Oraciones iniciales

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Letanías de Nuestra Señora (13-26)

Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial – Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo Redentor del Mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa un solo Dios – Ten misericordia de nosotros
Santa María – Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios – Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes – Ruega por nosotros
Madre de Cristo – Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia – Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia – Ruega por nosotros
Madre purísima – Ruega por nosotros
Madre castísima – Ruega por nosotros
Madre inviolada – Ruega por nosotros
Madre virgen – Ruega por nosotros
Madre inmaculada – Ruega por nosotros
Madre amable – Ruega por nosotros
Madre admirable – Ruega por nosotros
Madre del buen consejo – Ruega por nosotros
Madre del Creador – Ruega por nosotros
Madre del Salvador – Ruega por nosotros
Virgen prudentísima – Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración – Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza – Ruega por nosotros
Virgen poderosa – Ruega por nosotros
Virgen clemente – Ruega por nosotros
Virgen fiel – Ruega por nosotros
Esclava del Señor – Ruega por nosotros
Espejo de justicia – Ruega por nosotros
Trono de sabiduría – Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría – Ruega por nosotros
Vaso espiritual – Ruega por nosotros
Vaso honorable – Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción – Ruega por nosotros
Torre de David – Ruega por nosotros
Torre de marfil – Ruega por nosotros
Casa de oro – Ruega por nosotros
Arca de la alianza – Ruega por nosotros
Puerta del cielo – Ruega por nosotros
Estrella de la mañana – Ruega por nosotros
Salud de los enfermos – Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores – Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos – Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos – Ruega por nosotros
Reina de los ángeles – Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas – Ruega por nosotros
Reina de los profetas – Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles – Ruega por nosotros
Reina de los mártires – Ruega por nosotros
Reina de los confesores – Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes – Ruega por nosotros
Reina de todos los santos – Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original – Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos – Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario – Ruega por nosotros
Rosa mística – Ruega por nosotros
Reina de la familia – Ruega por nosotros
Reina de la paz – Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

NO APARECE, HAY UN ERROR EN LA HOJA

Según Medjugorje

«Queridos hijos: vengo a llamarlos a la conversión en una forma muy especial. Os invito a consagraros a mi Inmaculado Corazón en la fiesta del día escogido para vuestra consagración a fin de que podáis glorificar a mi Hijo en la forma más preciosa. Fue El, el primero en escoger mi Corazón para que fuese manifestado a vosotros y ahora El os invita a vosotros a hacer lo mismo. Vengan a encontrarlo a El, donde tocó por primera vez la carne de la humanidad, aquí donde la sangre mi Corazón se convirtió en su presencia en mi vientre. Es en el centro de mi corazón donde Él os espera, justo como en el momento antes de hacerse carne.

Vengan a este refugio para que yo también pueda tomarlos a cada uno de vosotros en mi vientre para convertirme en vuestra Madre y entonces seréis mi precioso hijo. Es aquí dentro de mi Inmaculado Corazón a donde yo os llamo».   Septiembre 9 de 1.993

Guía: Dios le ha confiado a Nuestra Señora el mantenimiento, administración y distribución de todas las gracias del Cielo para que así todas sus gracias y regalos pasen a través de sus manos. Nuestra Señora regala a quien Ella desea, cuando Ella quiere, en la forma que Ella quiere, y tanto como quiere las gracias de Dios, las virtudes de su Hijo y los regalos del Espíritu Santo. Por naturaleza un hijo debe tener un padre y una madre. Esto es también cierto en el ámbito de la naturaleza divina. Un Hijo de Dios lo recibe a El como Padre y la Santísima Virgen le es entregada como Madre.

Como María le dio carne a Jesús, el Rey de los elegidos, así también Dios quiere convertirnos en hijo de esta Madre. Quien desee ser uno con Dios también tiene que recibirla a Ella como Madre por medio de la gracia, la cual Ella posee en su totalidad. Esto significa que Ella continúa pasando las gracias de Dios a todos sus hijos.

