotros
Jesús, bondad infinita – Ten piedad de nosotros
Jesús, camino y vida nuestra – Ten piedad de nosotros
Jesús, gozo de los ángeles – Ten piedad de nosotros
Jesús, rey de los patriarcas – Ten piedad de nosotros
Jesús, maestro de los apóstoles – Ten piedad de nosotros
Jesús, doctor de los evangelistas – Ten piedad de nosotros
Jesús, fortaleza de los mártires – Ten piedad de nosotros
Jesús, luz de los confesores – Ten piedad de nosotros
Jesús, pureza de las vírgenes – Ten piedad de nosotros
Jesús, corona de todos los santos – Ten piedad de nosotros
Sednos propicio – Perdónanos, Jesús
Sednos propicio – Escúchanos, Jesús
De todo mal – Líbranos, Jesús
De todo pecado – Líbranos, Jesús
De tu ira – Líbranos, Jesús
De las asechanzas del demonio – Líbranos, Jesús
Del espíritu de fornicación – Líbranos, Jesús
De la muerte eterna – Líbranos, Jesús
Del desprecio de tus inspiraciones – Líbranos, Jesús
Por el misterio de tu santa encarnación – Líbranos, Jesús
Por tu nacimiento – Líbranos, Jesús
Por tu infancia – Líbranos, Jesús
Por tu vida divina – Líbranos, Jesús
Por tus trabajos – Líbranos, Jesús
Por tu Pasión y gloria – Líbranos, Jesús
Por tu cruz y desamparo – Líbranos, Jesús
Por tus sufrimientos – Líbranos, Jesús
Por tu muerte y sepultura – Líbranos, Jesús
Por tu resurrección – Líbranos, Jesús
Por tu ascensión – Líbranos, Jesús
Por tu institución de la santísima Eucaristía – Líbranos, Jesús
Por tus gozos – Líbranos, Jesús
Por tu gloria – Líbranos, Jesús
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, perdónanos
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, escúchanos
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Jesús, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos – Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos – Jesús, escúchanos
Bendito sea el nombre del Señor
Ahora y siempre, por los siglos de los siglos Amén

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.

Oración de Montfort a Jesucristo (27-33)

Dejadme, Amabilísimo Jesús mío, que dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.
Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.
¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio!
María está en mí Haec facta est mihi ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.
¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.
¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida
¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta Amén

Oh, Jesús, que vives en María (27-33)

Ven, ¡Oh, Jesús!, que vives en María;
ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti
Forja en nuestra alma, ¡Oh, Cristo!,
tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad
Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar;
tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en pos de Ti podremos caminar
Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura Sugerida: Santo Evangelio: (Lc 2, 1-20)

Nacimiento de Jesús y visita de los pastores.

1 Por aquel entonces se publicó un edicto de César Augusto, por el que se ordenaba que se empadronase todo el mundo. 2 Este primer empadronamiento* tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria. 3 Todos fueron a empadronarse, cada cual a su ciudad. 4 También José subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, por ser él de la casa y familia de David, 5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. 6 Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento 7 y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue.

8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. 9 Se les presentó el ángel del Señor; la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. 10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: 11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor*. 12 Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 13 De pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:

14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»

15 Cuando los ángeles los dejaron y se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado.» 16 Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos cuantos lo oían se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su interior. 20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había anunciado.

Meditación: Jesús en los brazos de María.

“Todos los hombres son llamados a esta unión con Cristo, luz del mundo, del Cual venimos por Quien vivimos, y para el Cual caminamos.” (Concilio Vaticano II, LG 3)

¡Jesucristo es nuestro todo!, teniéndolo en nuestro interior, por la vivencia del estado de gracia, percibimos que estar sin Él es un terri­ble infierno.

Es de fundamental importancia sabernos ejercitar en la conver­sación íntima con Jesús, poseyéndolo, en el alma. En consecuencia es­taremos, cultivando la interioridad, tan necesaria para que haya un cre­cimiento de nuestra vida sobrenatural.

Para poseer a Jesús, o sea, para conformarnos con Él, imité­moslo en su trato íntimo con su Madre María Santísima. ¡Ah, si supié­semos unirnos a María, maravillas de gracias serían derramadas sobre nosotros!

Por tanto, Jesús estuvo siempre junto al Corazón de María, a saber:

-Fue en los brazos maternales de la Virgen donde Nuestro Se­ñor, en su nacimiento, mostró sus grandezas y recibió los homenajes de los pastores, Reyes Magos, y hasta de los Santos Ángeles.

Así, afirmamos con precisión: “Todos debemos ir a Jesús por medio de María”. Cuando le presentemos los presentes de las buenas acciones, estos, por pequeños que sean, pasando por las manos de la Virgen Santísima, le agradarán mucho, pues, lo que cuenta es el oferente y no lo que fue ofrecido. Si nos fuese negada esta obligación de presentarlo todo a Jesús a través de las manos virginales de María, estaríamos con­denados a ver todas las buenas obras rechazadas por hallarse mancha­das por nuestro amor propio. Pero, si al contrario, entregamos todo a María, Nuestro Señor las recibirá, dejándose vencer por los encantos de las virtudes de su Madre.

-En los brazos de María, Jesús también huye de los peligros de muerte, antes bien bajo sus cuidados excepcionales, vive la mayor parte del exi­lio aquí en la tierra, hasta volver a la verdadera patria que es el Cielo.

También tenemos que respetar la Voluntad del Padre a nuestro respecto, en la existencia humilde, en la oscuridad de nuestros trabajos cotidianos, tenemos que permanecer en compañía de María. A imita­ción de Jesús, vivamos junto a Ella en todas las circunstancias de la vi­da, en las tristezas, persecuciones y desolaciones. ¡Busquemos siempre el refugio de su Corazón Inmaculado, que tanto nos ama; pues, Ella tienes para nosotros designios de misericordia!

De este modo, conforme nos enseña San Luís de Montfort por medio de la Santa Esclavitud, nos volveremos hijos de María, no hijos crecidos, que viven en una cierta independencia, sino, criaturas de pe­cho que constatando su incapacidad, ignorancia y fragilidad, actúan con humildad y sencillez, abandonándose completamente en las manos de Dios. Dejándonos conducir por María Santísima, mostraremos un alma repleta de una saludable delicadeza para las “cosas» de Dios, mostrán­donos siempre dóciles a toda gracia que nos llevará a la práctica de la perfección.

Concluyendo: en cada paso que demos en dirección al Cielo, la Santísima Virgen María nos llevará de la mano, amparándonos con su fuerza y levantándonos, si por debilidad cayéramos.

Oración: Jesucristo, Sabiduría Encarnada quisiste Tú depender de María en la infancia, haz que aprendamos también a vivir en esta de­pendencia de pequeños hijos y amorosos esclavos de tan celeste Reina. Señor, ¡queremos ir a Ti por María! ¡Danos esta gracia! ¡Amén!

Jaculatoria: ¡Ofrécenos a Jesús, ¡oh María!

Según Medjugorje

«Ángel mío, ten conocimiento que yo tengo grandes expectativas de estos días. Ten la seguridad de que yo permanezco contigo. Te pido que traigas a la luz la importancia de los deseos de Dios por la consagración. Espero traer la luz de las gracias sobre mis hijos de esta forma. Por medio de un corazón abierto, puede el mundo convertirse en un paraíso interior y exteriormente.

Yo vengo a traerle al mundo regocijo, consuelo y una advertencia, con cariño. Quédate conmigo, mí querido Ángel, permite que mi corazón brille al mundo en ti y a través de ti. Que la paz de mi hijo esté contigo».     Septiembre 18 de 1.993

Guía: Fue por medio de Nuestra Señora como la salvación del mundo comenzó y es a través de Ella como será consumada. La Santísima Virgen nos ha sido revelada y dada a conocer por el Espíritu Santo, a fin de que a través de Ella, Jesús pueda ser conocido y amado. Ahora, en estos últimos tiempos, Dios desea que conozcan a Su Hija, la obra maestra de su creación.

El desea ser glorificado y alabado en Ella y a través de Ella por todos. Jesús vino a nosotros por el portal del Cielo dentro de su vientre, y Ella debe ser reconocida a fin de que Jesús también lo sea. De modo que es por Ella que todas las almas que han de brillar especialmente en Santidad, han de encontrar a Nuestro Señor dentro de su Inmaculado Corazón. Nadie puede encontrar a María si no la busca. Nadie puede desearla sin conocerla. Es entonces necesario, para la mayor gloria de Dios, que cumplamos con su profundo deseo de honrar a su Madre.

Dirección: Debemos buscar la faz de Nuestra Señora cada mañana tal como un niño busca la cara de su madre cuando se despierta; y si no la ve, comienza a llorar hasta que ella se acerca. Así debemos tratar a Nuestra Madre, María. No debemos temer llamarla a Ella cuando estamos seguros de su paradero. Si nos sentimos solos, no debemos dudar en llamarla inmediatamente. Debemos escudriñar en busca de su mano, asirnos a Ella y no soltarla jamás. Es por medio de nuestra consagración como estaremos aptos para encontrar su mano en medio de la oscuridad.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, tú tienes el poder de cambiar corazones, transforma el mío. Hazme un hijo digno de tenerte a ti por Madre. Fijo mi mirada de esperanza en Ti, a fin que pueda encontrar tu bello rostro cada mañana. Permíteme que por medio de mi consagración a Ti pueda tomar tu mano para siempre.

«María, por su parte, observaba cuidadosamente todos estos acontecimientos y los guardaba en su corazón» (Lucas 2:19)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

Jesús en brazos de María

Composición de lugar. El portal de Belén, el templo de Jerusalén, el camino de Egipto.

Petición. “Conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre para que más le ame y le siga.” (San Ignacio.)

Punto I. “María es el trono de la Sabiduría eterna. En Ella es donde hace ver sus grandezas, ostenta sus tesoros y tiene sus delicias.”

Así, pues, en brazos de María quiso ser adorado, en Belén, por San José y los ángeles, por los pastores y los reyes. Todos “hallaron al Niño con su Madre”. Los perfectos como los imperfectos, los sabios como los ignorantes, deben buscar a Jesús con María. ¡Ay de los que creyéndose más sabios que los Magos, y más perfectos que los ángeles, quieren buscar a Jesús sin María!

Punto. II. Jesús recibe con agrado los regalos que los pastores y los reyes ofrecen por manos de su Madre.

“Cuando uno presenta a Jesús alguna cosa por sí mismo o apoyado en su propia industria y disposición, Jesús examina el presente y a veces lo rechaza al encontrarlo manchado por el amor propio. Pero cuando algo se le ofrece por las puras y virginales manos de su Amada, se le toma por el flaco (si se permite la frase); no considera la cosa que se le da, sino a su buena Madre que se le presenta; no tanto mira de quién viene la cosa cuanto por quién viene. Este es el gran consejo que da San Bernardo a los que quiere encaminar a la perfección: ¿Quieres ofrecer alguna cosa? Ofrécela por manos de María, si no quieres ser rechazado”

Punto. III. En brazos de Nuestra Señora quiere presentarse en el templo de Jerusalén el Divino Infante, y ofrecerse al Eterno Padre por el rescate de los hombres. Así la Santísima Virgen hace oficio de sacerdote, y el Divino Niño de hostia, para que aprendamos a ofrecernos en sacrificio en manos de María y a semejanza de Jesús.

Ofrece tú, alma, en esta forma tus ofrendas, desconfiada de tus méritos propios y confiada en los de Cristo, que en unión de sus acciones todas, cualquiera cosa que ofrezcas es grande y será bien recibida. ¡Oh Jesús!, por tu Madre Santísima te suplico que, pues soy tuyo, me recibas en tu casa y servicio; a ti me presento y a ti me ofrezco para perpetuo esclavo tuyo y para ti.” (Fr. Juan de los Ángeles.)

Punto. IV. En los brazos de su Madre huye el Niño a Egipto. Quiere ser perseguido para que yo tenga modelo en mis persecuciones. Procuraré parecerme a Él cuando me persigan, estando en paz y confiado en los brazos de tan buena Madre. Bien pueden decirme, como a San José, que “tome al Niño y a la Madre, y huya a Egipto”, porque tomando al Niño y a la Madre, a cualquiera parte, la más solitaria, bárbara y enemiga del mundo, puedo ir gustoso; que donde están Jesús y María está toda mi compañía y mi defensa, mi riqueza y mi gloria.

Admíteme por esclavo tuyo en esta jornada, Reina del Cielo. Admíteme, Jesús bueno, en tu compañía y de tu Madre, y concédeme que en todas mis calamidades y persecuciones a ti sólo acuda, a ti sólo busque, a ti sólo llame; contigo me junte para nunca apartarme de ti.” (Fr. Juan de los Ángeles.)

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Leer: San Mateo, capítulo 26, versículos 1-2; 26-29; 36-46.

Conspiración contra Jesús.

26 1 Cuando acabó Jesús todos estos discursos, dijo a sus discípulos: 2 «Sabéis que dentro de dos días es la Pascua; y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado.»

Institución de la Eucaristía.

26 Mientras estaban comiendo*, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» 27 Tomó luego una copa y, después de dar las gracias*, se la pasó diciendo: «Bebed de ella todos, 28 porque ésta es mi sangre de la Alianza*, que es derramada por muchos para perdón de los pecados*. 29 Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre*.»

Agonía de Jesús.

36 Entonces fue Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní*, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.» 37 Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentir tristeza y angustia. 38 Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta el punto de morir*; quedaos aquí y velad conmigo.» 39 Él se adelantó un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú*.» 40 Volvió después donde los discípulos y los encontró dormidos. Dijo entonces a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? 41 Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» 42 Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.» 43 Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. 44 Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. 45 Volvió entonces donde los discípulos y les dijo: «Ahora ya podéis dormir y descansar*. Sabed que ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. 46 ¡Levantaos!, ¡Vámonos! Mirad, el que me va a entregar ya está cerca.»

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Mi Inmaculado Corazón sufre

Hijos míos: mi Inmaculado Corazón sufre porque los mandatos de Dios son cambiados por leyes que atentan contra la moral y la ética; leyes que promueven el pecado, leyes que justifican algunas conductas anómalas que son contrarias a los preceptos del Señor enseñados en el Evangelio.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque algunos de mis hijos predilectos guardan silencio frente al pecado y el error; hijos predilectos que deberían de hablar defendiendo la verdad y la sana doctrina.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque los hombres han sustituido al verdadero Dios por dioses falaces, dioses permisivos que los arrastrarán a la condenación y padecimiento eterno.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque hoy se matan cantidades de niños en el vientre de sus madres; el aborto legalizado, astucia de satanás, lleva muchísimas almas al infierno. La sangre de estos inocentes clama venganza desde el Cielo. ¿Por qué sois tan indolentes, tan frívolos, tan calculadores? Pronto tendréis que pasar por una ola de sufrimientos porque los dolores de parto ya han comenzado, el mundo habrá de volver al orden primero por el que fue creado.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque veo multitud de pobres hijos míos que corren hacia la perdición y el pecado ¡Tantas almas caen al infierno, como caen las hojas de los árboles en tiempo de otoño!

Mi Inmaculado Corazón sufre porque muy pocas almas responden a mi llamado, mis mensajes no son leídos, no son escuchados.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque muchos hombres son arrastrados por falsas filosofías, son arrebatados de la verdad del Evangelio, son arrebatados de la única Iglesia fundada por Jesucristo.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque cada vez más la Iglesia es herida, golpeada y traicionada. Mi Inmaculado Corazón sufre porque la masonería eclesiástica actúa de manera astuta y diabólica para conducir a todos a la apostasía.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque se pretende fundar una iglesia ecuménica universal, formada por la fusión de todas las confesiones cristianas, incluyendo nuestra Iglesia Católica.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque el pecado es justificado, es presentado como un valor o un bien. Mi Inmaculado Corazón sufre porque se niega la realidad de los milagros, se duda de la Divinidad de Jesús y de su misión salvífica.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque la masonería desea fabricar un ídolo nuevo, es decir, un falso cristo, una falsa iglesia.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque la bestia negra quiere llevarse consigo el mayor número de almas a la perdición.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque la apostasía será generalizada, muchos de mis hijos seguirán al falso cristo y a la falsa iglesia.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque muy pronto la puerta será abierta para la entrada del hombre impío, del hombre que llevará a muchos a la perdición.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque mi Hijo Jesús es abandonado, olvidado y muchas veces profanado en su presencia real en la Sagrada Eucaristía.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque algunos pastores duermen en la tibieza e indiferencia, algunos están actuando como Judas, porque piensan sólo en el dinero, en las posesiones materiales.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque la Palabra de Dios es teñida de oscuridad por las interpretaciones racionalistas y ambiguas que degradan lo Sagrado, lo Divino.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque satanás con toda clase de tentaciones os lleva a la malicia, a la impureza y por ende al pecado.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque las apariciones que aún realizo son ignoradas y rechazadas.

Mi Inmaculado Corazón sufre porque muy pocos se dejan formar, educar e instruir por mí. Soy María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, porque os quiero mostrar el camino de la cruz, camino angosto y pedregoso, pero camino seguro de entrada al Cielo.

Soy María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, que os alerta del gran peligro que os asecha porque satanás y sus secuaces han brotado de las profundidades del infierno para seduciros y tentaros, para haceros caer en el pecado, pecado que os distancia de Dios, pecado que deforma vuestra alma, pecado que os lleva a la condenación.

Soy María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, que os llama a consagraros a mi Inmaculado Corazón; a todos os quiero proteger porque sois mis hijos amados. En mi Ejército no sufriréis derrota, no pasaréis necesidades porque conmigo lo tendréis todo.

Soy María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, que os allana y os prepara el camino porque muy pronto vendrá Jesús a instaurar su reino en la tierra.

Virtud del sufrimiento

Acercaos a la gran ciencia de la cruz. En ella encontraréis los medios para que seáis fuertes en las pruebas; pruebas que, aceptadas con amor, os van purificando como a ángeles.

En la cruz está el misterio de Jesucristo; misterio que es derrota al imperio de satanás y triunfo para el Cielo.

Todas las almas llevan sobre sus hombros la cruz.

Cruces pesadas o livianas, según sea la capacidad del alma para sobrellevarla.

Si supierais las grandes riquezas que encierra este misterio de amor, cargarían con extremo amor la cruz de cada día, la desearían más que la tierra reseca al agua.

La desearían más que el bebé a su madre.

La desearían más que el pájaro, su libertad para emprender el vuelo.

Porque en la cruz es donde mostráis si verdaderamente amáis de corazón a Cristo Crucificado.

En la cruz iréis siendo acrisolados y purificados.

En la cruz menguáis un poco el sufrimiento de mi Hijo.

En la cruz os hacéis semejantes a Él, que soportó con amor vejámenes y atropellos.

En la cruz masacráis vuestro instinto carnal.

En la cruz morirá vuestro ser terrenal.

En la cruz toda partícula de mundo se hará trizas.

En la cruz lo opaco de vuestro corazón se tornará lúcido.

En la cruz ansiaréis el Cielo. Cielo que os espera para daros vuestro premio por haber hecho de vuestra vida oblación y redención.

El Corazón adorable de Jesús es herido cuando el alma huye a la cruz o cuando reniega del sufrimiento.

Es mejor, mis pequeños, sufrir en la tierra y recibir la recompensa en el cielo, que disfrutar en el mundo y después lamentarse por toda la eternidad.

Por amor a la cruz me desprendí de Jesús, siendo el tesoro más grande de mi Inmaculado Corazón.

Dios me lo dio, a Él debía devolvérselo.

Por amor a la cruz guardé en mi Corazón la profecía del anciano Simeón. No caminé en contravía a la Voluntad de Dios, esperé en la paz a que llegase aquel momento.

Por amor a la cruz guardaba silencio cuando Jesús era atacado por los judíos y Sumos Sacerdotes.

Por amor a la cruz huí a Egipto, debía defender al indefenso Hijo de Dios.

Por amor a la cruz acepté ser la Madre del Salvador.

Por amor a la cruz soporté el sufrimiento Corredentor de su Sagrada Pasión.

Por amor a la cruz permanecí a su lado hasta su último suspiro.

Por amor a la cruz lo sostuve entre mis brazos y limpié sus heridas con mis lágrimas.

Por amor a la cruz esperé pacientemente su Gloriosa Resurrección.

Por amor a la cruz sabía que un día sería llevada en cuerpo y alma al Cielo.

Por amor a la cruz ayudaba y me mortificaba para permanecer en entera obediencia a su Fiat Divino. Fiat que me costó llanto y terrible sufrimiento a mi frágil Corazón, pero la gran

misericordia de Dios me mantuvo fortalecida y animada para caminar por la calle de la amargura; calle que es el sendero angosto y pedregoso que nos lleva al Cielo.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *