Oraciones iniciales

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Letanías de Nuestra Señora (13-26)

Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial – Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo Redentor del Mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa un solo Dios – Ten misericordia de nosotros
Santa María – Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios – Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes – Ruega por nosotros
Madre de Cristo – Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia – Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia – Ruega por nosotros
Madre purísima – Ruega por nosotros
Madre castísima – Ruega por nosotros
Madre inviolada – Ruega por nosotros
Madre virgen – Ruega por nosotros
Madre inmaculada – Ruega por nosotros
Madre amable – Ruega por nosotros
Madre admirable – Ruega por nosotros
Madre del buen consejo – Ruega por nosotros
Madre del Creador – Ruega por nosotros
Madre del Salvador – Ruega por nosotros
Virgen prudentísima – Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración – Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza – Ruega por nosotros
Virgen poderosa – Ruega por nosotros
Virgen clemente – Ruega por nosotros
Virgen fiel – Ruega por nosotros
Esclava del Señor – Ruega por nosotros
Espejo de justicia – Ruega por nosotros
Trono de sabiduría – Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría – Ruega por nosotros
Vaso espiritual – Ruega por nosotros
Vaso honorable – Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción – Ruega por nosotros
Torre de David – Ruega por nosotros
Torre de marfil – Ruega por nosotros
Casa de oro – Ruega por nosotros
Arca de la alianza – Ruega por nosotros
Puerta del cielo – Ruega por nosotros
Estrella de la mañana – Ruega por nosotros
Salud de los enfermos – Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores – Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos – Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos – Ruega por nosotros
Reina de los ángeles – Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas – Ruega por nosotros
Reina de los profetas – Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles – Ruega por nosotros
Reina de los mártires – Ruega por nosotros
Reina de los confesores – Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes – Ruega por nosotros
Reina de todos los santos – Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original – Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos – Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario – Ruega por nosotros
Rosa mística – Ruega por nosotros
Reina de la familia – Ruega por nosotros
Reina de la paz – Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

ERROR EN EL LIBRO

Según Medjugorje

«Queridos hijos: los he llamado aquí a mi alcoba para extenderles a ustedes esta agradable noticia de alegría. Les hago el llamado de los siglos. Los invito a convertirse en mi Triunfo. Les pido solamente ir hacia adelante a compartir la gracia que he concedido a cada uno de ustedes.

Deseo que ustedes extiendan la devoción a Mi Inmaculado Corazón por medio de la Consagración de sus corazones. Deseo que ustedes enciendan todas las almas al regalo que ustedes están recibiendo. Recuerden esto: los invito a reunirse aquí en esta alcoba, creen una unidad celestial: la unidad de Madre e hijo.

Tráiganme sus corazones el día de su consagración, vengan juntos ecuménica, universal y globalmente. Eleven sus peticiones para el cumplimiento de mi Triunfo como nunca antes. Yo estaré con ustedes. Vendré a recibirlos dentro de mi Inmaculado Corazón, concédanme mi ardiente deseo, queridos hijos.»     Septiembre 11 de 1.993

Guía: Nuestra Señora fue creada para Dios solamente y nunca ha conservado nada para Ella misma. Ella le presenta y le da todo a Dios uniéndose a El, con mucha más perfección que el alma que está unida a Ella. Nuestra Señora es el eco de Dios. A través de su Corazón, nosotros habremos encontrado la salvación eterna; María le da vida al alma así como Ella le dio la vida a Jesús.

Ella es mediadora con las almas que son puras de corazón y buenas intenciones, y les da la razón de su ser y el poder fructificar en las virtudes con que Ella misma fue adornada. Nuestra mente será iluminada por su fe pura, el corazón será bañado por su humildad, inflamado por su caridad, hecho limpio por su pureza y hecho noble y grandioso por su constante abrazo maternal. Estos son los frutos de nuestra consagración a su Inmaculado Corazón.

Dirección: Debemos acercarnos a Nuestra Señora con un corazón lleno de agradecimiento por las intensas e inmensas gracias y regalos vertidos en nuestra alma por su permanencia en nuestros corazones. La retribución más importante que recibimos de Nuestra Señora por nuestra consagración, es que Ella nos ama con un amor inconmensurable para el criterio humano.

Ella acoge, nutre el alma infantil, conduce y dirige cada alma personalmente. La Santísima Virgen nos defiende y protege contra nuestros enemigos y contra nosotros mismos. Finalmente, Ella intercede ante Dios Padre en el Cielo por cada alma puesta a su cuidado. Ella la preserva, la cuida, la vigila y retiene en cada corazón la gracia de su Inmaculado Corazón. Nuestra Señora vive en el centro de nuestros corazones debido a la alianza de la consagración.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, deseo presentarte mi inmutable esperanza para la conversión. Aumenta en mí el fuego del sagrado amor. Envía tus santos ángeles a abanicar las llamas de este amor para que pueda embelesar mi corazón y hacer fructífera mi consagración. Ayúdame a orar en todos los momentos, Madre querida, para que yo pueda permanecer siempre en la presencia de tu Santísimo Hijo. Une mi alma con el Espíritu Santo para que pueda ganar la gracia de la Evangelización, de la santificación y de la oración continua.

«Alégrate, llena de gracia, el Señor esta contigo». (Lucas 1:28)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

ERROR EN EL LIBRO

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Si queréis comprender a la Madre, dice un santo, comprended al Hijo, pues es una Madre digna de Dios: Que aquí toda lengua enmudezca. Para demostrar que la divina María ha estado desconocida hasta ahora, y que es una de las razones por las cuales Jesucristo no es conocido como debe serlo. Si, pues, como es cierto, el reino de Jesucristo ha de venir al mundo, no será sino consecuencia necesaria del conocimiento del reino de la Santísima Virgen María, que le trajo al mundo la vez primera y le hará resplandecer en la segunda venida.

Confieso con toda la Iglesia que no siendo María sino una pura criatura salida de las manos del Altísimo, comparada con la Majestad infinita es menos que un átomo, o más bien es nada, puesto que sólo Dios es quien es, y por consiguiente, confieso que este gran Señor, Ser soberano y absoluto, ni ha tenido ni ahora tiene necesidad alguna de la Santísima Virgen para hacer su voluntad santísima y para manifestar su gloria. Basta que Dios quiera, para que todo se haga.

Digo, sin embargo, que así y todo, habiendo querido Dios empezar y concluir sus más grandes obras por la Santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará de conducta en el transcurso de los siglos, pues es Dios y no varía en sus sentimientos ni en su proceder.

María es la Reina del cielo y de la tierra por la gracia, como Jesús es Rey por naturaleza y por conquista; pues el reino de Jesucristo consiste principalmente en el corazón y en el interior del hombre, según estas palabras: “El reino de Dios está dentro de vosotros “, del mimo modo el reino de la Santísima Virgen está principalmente en el interior del hombre, es decir, en las almas, y en las almas es en donde principalmente está más glorificada con su Hijo que en todas las criaturas visibles, y podemos llamarla con los santos, Reina de los corazones.

(Tomado del Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen por San Luis María Grignion de Montfort. Núms.12-38)

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Soy Madre del segundo advenimiento

Hijos amados: responded a mi llamado; no cerréis más vuestros oídos a mi voz, no desechéis mis mensajes, discernidlos bajo la luz del Espíritu Santo y ved que mis palabras no contradicen las Sagradas Escrituras y mucho menos el Magisterio de la Iglesia.

Dejad ya vuestro orgullo espiritual; de nada os servirá en este tiempo decisivo y cercano a la próxima venida del Señor; no deis gusto a satanás; él os pone a dudar, os hace sentir rechazo a las manifestaciones del Espíritu Santo, y por eso vaciláis, no os decidís entregaros por completo a Jesús. Hijos míos: no dejéis para mañana lo que podéis hacer en este mismo instante.

Convertíos de corazón; volved vuestros ojos al Padre; id hacia Él con el barro de vuestra vida, con los andrajos de vuestros pecados para que seáis purificados, regenerados, transformados.

Soy vuestra Madre, dejaos tomar de mis virginales manos porque son muchas las trampas que satanás ha puesto en vuestro camino y no quiero perderos porque es mucho el sufrimiento que les espera a las almas que caen en las profundidades del infierno. La ausencia de Dios es el peor castigo, unido al remordimiento de conciencia por haber desaprovechado las oportunidades de salvación.

Carísimos hijos: consagraos a mi Inmaculado Corazón; recibid el sello en vuestra frente y en vuestra mano; haceos soldados rasos de mi Ejército Victorioso. Os aprovisionaré con la armadura de Dios. Seré vuestra Capitana y no permitiré que el adversario os haga daño. San Miguel Arcángel, Príncipe de la milicia Celestial, os arropará bajo su capa y os defenderá con su espada. Fuera de ser vuestra Madre, soy Madre del segundo advenimiento. Madre que prepara el camino para la pronta llegada del Señor; cada día que pasa es un aproximaros a este gran día de majestad y de gloria.

Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que os lleva a la conversión de corazón; corazón que habrá de ser sanado de toda enfermedad espiritual y de cualquier dolencia.

Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que os forma os instruye como Maestra de los Apóstoles de los últimos tiempos, para que ante la segunda venida de Jesús no os sorprenda aletargados, somnolientos; os ha llegado la hora de despertar; las señales que preceden al final de los tiempos ya han dado inicio; sólo faltan unas pocas por cumplirse; por eso debéis estar atentos a los acontecimientos venideros.

Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que lidera su Ejército Victorioso porque la cruda batalla espiritual pronto cesará; el adversario y sus secuaces serán destruidos, enviados al infierno. Al fin mi Inmaculado Corazón triunfará.

Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que os anuncia la cruz gloriosa que aparecerá en el cielo. Cruz que manará destellos de luz de las llagas de

Jesucristo para iluminar a toda la tierra. Cruz que alertará a la humanidad entera de la segunda llegada de Jesús. El día y la hora nadie lo sabe, ni siquiera mi Hijo Jesús, pero por las señales del Cielo, su venida está próxima. Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que perfuma vuestro corazón del fragante nardo, nardo que arrasará con la fetidez y putrefacción del mundo; mundo cubierto por densas capas de oscuridad, mundo que habrá de ser purificado por una lluvia de fuego; lluvia de fuego que hará cesar la maldad y el pecado, lluvia de fuego que transformará la tierra en un Edén, en un hermoso jardín.

Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que reunirá a los elegidos porque pronto el mundo será liberado de la esclavitud de satanás y del pecado por medio del terrible castigo, de la purificación y de la gran tribulación; Manifestaciones Divinas que eliminarán la ciudad pecadora para abrir paso a la ciudad Santa, la Nueva Jerusalén.

Soy Madre del segundo advenimiento, Madre que desea arropar bajo los pliegues de su Manto Celestial a todos sus hijos. Madre que desde hace muchísimo tiempo os viene hablando lo mismo, pero mis palabras caen en el vacío, mis mensajes chocan en los corazones duros como el pedernal; corazones que, aún, no se han abierto a la gracia; corazones embotados de orgullo, de soberbia, lastre del mundo; corazones opacos, sombríos porque es mucho el pecado que hay dentro.

Hijos míos: como Madre del segundo advenimiento, os aviso que pronto el cielo se oscurecerá, la tierra se tambaleará, la tercera parte de la humanidad se salvará.

Virtud del dominio propio

El dominio propio templa vuestro carácter.

El dominio propio os da finura a vuestras emociones.

El dominio propio os da firmeza a vuestros sentimientos.

El dominio propio os evita caídas, os evita pecados, os evita numerosísimas  tentaciones.

El dominio propio es señal de la presencia de Dios en vosotros.

No os desesperéis ante los problemas de vuestra vida.

No os desesperéis ante el sufrimiento.

No os desesperéis ante la turbación de espíritu.

No os desesperéis ante las enfermedades.

No os desesperéis ante las injurias.

Dominaos a vosotros mismos y sabed esperar porque muy pronto recibiréis la recompensa del Cielo.

El dominio propio os da sabiduría para manejar diversas situaciones, situaciones que se os van presentando en cualquier momento o en cualquier lugar.

Hijos míos, las almas que carecen de dominio propio son almas ofuscadas, son almas irascibles, son almas que se dejan dominar de sí mismas y suelen cometer imprudencias, torpezas; suelen herir el corazón de los hombres.

Las almas que carecen del dominio propio son almas imprudentes, almas torpes en su manera de actuar, en su manera de pensar y en su manera de vivir la vida.

Hijos amados: trabajad con entereza por la consecución de esta hermosísima virtud.

El dominio propio os va tallando como el artesano va tallando, va puliendo su obra de arte hasta hacerla perfecta.

El dominio propio os da perfección, os da semejanza al Corazón Sagrado de mi Hijo Jesús. Él se dominó a sí mismo en las tentaciones del desierto.

Él se dominó a sí mismo frente a todos aquellos que le injuriaban, frente a todos aquellos que le atacaban, frente a todos aquellos que le querían devorar. Él supo conservar la paz en su corazón. Él supo conservar el regocijo. Él supo conservar la quietud de espíritu y por eso actuó con tanta sabiduría, con tanta rectitud y con tanta prudencia.

¿Qué hubiese sido de mí, hijitos míos, si en el momento de la profecía del anciano Simeón, hubiese actuado deliberadamente? Hubiese estropeado el Plan de Dios. ¿No es así pequeños míos?

Por eso os llamo al dominio propio para que os evitéis conflictos entre vosotros mismos.

Os llamo al dominio propio para que seáis como hormiguitas que trabajan con entereza, que trabajan con ahínco y cada una sabe cuál es el trabajo que debe hacer.

El dominio propio aromatiza vuestro corazón del nardo purísimo de celestial perfume.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

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