Tema: Conocimiento de María

Los actos de amor, afectos piadosos hacia la Santísima Virgen, imitación de sus virtudes, especialmente su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su continua oración mental, su mortificación en todas las cosas, su pureza incomparable, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina: <<siendo esto>> como dice san Luis María Grignion de Montfort, <<las diez virtudes principales de la santísima Virgen>>.

Tenemos que unirnos a Jesús por María, ésta es la característica de nuestra devoción; por tanto, San Luis María Grignion de Montfort nos pide que nos empleemos a fondo para adquirir un conocimiento de la Santísima Virgen. María es nuestra soberana y nuestra medianera, nuestra Madre y nuestra Señora. Esforcémonos, pues, en conocer los efectos de esta realeza, de esta mediación, y de esta maternidad, así como las grandezas y prerrogativas que son los fundamentos o consecuencias de ello. Nuestra Santísima Madre también es perfecta –un molde en donde podemos ser moldeados para poder hacer nuestras sus intenciones y disposiciones. Esto no lo conseguiremos sin estudiar la vida interior de María, o sea, sus virtudes, sus sentimientos, sus acciones, su participación en los misterios de Jesucristo y su unión con El.

“Durante la segunda semana nos dedicaremos en todos los ejercicios de piedad al conocimiento de la Santísima Virgen, pidiendo esta gracia al Divino Espíritu Santo” (T.V.D.)

Ahora, nos dedicaremos al estudio de la Teología Mariana para conocer más a la Virgen Santísima, y a partir de ahí, aumentar nuestro amor a Ella, impulsándonos a la Consagración Total de nuestro ser.

«Durante la segunda semana se aplicarán todas las oraciones y obras de cada día a conocer a la Santísima Virgen. Pedirán este conocimiento al Espíritu Santo. Podrán leer y meditar lo que sobre este punto hemos dicho.» (San Luis María.)

Oraciones vocales. Recomienda San Luis María que en esta semana se pida al Espíritu Santo el conocimiento de su Santísima Esposa, y que se rece el Ave Maris Stella y el Rosario (de 15 misterios), o a lo menos, la corona (de cinco).

Oraciones iniciales

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Letanías de Nuestra Señora (13-26)

Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial – Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo Redentor del Mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa un solo Dios – Ten misericordia de nosotros
Santa María – Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios – Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes – Ruega por nosotros
Madre de Cristo – Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia – Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia – Ruega por nosotros
Madre purísima – Ruega por nosotros
Madre castísima – Ruega por nosotros
Madre inviolada – Ruega por nosotros
Madre virgen – Ruega por nosotros
Madre inmaculada – Ruega por nosotros
Madre amable – Ruega por nosotros
Madre admirable – Ruega por nosotros
Madre del buen consejo – Ruega por nosotros
Madre del Creador – Ruega por nosotros
Madre del Salvador – Ruega por nosotros
Virgen prudentísima – Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración – Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza – Ruega por nosotros
Virgen poderosa – Ruega por nosotros
Virgen clemente – Ruega por nosotros
Virgen fiel – Ruega por nosotros
Esclava del Señor – Ruega por nosotros
Espejo de justicia – Ruega por nosotros
Trono de sabiduría – Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría – Ruega por nosotros
Vaso espiritual – Ruega por nosotros
Vaso honorable – Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción – Ruega por nosotros
Torre de David – Ruega por nosotros
Torre de marfil – Ruega por nosotros
Casa de oro – Ruega por nosotros
Arca de la alianza – Ruega por nosotros
Puerta del cielo – Ruega por nosotros
Estrella de la mañana – Ruega por nosotros
Salud de los enfermos – Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores – Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos – Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos – Ruega por nosotros
Reina de los ángeles – Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas – Ruega por nosotros
Reina de los profetas – Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles – Ruega por nosotros
Reina de los mártires – Ruega por nosotros
Reina de los confesores – Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes – Ruega por nosotros
Reina de todos los santos – Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original – Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos – Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario – Ruega por nosotros
Rosa mística – Ruega por nosotros
Reina de la familia – Ruega por nosotros
Reina de la paz – Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura sugerida: Santo Evangelio: (Lc 1, 26-38)

La Anunciación

26 Al sexto mes* envió Dios el ángel Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. 28 Cuando entró, le dijo: «Alégrate*, llena de gracia, el Señor está contigo.» 29 Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande, le llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin*.» 34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto posible, si no conozco varón*?» 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra*; por eso, el que va a nacer será santo y le llamarán Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y ya está en el sexto mes la que era considerada estéril, 37 porque no hay nada imposible para Dios.» 38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel la dejó y se fue.

Meditación: María y la Santísima Trinidad.

María es el Santuario y el Reposo de la Santísima Trinidad, donde Dios esta más magnífica y divinamente que en cual­quier otro lugar del universo…”(T.D.V.5)

Pues quien me haya encuentra la vida y alcanza el favor del Señor.”(Prov.8, 35)

La Bienaventurada Virgen María, porque es Madre de Dios, tiene una dignidad casi infinita que le viene del Bien infini­to que es Dios”. (S.Tomas de Aquino, Summa Teológica)

A partir de esta afirmación de un gran doctor de la Iglesia, sa-

bemos que la Santísima Virgen, en virtud de su maternidad divina, po­see inmensas grandezas y bellezas, que la hacen superior a todos los ángeles y santos, estando por debajo únicamente de Dios. Y Ella fue absolutamente fiel, dándole todo su amor.

María Santísima es rica en gracia, llena de una perfección inima­ginable. Según la Beata Isabel de la Trinidad. “María, salvando la distancia entre lo finito y lo infinito es la gran alabanza de gloria de la Santísima Trini­dad.” Siendo, la Santísima Virgen, aquella que más cerca está de Dios, pensemos en su perfecta intimidad con le Señor. Buscándola, cono­ceremos mejor a la Santísima Trinidad.

Ella fue nuestra perfecta Mediadora pues nos trajo al Salvador, y a su vez, tiene la misión de llevarnos hasta Él. Donde esta María, está Jesús; y su incumbencia materna, en relación con todos los bautizados, y la de presentarnos a Jesús, como el único Señor digno de ser amado y servido.

¿Cómo nos volveremos Esclavos de Amor de tan grande Reina?

Dios Padre la creó como su Obra Prima, dándole toda la fecundidad que una sencilla criatura es capaz de recibir, volviéndola verdadera­mente la Madre de Jesús, y también de todos los cristianos.

Ella es su tesoro maravilloso, el perfecto tabernáculo, en el cual encerró a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, porque Nuestro Señor Jesucristo se hizo hombre para la Salvación de toda la humanidad, y ahí encontró su paraíso en la tierra, haciendo brillar su libertad, su fuerza y su gloria, dependiendo de esta Virgen tan amable, pues ésta hizo, con respeto la Voluntad del Padre. Siguiendo a Cristo, hagámonos Es­clavos de la Virgen María, dependiendo de Ella totalmente, en una vida oculta a los ojos del mundo y uniéndonos en su inmolación en el sa­crificio de su Hij o.

El Espíritu Santo de Dios creó con Ella, y por Ella, a Jesucristo, Dios hecho hombre, y ha de producir a los miembros de su Cuerpo Místico: los elegidos. Él, encontrando en las almas a María, su fidelísi­ma esposa, ha de educar y formar, junto con Ella, a los santos de los últimos tiempos.

El Divino Espíritu Santo, le dio a María todos sus dones, haciéndola dispensadora de sus bienes, que le serán ofrecidos a quien Ella quiera, cuando y como le plazca. ¡Todo ha de pasar por sus manos benditas!

María Santísima es la hija primogénita de Dios Padre, Madre purísima del Hijo, Esposa hermosísima y pura del Espíritu Santo, como nos afir­ma San Alfonso María de Liborio, en su obra Glorias de María.

Pidamos insistentemente a María Santísima que haga fructificar en nosotros buenos pensamientos y puros deseos de agradar en todo al Señor.

Oración: ¡Divino Espíritu Santo, forma a Jesús en nosotros, mediante la Santísima Virgen. Para eso, danos verdadera y profunda devoción hacia Ella. Santa María queremos perteneceros, como vuestros peque­ños Esclavos de Amor, ahora, en esta v ida, y por toda la eternidad en el Cielo. Amén.

Jaculatoria: ¡Virgen María, templo de la Santísima Trinidad, ayúda­nos!

Según Medjugorje

«Ángel mío, ángel mío: que feliz está mi Corazón; en este momento se ha revelado mi triunfo, les he dicho que mi triunfo siempre lo iban a sentir primero en el corazón; yo lo he sentido en sus corazones hoy. Ustedes están más cerca y más fuertes en mí por medio de su consagración; como yo les he dicho: El Espíritu Santo hace esta promesa fructífera.

La consagración es un acto de unión y de transformación de nuestro interior hacia Dios primero y después hacia todo lo que Él ha creado; ahora les pido que pongan toda su concentración en Mi corazón solamente. Esta consagración debe ser constante, para que yo pueda siempre estar presente en ti; debes encontrar tu fuerza dentro de tu corazón.

Corazón mío, ángel mío; busca como lo ha hecho cada uno, encontrar mi Corazón Inmaculado; sigue adelante cuando lo encuentres, este es el verdadero don de la gracia que yo les he prometido y que les dije se les revelará por completo; esta es mi promesa solemne: ustedes sólo necesitan lo que se encuentra en mí, esta es la unión de la Trinidad hacia la cual yo los guío.

Encuentra la confianza y la solución para cada decisión en mi Inmaculado Corazón; les aseguro que por eso yo soy su refugio, a través de ustedes les doy la intensidad de esta gracia con el propósito de unidad, para que encuentren en mí, la solidaridad y el sentido de dirección.

Vengo a traerles esta dirección ahora, en tal forma que en este corto tiempo pueda llevar a feliz término todo lo que sea necesario y más allá de su comprensión, tratad de encontrar solamente lo que yo les he dicho y todo será realizado según los deseos de Dios. Recuerda que permanecer conmigo es como ser uno con mi Inmaculado Corazón y con el Corazón de mi Hijo».     Agosto 29 de 1993

Guía: La consagración viene a ser una perfecta renovación de los votos bautismales, antes del bautismo, estuvimos entregados a la maldad, mientras que en el bautismo hemos sido dados a Jesús; en nuestra declaración de la consagración y en la renovación de estos votos, estamos siendo entregados a Jesús por medio de Nuestra Señora; de esta manera, al rendirle honor a Él se lo rendimos a su más grande creación de gracia. Perteneciendo a Nuestra Señora, le pertenecemos también a Él.

Dirección: Dios siempre desea hablarle al corazón y no a la mente; la mente está llena de mucha más voluntad propia, mientras que nuestros corazones permanecen en el umbral del alma. En esencia, cuando Nuestra Señora nos pide abrir nuestros corazones, también nos pide abrir nuestras almas para recibir su gracia; por medio de la consagración, nosotros descubrimos como su Corazón palpita dentro del nuestro, para transmitir esa fuerza que Ella adquirió a través de sus propias pruebas y sufrimientos.

Por este acto somos transformados interiormente; nuestra alma está moldeada para ser un receptáculo de gracias, así como Dios se lo pide a Nuestra Señora, Ella nos pide que mantengamos nuestro corazón fijo en su Corazón Inmaculado, porque por medio de esta decisión ganamos su protección y estaremos siempre envueltos en su abrazo maternal; en nuestras tareas diarias busquemos siempre a su Inmaculado Corazón, en Ella encontraremos refugio.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruego con toda la intensidad de los deseos de mi corazón, encontrar refugio en tu Inmaculado Corazón y ruego siempre que yo sepa recurrir a ti para todas las cosas. Que tú me guíes y me des tu protección para encontrar mi solidaridad y mi punto de dirección.

Enséñame Madre querida, a encontrar tu Corazón en todo lo que piense, diga y haga; inunda mi corazón con los goces de tu triunfo para que ellos me sostengan cuando llegue el momento de la tribulación, dirige esta alma errante para llegar hasta el fondo de tu Corazón donde tu me ofreces el amor, la consolación y la compasión de la Santa Trinidad.

«A esto han sido llamados; pues Cristo también sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo con el fin de que sigan sus huellas» (1 pedro 2:21)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

La Santísima Trinidad y la Virgen Nuestra Señora

Composición de lugar. La Virgen Santísima en el paso de la Encarnación.

Petición. Conocimiento de lo que Dios, Nuestro Señor, estima a María Santísima, para que sienta su grandeza y me anime a mejor servirla.

Punto I. “Dios Padre entregó su Unigénito al mundo solamente por medio de María. Por más suspiros que hayan exhalado los patriarcas, por más ruegos que hayan elevado los profetas y santos de la antigua ley durante cuatro mil años a fin de obtener dicho tesoro, solamente María lo ha merecido y ha hallado gracia delante de Dios por la fuerza de su plegaria y la elevación de sus virtudes. El mundo era indigno, dice san Agustín, de recibir al Hijo de Dios inmediatamente de manos del Padre. Quien lo entregó a María para que el mundo lo recibiera por medio de Ella.

Dios Hijo se hizo hombre para nuestra salvación, pero en María y por María.

Dios Espíritu Santo formó a Jesucristo en María, pero después de haberle pedido consentimiento por medio de los primeros ministros de su corte.

Dios Padre comunicó a María su fecundidad, en cuanto una pura criatura era capaz de recibirla, para que pudiera engendrar a su Hijo y a todos los miembros de su Cuerpo Místico.”

Dignidad altísima y, al decir de Santo Tomás, “casi infinita y que toca los límites de la divinidad”. ¿Quién no se siente esclavo de tan gran Reina, a quien escogió el Eterno para Madre de su Hijo y señora de todo?

Punto. II. “El Hijo de Dios se ha hecho hombre para salvarnos, pero en María y por María. Dios hecho hombre ha hallado su libertad en verse prisionero  en su seno, ha hecho brillar su fuerza en dejarse llevar por esta doncellita; ha encontrado su gloria y la de su Padre en ocultar sus resplandores a todas las criaturas de la tierra para no revelarlos más que a María; ha glorificado su independencia y su majestad al depender de esta amable Virgen en su concepción, en su nacimiento, en su presentación en el templo, en su vida oculta de treinta años y hasta en su muerte; a la que Ella debía asistir, para unirse los dos en un mismo sacrificio y para inmolarse Jesús mediante su consentimiento al Eterno Padre, como en otro tiempo Isaac mediante el consentimiento de Abraham a la voluntad de Dios.”

Yo también quiero hallar mi libertad en ser esclavo de esta Señora, mi fuerza en dejarme llevar por Ella, mi gloria en ocultarme a los ojos de los hombres para darla gusto, mi independencia en depender de Ella para todo y de continuo, y todo mi anhelo en inmolarme con Ella en el mismo sacrificio del corazón inmolado por mí en la cruz y en el altar.

Punto. III. “Dios Espíritu Santo con Ella y por Ella produjo su obra maestra, que es Dios hecho hombre, y produce todos los días hasta el fin del mundo a los predestinados, miembros del cuerpo de esta cabeza adorable.”

“María ha producido con el Espíritu Santo la cosa más grande que ha existido ni existirá jamás, que es Dios hombre, y consiguientemente producirá las más grandes cosas que habrá en los últimos tiempos. La formación y la educación de los grandes Santos que habrá hacia el fin del mundo le están reservadas: que sólo esta singular y milagrosa Virgen puede producir en unión con el Espíritu Santo las cosas grandes y extraordinarias.”

“Cuando el Espíritu Santo su Esposo la encuentra en un alma a ella vuela y entra plenamente y se comunica a ella en tanta más abundancia cuanto ella da más lugar a su Esposa; y una de las grandes razones por las cuales el Espíritu Santo no hace ahora maravillas ruidosas en las almas es porque no encuentra en ellas suficiente unión con su fiel e indisoluble Esposa.”

“Oh Espíritu Santo, dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal y recurra de continuo a su misericordia; para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo al natural; crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta.”

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Leer: San Lucas, capítulo 2, versículos 16-21; y versículos 42-52

16 Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos cuantos lo oían se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su interior. 20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios* por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había anunciado.

Circuncisión de Jesús.

21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.

45 Pero, al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

46 Al cabo de tres días*, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas. 47 Todos cuantos le oían estaban estupefactos, por su inteligencia y sus respuestas. 48 Cuando lo vieron, quedaron sorprendidos; su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos andado buscando, llenos de angustia.» 49 Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre*?» 50 Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

Más sobre la vida oculta en Nazaret.

51 Jesús volvió con ellos a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. 52 Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Preparaos para el segundo Pentecostés

Hijos carísimos: el segundo Pentecostés vendrá porque algunas almas se han ofrecido como víctimas, como pequeños pararrayos del gran Pararrayos que es Jesucristo, Víctima Divina.

El segundo Pentecostés vendrá porque mi Ejército Victorioso siempre se mantendrá en pie, el adversario nunca podrá derribarlo.

El segundo Pentecostés vendrá como susurros de brisa suave; brisa que humedecerá la tierra árida, brisa que transformará el desierto en un manantial de aguas abundantes, brisa que hará florecer valles resecos y marchitos, brisa que dará mayor verdor a los árboles, brisa que servirá como abono para que la cosecha dé frutos abundantes.

El segundo Pentecostés vendrá para purificar la Iglesia. Iglesia que se volverá diáfana, limpia. Iglesia que vivirá humilde y pobremente. Iglesia que imitará las virtudes de su Madre Virginal.

El segundo Pentecostés vendrá para Jesús instaurar su Reino de amor entre vosotros. Reino que no es como los de la tierra, su reino es un reino de paz y de justicia, reino de misericordia y de bondad infinita.

El segundo Pentecostés vendrá para dar al mundo el orden para el cual fue creado; mundo actual: apartado de las leyes de Dios, secularizado, encaminado a la consecución del placer y de los bienes materiales.

El segundo Pentecostés vendrá y el Espíritu Santo descenderá con ímpetu y fuerza para que Jesús sea mayormente amado y conocido.

El segundo Pentecostés vendrá, porque habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Yo, como Madre de la Iglesia seguiré guiando la vida de mis hijos.

El segundo Pentecostés vendrá una vez la Iglesia haya sido purificada y renovada por grandes sufrimientos; cuando aplaste con mi talón la cabeza de la serpiente, las puertas del infierno se cerrarán y el mundo nuevo vivirá como si no existiese el pecado.

El segundo Pentecostés vendrá para liberar al mundo del yugo del pecado y de satanás; liberación que se dará por medio de la gran purificación y del castigo; purificación que dará fin a la humanidad pecadora. Purificación que abrirá las puertas de la Nueva Jerusalén. Purificación que volverá al orden primero de la creación, porque muy pronto veréis cielos nuevos y tierra nueva.

El segundo Pentecostés vendrá para dar muerte al dragón rojo y a la bestia negra, porque la Iglesia después de haber pasado por una horrorosa crisis volverá a renacer, resplandecerá en su plenitud.

El segundo Pentecostés vendrá porque una porción amada, el resto fiel, no se dejará tambalear por las fuertes tormentas ni por los vientos impetuosos que soplen sobre ella. Yo la esconderé en mi Inmaculado Corazón, la ocultaré del adversario, la conservaré intacta, pura.

El segundo Pentecostés vendrá porque es necesaria la purificación para la Iglesia; es urgente el segundo advenimiento de Jesús. Muchas almas se condenarán si el tiempo no es abreviado.

El segundo Pentecostés vendrá porque son muchas las almas que no atienden al llamado de la conversión, son muchas las almas que desprecian los Sacramentos; son muchas las almas que hieren el Sacratísimo Corazón de Jesús con su pecado, con su desobediencia a las leyes y mandatos Divinos.

El segundo Pentecostés vendrá después que la Iglesia haya pasado por un viernes santo; viernes santo que la llevará a su máxima purificación; viernes santo que la sumirá en un profundo sufrimiento para llevarla al nivel más alto de perfección.

Hijos amados: preparaos para el segundo Pentecostés, consagrándoos a mi Inmaculado Corazón, perteneciendo al Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes.

Preparaos para el segundo Pentecostés, promoviendo el Apostolado de Reparación. Apostolado que unido a la consagración antepondrá el triunfo de mi Inmaculado Corazón. Triunfo que se dará en el mismo instante del segundo regreso de Jesús.

Preparaos para el segundo Pentecostés, adorando a Jesús presente en la Sagrada Eucaristía. Eucaristía que os dará fuerza en este tiempo de tribulación. La Eucaristía os dará coraje para enfrentar la gran prueba; prueba que involucrará a la humanidad entera; prueba que precederá a la Nueva Jerusalén. Preparaos para el segundo Pentecostés, orando la corona del Santo Rosario; corona que os revestirá de gracia para que no cedáis a la tentación y por ende al pecado; corona que me impulsará a protegeros como una buena madre cuida de sus hijos; corona que unirá vuestro corazón a mi Inmaculado Corazón para que así sintáis mi presencia en los días aciagos que os esperan.

Virtud del recogimiento

Regocijaos en el Señor y disfrutad de la dicha verdadera.

Regocijaos en el Señor y aspirad su fragante nardo.

Regocijaos en el Señor y vuestro espíritu volará al cielo.

Regocijaos en el Señor y vuestro corazón se inflamará de amor por su presencia.

Hijitos míos, evitad la distracción, el ruido, internaos en el espesor del Sagrado Corazón y descansad en Él. Escuchad sus latidos, latidos que son como sinfonías celestiales que os arrullan, latidos que son como cantos de Ángeles que son suave melodía, latidos que son murmullos de Nuestro Señor para que lo améis, lo adoréis, lo alabéis y lo glorifiquéis. Cuando estéis frente al Señor no pensad en nada, silenciaos exterior e interiormente; al principio os costará pero iréis aprendiendo hasta que seáis alma contemplativa.

En el recogimiento podréis hablarle a Jesús de corazón a corazón. Él os hablará muy en la profundidad de vuestro corazón.

Con recogimiento salís del ámbito terrenal para adentraros en una esfera celestial.

En el recogimiento el Espíritu Santo os soplará más fuerte, descenderá con ímpetu, os cubrirá con sus alas de color plata.

En el recogimiento os olvidáis del tiempo, el reloj cesa, deja de marcar la hora, cruzáis el umbral de la eternidad.

Sed pues, almas recogidas, almas que pidan mi intercesión para que el Señor os conceda esta virtud.

Cuando estéis orando desconectaos con el mundo que la oración es un diálogo, un encuentro recíproco de amor.

Sed galantes, reverentes, abismaos en el Señor, sentidle en vuestro corazón, cubridle con vuestros besos. Estáis en Él y frente a Él. No os dejéis robar este bello momento. Lo que hoy es, mañana puede ser una ilusión, un espejismo, una quimera.

El recogimiento es descanso, sosiego, éxtasis de amor.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

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