Como el Espíritu Santo es el esposo de Nuestra Señora, El trabaja en unión con Ella y para Ella. Su mas divino trabajo es el verbo Encarnado, Jesucristo. El Espíritu Santo continúa formando a los elegidos en Ella y por Ella en una forma divina y verdadera. Así como un hijo logra satisfacer todas sus necesidades por su madre, en la misma forma nosotros, sus hijos; obtenemos todas las gracias por Nuestra Sagrada Madre.

Dirección: Debemos buscar todo nuestro refugio dentro de su Inmaculado Corazón; así entraremos en su vientre y nacemos de Ella hacia la misma luz de Cristo. Somos llevados por su cuidado al centro de esta luz para que nuestra senda hacia la santidad sea dirigida y guiada por su tierna protección maternal. En nuestra consagración le entregaremos a Ella nuestras inseguridades y debilidades y depositamos nuestra confianza dentro de su Inmaculado Corazón. Le debemos ofrecer a Ella nuestros corazones cada día y así Ella puede darnos su guía y alegría en cada obstáculo que encontremos. Finalmente, debemos entregarnos a Ella en total abandono poniéndonos completamente a su servicio. A cambio Ella coloca todas nuestras obras a los pies de su Hijo.

Por lo tanto, «debemos lograr todo por el triunfo de Ella. Debemos defender su Gloria y sus privilegios cuando sean atacados, acercar todas las almas a su cuidado y levantar la voz contra aquellos que abusan de Ella, sin esperar ninguna recompensa por nuestros pequeños servicios, excepto pertenecer al Corazón de Nuestra Madre».

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, te ofrezco la disposición de mi pequeño corazón. Enséñale la virtud y construye dentro de él un alma de pureza, de simplicidad y un espíritu infantil. Dame la fortaleza, querida Madre, para convertirme en un campeón de tu triunfo; que no descanse ni un momento, ni ahorre un minuto de oración. Tómame en tu corazón, acaricia y cuida esta alma infantil como la tuya propia. Líbrame, Madre mía, de mi mismo!.

«¡Llévame! Corramos tras de ti» (Cantar de los Cantares 1:3)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

NO APARECE, HAY UN ERROR EN LA HOJA

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Efectos maravillosos de esta devoción

Persuadíos de que si sois fieles a las prácticas interiores y exteriores de esta devoción, que os voy a marcar a continuación, tendrán lugar los efectos siguientes:

Efecto 1º. El Espíritu Santo os dará por María, su amada Esposa, luz para conocer lo malo de vuestro fondo, vuestra corrupción y vuestra incapacidad para todo bien, si Dios no es su principio, como autor de la naturaleza y de la gracia, y por consecuencia de este conocimiento os despreciaréis y no pensaréis en vos sino con horror. Os consideraréis como un reptil que lo mancha todo con su baba, o como un áspid que lo inficiona todo con su veneno, o como una maliciosa serpiente que sólo procura engañar. En fin, la humilde María os hará partícipe de su profunda humildad, la que os hará, despreciándoos, que no despreciéis a nadie y deseéis que os menosprecien.

Efecto 2º.  La Santísima Virgen os dará parte de su fe, que fue sobre la tierra más grande que la fe de todos los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles y de todos los Santos.

Efecto 3º. Esta Madre del Amor Hermoso quitará de vuestro corazón todo escrúpulo, todo temor servil y desarreglado.

Efecto 4º. La Santísima Virgen os llenará de una gran confianza en Dios y en Ella misma porque ya no os acercaréis a Jesucristo por vosotros mismos, sino por medio de esta buena Madre.

Efecto 5º. El alma de la Santísima Virgen se os comunicará para glorificar al Señor. Su espíritu entrará en el lugar del vuestro, para regocijarse en Dios, su Salvador, siempre que seáis fieles a las prácticas de esta devoción.

Efecto 6º. Si cultivamos bien a María, que es el árbol de la vida en nuestra alma, siguiendo con fidelidad la práctica de esta devoción, Ella dará su fruto en su tiempo, y este fruto suyo es Jesucristo.

Efecto 7º. Por medio de esta práctica, fidelísimamente observada, daréis a Jesucristo más gloria en un mes, que de ninguna otra manera, por más difícil que sea, en muchísimos años.

(Tomado del Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen por San Luis María Grignion de Montfort. Núms.213-225)

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Soy la Aurora y os anuncio el gran día del Señor

Hijos carísimos: soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor. Aurora que os pide levantar vuestras suplicas y ruegos al Cielo porque los hombres se han alejado del Señor, se han dejado seducir por pensamientos heréticos y anatemas, por filosofías llamativas y extrañas que los sustraen de la verdad.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor. Aurora que os pide permanecer con vuestros ojos bien abiertos, porque la apostasía lentamente está desmoronando la Iglesia; la difusión del error se propaga cada vez más; error que lleva a negar las verdades de la fe y a cuestionar la sana doctrina y el Magisterio de la Iglesia.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor. Aurora que os llama a consagraros a mi Inmaculado Corazón; consagración que os adentrará en las filas de mi Ejército Victorioso. Ejército capitaneado por esta humilde sierva del Señor. Sierva que os conducirá por los caminos de Dios, sierva que os enseñará la manera para que derrotéis al enemigo. Sierva que os arropará bajo los pliegues de su Sagrado Manto. Sierva que os ocultará en su purísimo Corazón para que el adversario no os arrastre al abismo de la perdición.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; día que irá precedido de acontecimientos que os mostrarán que estáis en el final de los tiempos; tiempos de tribulación y de justicia, tiempos en que se prepara a escondidas un cisma que pronto será descubierto y proclamado.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; pero antes Dios enviará dos castigos: uno por medio de guerras, revoluciones y males. Y el otro será enviado desde el Cielo, una oscuridad intensa que durará tres días y tres noches, días en que los enemigos de la Iglesia morirán, excepto unos cuántos que el Señor tendrá misericordia de ellos y se convertirán; días en que los demonios saldrán de las profundidades del infierno con apariencias espantosas y horrorosas.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; día en que los cielos temblarán, día en que los rayos y relámpagos caerán a la tierra como nunca se ha visto en el mundo.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; día en que brillaré en estos últimos tiempos para atraer el mayor número de almas a una vida de gracia. Almas que serán salvadas porque serán protegidas bajo mi amparo maternal; almas que serán escogidas para la Iglesia Remanente; almas que, algunas de ellas, han sido elegidas para la Nueva Jerusalén, para los cielos nuevos y la tierra nueva.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; día que sólo es conocido por el Padre Eterno, día en que el Señor vendrá inesperadamente y el mundo entero no estará preparado para recibirlo, día que vendrá para instaurar su reinado en la tierra.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del

Señor, porque muy pronto Él vendrá a purificar y a transformar la tierra

entera; muy pronto Él vendrá para derrotar a satanás y enviarlo al infierno con todos sus secuaces; muy pronto Él vendrá con todo su esplendor y gloria para reinar por años sin término.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; el proceso de purificación no se postergará más, la gran catástrofe se os aproxima; catástrofe menos rigurosa por las oraciones y sacrificios de las almas víctimas en toda la tierra; almas que son pequeños pararrayos del Pararrayos que es Jesucristo, Víctima Divina.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; pronto descenderé vestida de sol para aplastar con mi talón la cabeza de la serpiente; pronto mi Inmaculado Corazón triunfará y el Sagrado Corazón reinará eternamente.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor, porque pronto reinará la paz y el amor; muy pronto habrá un solo rebaño y un solo pastor, muy pronto la tierra se convertirá en un hermoso jardín; jardín en el que todos los hombres darán honra y gloria al Santo Nombre de Dios.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor. Su segunda venida está muy próxima; mi Ejército Victorioso vencerá al dragón rojo y a la bestia negra; mi Ejército Victorioso será marcado en la frente y en la mano, es decir, el intelecto y la actividad humana; sello que os hará elegidos del Altísimo, sello que os pondrá en el resto fiel de la Iglesia. Resto que será defendido por San Miguel Arcángel y protegido por María, Madre de Dios y Madre vuestra.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran día del Señor; día en veréis grandes señales en el cielo; señales que os anuncian su segundo advenimiento.

Virtud de la discreción

La discreción es una virtud que os hace silenciosos, es una virtud que os hace prudentes, es una virtud que os hace agradables para los hermanos que tenéis a vuestro alrededor.

La discreción es delicadeza del corazón, es suavidad del alma y es refrigerio para el espíritu de quien la posee.

La discreción es la virtud que adorna vuestro corazón de esbeltos girasoles, girasoles que son signo de la presencia de Dios, son signo de las manos creadoras del Artífice del Cielo. La discreción es el camino que os lleva a la adquisición de la Sabiduría. Sabiduría que no encontráis en los libros. Hijos amados, la encontráis solamente en las Sagradas Escrituras. Pedid al Señor que os adorne con esta preciosísima virtud.

Las almas que la poseen, poseen en sus vidas un gran tesoro del Cielo.

Conservé discreción en mi vida, en ningún momento me mostré como la Madre de mi Señor, como la Madre del Salvador, como la Madre de Dios. Guardé silencio frente a las palabras en el momento de la Anunciación. Guardé silencio en el nacimiento de mi Hijo Jesús. Guardé silencio en muchos de los acontecimientos de la vida sobrenatural del Hijo del Altísimo.

Dios adornó mi Corazón con esta rosa preciosísima del Cielo: la virtud de la discreción. “Como zarandeando la criba queda el polvo o tamo, así del pensar nace la ansiedad del hombre. En el horno se prueban las vasijas de tierra; y en la tentación de las tribulaciones los hombres justos. Como el cultivo del árbol se muestra por su fruto, así por la palabra pensada se ve el corazón del hombre. No alabes a un hombre antes que haya hablado; porque en el hablar se dan a conocer los hombres. Si tú vas en pos de la justicia, la alcanzarás, y te revestirás de ella como de una vestidura talar de gloria; y con ella morarás, y ella te amparará para siempre, y en el día de la cuenta hallarás en ella apoyo. Las aves van a juntarse con sus semejantes: así la verdad va a encontrar a los que la ponen en práctica. El león va siempre en busca de presa: así el pecado arma lazos a los que obran la iniquidad. El hombre santo persevera en la sabiduría como el sol; mas el necio se muda como la luna. En medio de los insensatos no hables, y reserva las palabras para otro tiempo; pero asiste de continuo en medio de los que piensan con juicio. La conversación de los pecadores es insoportable; porque ellos hacen gala de las delicias del pecado. La lengua que jura mucho, hará erizar el cabello, y su irreverencia le hace a cualquiera tapar las orejas. Paran en derramamiento de sangre las riñas de los soberbios, y da pena el oír sus maldiciones.

Quien descubre los secretos del amigo, pierde el crédito, y no hallará un amigo a su gusto. Ama al amigo, y sé leal con él. Porque si descubrieres sus secretos, no lo volverás a ganar. Porque el hombre que viola la amistad que tenía con su prójimo, es como quien pierde al amigo por morirse éste. Y como uno que se deja escapar de la mano un pájaro, así tú dejaste ir a tu amigo, y ya no lo recobrarás. No lo sigas; porque está ya muy lejos, habiendo huido como un gamo que escapa del lazo, por haberlo tú herido en el alma. Jamás podrás atraértelo a ti: porque después de una injuria de palabras se halla resarcimiento, o hay lugar a la reconciliación; mas el revelar los secretos del amigo, quita toda esperanza al alma desgraciada que ha incurrido en esta falta.” (Eclesiástico 27,5-24).

Ved, hijos míos, que las Sagradas Escrituras os enseñan a vivir, os enseñan a comportaros. Por eso, mis pequeños, sed bien discretos en el hablar y encontraréis finura. Sed discretos en el hablar y hallaréis regocijo. Sed discretos en el hablar y os encontraréis con un tesoro de incalculable valor.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *