Oraciones iniciales

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Letanías de Nuestra Señora (13-26)

Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial – Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo Redentor del Mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa un solo Dios – Ten misericordia de nosotros
Santa María – Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios – Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes – Ruega por nosotros
Madre de Cristo – Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia – Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia – Ruega por nosotros
Madre purísima – Ruega por nosotros
Madre castísima – Ruega por nosotros
Madre inviolada – Ruega por nosotros
Madre virgen – Ruega por nosotros
Madre inmaculada – Ruega por nosotros
Madre amable – Ruega por nosotros
Madre admirable – Ruega por nosotros
Madre del buen consejo – Ruega por nosotros
Madre del Creador – Ruega por nosotros
Madre del Salvador – Ruega por nosotros
Virgen prudentísima – Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración – Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza – Ruega por nosotros
Virgen poderosa – Ruega por nosotros
Virgen clemente – Ruega por nosotros
Virgen fiel – Ruega por nosotros
Esclava del Señor – Ruega por nosotros
Espejo de justicia – Ruega por nosotros
Trono de sabiduría – Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría – Ruega por nosotros
Vaso espiritual – Ruega por nosotros
Vaso honorable – Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción – Ruega por nosotros
Torre de David – Ruega por nosotros
Torre de marfil – Ruega por nosotros
Casa de oro – Ruega por nosotros
Arca de la alianza – Ruega por nosotros
Puerta del cielo – Ruega por nosotros
Estrella de la mañana – Ruega por nosotros
Salud de los enfermos – Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores – Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos – Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos – Ruega por nosotros
Reina de los ángeles – Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas – Ruega por nosotros
Reina de los profetas – Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles – Ruega por nosotros
Reina de los mártires – Ruega por nosotros
Reina de los confesores – Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes – Ruega por nosotros
Reina de todos los santos – Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original – Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos – Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario – Ruega por nosotros
Rosa mística – Ruega por nosotros
Reina de la familia – Ruega por nosotros
Reina de la paz – Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura sugerida: Santo Evangelio: (MT 7, 16-20)

6 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producirlos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego. 20 Así que por sus frutos los reconoceréis.

Meditación: María, el Árbol de la vida.

No juzguemos, pues, hijos predilectos del Señor y de Mar­ía, si en nuestra vida no hay sacrificio y desapego.” (Bienaventurado Juan XXIII)

“¡Oh prodigiosa María! ¡Eres capaz de hacer prodigios en las almas que se quieren entregar a Ti!”

¡A través de esta perfecta devoción, enseñada por San Luís Mar­ía G.de Montfort, tenemos las almas en el Reinado absoluto de María para que, finalmente tengamos a Jesús, el fruto bendito tan esperado!

No es coincidencia que la presencia viva y reinante de María Santísima en nuestras almas sea comparada con poseer el Árbol de la Vida.

Agradezcamos inmensamente a Dios, el habernos concedido la gracia de conocer el tesoro de la devoción a la Virgen María, y al mis­mo tiempo, descubrir que para poseerlo, verdaderamente, debemos sacrificarnos en sus purísimas manos, y más aún, necesitamos perder­nos en Ella, como sus fieles Esclavos de Amor.

¿Cómo cultivar esta perfecta devoción que nos traerá una ma­yor intimidad con Jesús a través de María?

Inicialmente, con el desprecio de nosotros mismos, recurriendo a María y apoyándonos únicamente en Ella, dejando de buscar cualquier consuelo humano. Al mismo tiempo debemos ocuparnos frecuente­mente de su persona, haciéndola “objeto” de nuestra contemplación. ¡Aquel que ama con sinceridad no se olvida del ser amado!

Sabemos, que esta devoción podrá ser sofocada por cualquier astucia del mal, del mundo y de la propia carne. Para serle fieles, urge practicar constantemente la mortificación, violentándonos para no desviarnos con los placeres inútiles y las ocupaciones vacías lo que nos impone crucificar la carne, la llamada de los sentidos y mantenernos en un saludable silencio.

Debemos ser obedientes a las palabras del Señor: “Vigilad y orad”. Para que el amor a María crezca en nosotros es preciso cortar con frecuencia la hierba dañina del amor propio. Y no podemos ocultar que para que la vida de la Gracia (que fue cultivada en nosotros por María) rinda frutos “ciento por uno”, es necesario que tengamos acti­tudes firmes contra todo tipo de pecados, incluso los veniales, pues, si estos no fueran combatidos se volverían grandes trabas para el creci­miento de las virtudes. En un estado vigilante y perseverante, dedicán­donos a una vida de oración y amor a María, nos fortificaremos con la participación diaria en la Santa Misa, recibiendo regularmente, y de manera digna a Jesús en la Santa Comunión (en estado de gracia, de­cencia, recato, piedad, etc.). Como afirma el Padre Humberto Páscuale, en la biografía que escribió sobre la Beata Alejandrina de Ba- lasar: “Es evidente que el amor al Santísimo Sacramento aumenta en nosotros en proporción al que se tiene por Nuestra Señora”.

Jesús está presente en el Santísimo Sacramento del Altar ¿Su Santa Madre no debería estrechar el amor hacia El, nuestro único y sumo bien?

Este proceso de asimilación de las virtudes de Jesús, con­formándonos a Su vida nos ha de ser alcanzado por esta vía Inmaculada que es María. Donde maravillas de gracias acontecerán bajo la luz de la Virgen Madre, y en poco tiempo, como contrapartida a los esfuerzos que emprendamos para serle fieles. Ella es el precioso molde donde debemos formarnos, fundiendo lo que hay del hombre viejo en noso­tros. ¡Sólo a través de Ella daremos la gloria de vida a Jesús! Y eso se podrá concretar cuando vivamos de la siguiente forma:

-Abandonando nuestras intenciones, al ejecutar las buenas obras, para practicarlas por la Santísima Virgen; con total abandono, entregándo­nos por completo a Ella;

-Practicando la humildad, sometiéndonos con confianza y complacién­donos en las disposiciones de María sin apoyarnos en nuestros propios deseos;

-Entregando siempre las buenas acciones a María, así Ella las recibirá, embelleciéndolas y ofreciéndolas sin dificultad a Jesús;

-Y finalmente, tenemos la feliz suerte de que pensando en María, Ella, en nuestro lugar, pensará en Dios. La Virgen Santísima es el Eco de Dios, dirigiendo al Señor todo lo que ofrecemos a su Inmaculado Corazón.

No tengamos recelo de cultivar tan ardiente devoción por la Madre de Dios, porque amándola, sirviéndola y alabándola estaremos haciendo lo mismo a Jesús.

“Por ti ¡oh María! reciben los miserables, misericordia; gra­cia, los ingratos; perdón, los pecadores; dones sublimes, los débiles; mercedes del cielo, los moradores de la tierra; la vi­da, los muertos; la patria, los peregrinos”. (Pseudo Agustín)

Oración: Madre querida, danos la felicidad de tenerte en el corazón, guardando con todo celo esta preciosa riqueza. Danos también la ven­tura de tenerte, crecida y florecida, con todas Tus virtudes. Danos, en fin, la riqueza de tener Tu fruto Jesús y conservarlo en nuestro corazón en la hora de la muerte y por toda la eternidad. Amén.

Jaculatoria: ¡ Madre Santísima, danos perseverancia en los compromisos de nuestra consagración!

Según Medjugorje

Queridos hijos; el regalo más grande que ustedes pueden ofrecerme es la consagración a mi Inmaculado Corazón; es a través de este regalo de ustedes como Yo puedo ofrecerle este regalo a El.

Decir «Si» a Dios es la contestación de todos sus ruegos a El, porque cuando ustedes digan esta palabra con toda sinceridad, se volverá contra sus naturalezas el preguntar el ¿por qué? de su Santa Voluntad, la respuesta de ustedes deberá ser ¿cómo? quiere Dios que hagamos su voluntad y entonces Dios podrá revelar la solución a cada problema.

Imitar a mi Inmaculado Corazón es seguir su Sagrada Voluntad y desear cumplir cada deseo de su Sagrado Corazón. Reflejar mi Corazón es volverse lleno de gracia, practicar la virtud y mantenerse en estado de pureza. Entréguenme sus corazones y yo les prometo darles todas las gracias que Dios me ha otorgado a mí. Además, esto significa dejar sus corazones a mi cuidado eterno. El «SI» que Dios desea es el «SI» de la eternidad. Por tanto, hijos míos, este sí debe ser renovado cada día. Vayan ahora y háblenle a todos sobre los regalos que yo deseo que todos reciban».     Septiembre 8 de 1.993

Guía: Debemos recordar dejar nuestros corazones al cuidado maternal de Nuestra Madre, nosotros conocemos la magnitud de su victorioso Corazón Inmaculado, estamos invitados a una celebración de increíbles proporciones; una conquista de corazones con una dimensión imposible de medir.

Esta coalición formada entre el Inmaculado Corazón de María y nuestro corazón es tal que trae regocijo y tribulación. Nuestra Señora pide mucho del alma que tiene la alianza con Ella.

Por medio de nosotros lograremos el cumplimiento de sus suplicas a Dios Padre. Debemos comenzar a preguntar «¿cómo?» en todo lo que El pida. En nuestra consagración descartamos la necesidad de preguntar «¿por qué?» a El. Es la profundidad de nuestra sinceridad lo que nos permite abrir más nuestros corazones para comprender la Santa Voluntad de Dios, debemos entregarnos con alegría a convertirnos en el reflejo de este Corazón majestuoso.

Dirección: Consuélate en los sufrimientos de las pruebas de tu consagración, con la esperanza del paraíso; aceptamos nuestras cruces con paciencia para que nuestros sufrimientos puedan ser meritorios. Para ganar el Cielo toda labor en la tierra es pequeña, sería poco sufrir todas las penas de la tierra por el disfrute de un solo momento en el Cielo.

Cuanto más debemos abrazar las cruces que Dios nos manda sabiendo que los cortos sufrimientos aquí, nos ganarán una felicidad eterna. No debemos sentir tristeza, sino consuelo de Espíritu cuando Dios nos manda las pruebas aquí abajo. Los que pasan a la eternidad con los más grandes meritos, recibirán los más grandes premios. A cuenta de esto, Dios nos manda tribulación. Las virtudes, que son las fuentes del mérito, son practicadas solamente con hechos.

Los que tienen más frecuentes ocasiones de pruebas hacen más actos de paciencia; los que son insultados tienen mayores oportunidades de practicar humildad, benditas las almas que sufren aflicción con paz, pues ellas, por estos méritos recibirán la corona de la gloria. Ellas son las almas que ganarán el centro de la virtud y la corona de la pureza.

El triunfo del Inmaculado Corazón de María garantiza todos los méritos del Cielo, porque verdaderamente traerá las pruebas para así ganar la gracia.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruego tener las fuerzas para sobrellavar las aflicciones con las cuales Dios probará mi amor. Que los méritos del Cielo permanezcan imbuidos en mi mente y que la llama del amor sagrado permita a mi alma alcanzar la gloria eterna. Envía tus ángeles, Madre querida, para proteger y cosechar este corazón consagrado. Me abandono a tu cuidado compasivo, solo deseo ser tu hijo. Guarda mi espíritu con tu manto de protección, ayúdame, Virgen Santísima a buscar ayuda y refugio en ti.

«Es verdad, me parece que los que sufrimos en la vida presente no se puede comparar con la gloria que ha de manifestarse después en nosotros» (Romanos 8:18)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

Virtudes de la Santísima Virgen

Composición de lugar. Ver a Nuestra Señora en el momento de pronunciar el ecce ancilla Domini, palabra en que se reflejan todas sus principales virtudes.

Petición. Conocimiento interno de la Virgen Nuestra Señora, para que más la ame y la imite.

“Debemos examinar y meditar las grandes virtudes que practicó en su vida, particularmente:

Punto I. Su fe viva, con la cual creyó sin dudar la palabra del ángel; creyó fiel y constantemente hasta en el Calvario, al pie de la cruz.

Fe más grande que la de todos los patriarcas, profetas, apóstoles y santos…”

San Luis María nos asegura que cuanto más nos entreguemos a Nuestra Señora, más participaremos de la fe que ella tuvo: “Fe pura, con que no hagas caso apenas de lo sensible y lo extraordinario; fe viva y animada por la caridad, con que no hagas tus acciones sino por motivo de amor puro; fe firme a inquebrantable como una roca, que te hará permanecer firme y constante en medio de las borrascas y tormentas; fe activa y penetrante, que, como llave misteriosa, te dará entrada en todos los misterios de Jesucristo, en los destinos últimos del hombre y en el Corazón del mismo Dios; fe valerosa, que te hará emprender y llevar a cabo cosas grandes por Dios y por la salvación de las almas.

Punto. II. “Su humildad profunda, que la hizo ocultarse, callarse, someterse a todo y colocarse la última.”

A la luz de esta conducta de la Santísima Virgen examinemos la nuestra y veamos si procedemos en todo con la humildad que supone el nombre y el oficio de esclavos.

Punto. III. “Su pureza del todo divina, que jamás tuvo, ni tendrá, semejante debajo del cielo.”

Pureza de cuerpo y de alma, de afecto, de intención; limpieza inmaculada de toda sombra de pecado. Con ser Nuestra Señora tan eminente en todas las virtudes, esta de la pureza parece que tiene en Ella particular resplandor, y así, a esta virtud se refieren los más comunes nombres que la damos: la Virgen, la Purísima, la Inmaculada. Esta virtud debe ser también como la librea, que distingue a los hijos de María. “Esté grabada en vosotras como en una imagen la virginidad y la vida de María; de ella, como de un espejo, se refleje en vosotros el ideal de la castidad y el ejemplar de la virtud.” (San Ambrosio, De Vig., 1. 2.)

Punto. IV. “Finalmente, todas las demás virtudes.”

Muchas meditaciones necesitaríamos para considerarlas. Fíjese cada uno en aquellas virtudes que más necesite; que de todas ellas encontrará modelo acabado en esta Reina de los Ángeles.

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Esta devoción es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios que es la perfección cristiana.

Es un camino fácil: Es un camino que Jesús ha recorrido viniendo a nosotros, y en que no se encuentra ningún tropiezo para llegar a El. Es verdad que es posible llegar a la unión con Dios por otros caminos, pero será pasando por muchas más cruces y extraños desfallecimientos, y al través de muchas más dificultades, penosísimas de vencer.

Es un camino corto: Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino corto para hallar a Jesucristo, ya sea porque en él no hay extravíos, ya sea porque, como acabo de decir, por él se camina con más gozo y facilidad y, por tanto, con más prontitud. Se avanza más en poco tiempo de sumisión y de dependencia de María, que en años enteros de propia voluntad y de apoyo sobre sí mismo.

Es un camino perfecto: Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino perfecto para ir a unirse a Jesucristo, toda vez que la divina María es la más perfecta y la más santa de las puras criaturas, y que Jesucristo que vino perfectamente a nosotros, no tomó otro camino para su grande y admirable viaje.

El Altísimo, el Incomprensible, el Inaccesible, El que es, ha querido venir a nosotros, pequeños gusanos de la tierra que nada somos. ¿Cómo se ha obrado esto? El Altísimo ha descendido perfecta y divinamente por María hasta nosotros sin perder nada de su divinidad y de su santidad, y por María deben los más pequeños subir perfecta y divinamente al Altísimo sin temor alguno.

Es un camino seguro: Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino seguro para ir a Jesucristo y adquirir la perfección uniéndose a El. Porque esta práctica que enseño, no es nueva; es tan antigua, que no se pueden marcar sus principios. Y no se la podría condenar sin trastornar los fundamentos del cristianismo. Consta, pues, en conclusión, que esta devoción no es nueva, y que si bien no es común, cosiste esto en que es demasiado preciosa para ser saboreada y practicada por todo el mundo. Esta devoción es un medio seguro para ir a Nuestro Señor, porque es propio de la Santísima Virgen el conducirnos seguramente a Jesucristo, como lo es de Jesucristo llevarnos seguramente al Padre Eterno.

(Tomado del Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen por San Luis María Grignion de Montfort. Núms.152-164)

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Debéis ser como las vírgenes prudentes

Hijos amados: os llamo nuevamente a una conversión de corazón, a volver vuestros ojos a Dios; la salvación sólo la alcanzaréis en la medida de vuestra entrega al Señor.

Legiones de demonios fueron soltados del infierno para seducir a las almas y llevarlas al pecado; estáis en un tiempo crucial de la historia porque a lo bueno se le llama malo y a lo malo, bueno. Los hombres andan desbocados en sus bajas pasiones, corren a una velocidad vertiginosa que las llevará a los abismos del infierno, viaje sin retorno en el que las almas condenadas padecerán terribles tormentos porque la desobediencia a las leyes divinas trae consecuencias nefastas.

Haced caso a los anuncios de los verdaderos profetas, atended a mis últimos llamados; ya es hora que toméis muy en serio mis advertencias Marianas; advertencias en las que os muestro signos extraordinarios de mi presencia en medio de vosotros; pero los hombres atacan los fenómenos sobrenaturales emitiendo argumentos y raciocinios humanos, se les dificulta aceptar que este final de los tiempos es la era del Espíritu Santo y de mis manifestaciones Maternales. No quieren comprender que Dios se comunica de variadas maneras con sus creaturas, que los Misterios Divinos son insondables e inescrutables.

Hijos carísimos: mi misión como María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, es la de enseñaros el camino que os lleva al Cielo, revelaros profecías que habrán de cumplirse porque el mundo entero será renovado en su plenitud. Profecías anunciadas desde antiguo por boca de los santos profetas; profecías que dejarán de ser especulación porque todo lo que está escrito se cumplirá literalmente, así algunos teólogos hagan interpretaciones erróneas de la Palabra, reduciendo el libro del Apocalipsis a un mero juego de palabras y manejo perfecto de figuras literarias.

Así es, hijos míos, que María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, os prepara para que permanezcáis en vela como las vírgenes prudentes que esperan la llegada de su esposo con las lámparas encendidas y con una buena ración de aceite; vírgenes que temen que se les cierre las puertas y no puedan estar en el convite de las bodas nupciales.

Vosotros, soldados rasos del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, mantened prendidas las lámparas de vuestro corazón porque son muchos los acontecimientos, son duras las pruebas por las que pasará la humanidad; el tiempo de la tribulación y de la justicia ya ha empezado; la purificación del mundo viene en camino por medio de la lluvia de fuego.

Vosotros, soldados rasos del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, mantened prendidas las lámparas de vuestro corazón porque son muchos los incrédulos a la segunda venida de Jesús, son muchos los escépticos a mis mensajes, a mis anuncios proféticos; la humanidad ha cerrado sus oídos a mis palabras, han tapado sus ojos a una realidad, han endurecido sus corazones a las manifestaciones del Espíritu Santo y cuando llegue el día y la hora señalada por el Cielo, les cogerá desprevenidos, sumidos en el pecado, alejados de Dios.

Vosotros, soldados rasos del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, mantened prendidas las lámparas de vuestro corazón porque satanás ha declarado victoria al seducir y engañar a muchas almas llevándoselas al infierno. Por eso hijos míos el tiempo ha sido abreviado, los acontecimientos anunciados por los profetas sucederán muy pronto, el gran aviso pondrá en jaque a toda la humanidad.

Vosotros, soldados rasos del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, mantened prendidas las lámparas de vuestro corazón y reparad porque los pecados de los hombres han rebozado la copa, el castigo pronto se dejará ver y sentir; muchas almas perecerán.

Vosotros, soldados rasos del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, mantened prendidas las lámparas de vuestro corazón, dejaos tomar de mis virginales manos porque una fuerte tormenta está por golpear a la Iglesia, muchos de mis hijos se separarán de la verdad, irán tras los halagos efímeros del falso cristo y de la falsa iglesia.

Vosotros, soldados rasos del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, mantened prendidas las lámparas de vuestro corazón porque muy pronto los Sacratísimos Corazones triunfarán, muy pronto el adversario será enviado al infierno.

Virtud de la fidelidad

La fidelidad es una virtud que adorna el corazón puro, adorna el corazón radiante como la luz del sol.

La fidelidad os conlleva a ser genuinos, os conlleva a hablar siempre con la verdad.

La fidelidad os da una blancura tal, a vuestro corazón, que se asemeja a un copo de nieve y a la delicadeza del algodón.

La fidelidad es una virtud que os ciñe en vuestro corazón una corona de lirios blancos perfumados. Porque la fidelidad es el camino que os lleva al Cielo. Sed fieles a todo lo que Dios os haya regalado y sed fieles a todas las gracias extraordinarias que hayáis recibido de parte del Señor Jesús.

La fidelidad es donación total al Amor Misericordioso del Señor.

La fidelidad es ruptura total y definitiva con el pecado.

La fidelidad es anonadamiento con el Cielo, es romper cadenas que subyugan, romper cadenas que esclavizan. Sed fieles así como lo fui Yo.

Hijos amados: desde el mismo instante, desde el mismo momento que el Ángel San Gabriel me anunció la encarnación del Hijo de Dios: supe conservar mi Fiat, supe mantenerme en mi palabra. No dudé ni un solo momento del Amor Misericordioso de Dios, de su protección Divina y de la filiación que Él había hecho conmigo, humilde esclava del Señor. Los infieles no heredarán el Reino de los Cielos.

Los infieles excavan en vida el abismo infernal.

Los infieles tiñen de rojo sus vidas, es decir, están marcados con el sello de satanás para ser presas seguras el día que exhalen sus últimos suspiros acá en la tierra.

La infidelidad es un pecado grave.

Hijos amados, rechazad a toda costa este horrendo pecado que acarrea sufrimientos indecibles en la eternidad.

Hay que ser fieles en el estado al que Dios los haya llamado. Si estáis unidos bajo el Sacramento del Matrimonio: sed files a vuestras parejas; si estáis llamados a una vocación sacerdotal o religiosa: sed fieles a la vocación que Dios os llamó. Trabajad con entereza, con ardor esta virtud que adorna a muy pocas almas en la tierra. Vosotros, hijos míos, esforzaos por recorrer caminos angostos, pedregosos; caminos adornados con muchísimas rosas pero también con muchísimas espinas, espinas que os tunan, espinas que os hieren. Pero es que para poder entrar al Reino de los Cielos debéis ser acrisolados como el oro y la plata.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

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