Oraciones iniciales

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Letanías de Nuestra Señora (13-26)

Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial – Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo Redentor del Mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa un solo Dios – Ten misericordia de nosotros
Santa María – Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios – Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes – Ruega por nosotros
Madre de Cristo – Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia – Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia – Ruega por nosotros
Madre purísima – Ruega por nosotros
Madre castísima – Ruega por nosotros
Madre inviolada – Ruega por nosotros
Madre virgen – Ruega por nosotros
Madre inmaculada – Ruega por nosotros
Madre amable – Ruega por nosotros
Madre admirable – Ruega por nosotros
Madre del buen consejo – Ruega por nosotros
Madre del Creador – Ruega por nosotros
Madre del Salvador – Ruega por nosotros
Virgen prudentísima – Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración – Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza – Ruega por nosotros
Virgen poderosa – Ruega por nosotros
Virgen clemente – Ruega por nosotros
Virgen fiel – Ruega por nosotros
Esclava del Señor – Ruega por nosotros
Espejo de justicia – Ruega por nosotros
Trono de sabiduría – Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría – Ruega por nosotros
Vaso espiritual – Ruega por nosotros
Vaso honorable – Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción – Ruega por nosotros
Torre de David – Ruega por nosotros
Torre de marfil – Ruega por nosotros
Casa de oro – Ruega por nosotros
Arca de la alianza – Ruega por nosotros
Puerta del cielo – Ruega por nosotros
Estrella de la mañana – Ruega por nosotros
Salud de los enfermos – Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores – Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos – Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos – Ruega por nosotros
Reina de los ángeles – Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas – Ruega por nosotros
Reina de los profetas – Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles – Ruega por nosotros
Reina de los mártires – Ruega por nosotros
Reina de los confesores – Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes – Ruega por nosotros
Reina de todos los santos – Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original – Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos – Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario – Ruega por nosotros
Rosa mística – Ruega por nosotros
Reina de la familia – Ruega por nosotros
Reina de la paz – Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura sugerida: Santo Evangelio: (Prov.8, 22-33)

La Sabiduría creadora

22 «Yahvé me creó, primicia de su actividad*,

antes de sus obras antiguas.

23 Desde la eternidad fui formada*,

desde el principio, antes del origen de la tierra.

24 Fui engendrada cuando no existían los océanos*,

cuando no había manantiales cargados de agua;

25 antes que los montes fuesen asentados,

antes que las colinas, fui engendrada.

26 No había hecho aún la tierra ni los campos,

ni el polvo primordial del orbe.

27 Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo,

cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano;

28 cuando sujetaba las nubes en lo alto,

cuando afianzaba las fuentes del abismo,

29 cuando marcaba su límite al mar

para que las aguas no desbordaran sus orillas;

cuando asentaba los cimientos de la tierra,

30 yo estaba junto a Él, como aprendiz*,

yo era su alegría cotidiana,

jugando todo el tiempo en su presencia,

31 jugando con la esfera de la tierra;

y compartiendo mi alegría con los humanos.»

Invitación apremiante

32 «Así, pues, hijos, escuchadme;

dichosos los que siguen mis caminos.

33 Escuchad la enseñanza y haceos sabios;

Meditación: Grandeza oculta de María.

Un gran secreto es vivir una vida oculta, en la humil­dad, permaneciendo en María. Ocultémonos para vivir en Ella. Aceptemos volvernos cenizas para unirnos a las humi­llaciones de Jesús y a la vida oculta de nuestra Madre.”

(P. Joseph Schiriver, María, mi Madre)

Es importante, en este momento, un profundo conocimiento de María Santísima, para que efectivamente la amemos, confiándole toda nuestra eternidad.

Inicialmente, meditaremos sobre la elección de la Virgen María de vivir siempre oculta a los ojos del mundo para crecer en humil­dad.

La Madre del Cielo no deseó otra cosa que ser conocida sólo por Dios, por eso recibe el título de Madre secreta y escondida. El Señor le concedió su deseo, ocultándola, en varios momen­tos importantes de su vida, dejando que a Ella se la conociese exclusi­vamente lo necesario para hacer a Jesús conocido.

Únicamente aquellos que reconocen el dominio absoluto de Dios en sus vidas, y que pueden ser considerados humildes; y tienen a la Virgen María como modelo perfecto de esta altísima virtud, pues Ella es la humilde Esclava del Señor, asumiendo plenamente la voluntad de Dios. “Hágase en mí según Tu Palabra” (Lc 1,38).

María Santísima es, por excelencia la primera obra de Dios. En su seno virginal el Verbo Divino encontró el Paraíso en la tierra, reali­zando maravillas incomprensibles. Según la Sagrada Escritura, en Ella hizo grandes cosas Aquel que es poderoso.

Es importante saber que las glorias de María son anunciadas en todos los cantos del mundo; a Ella honran, desde las más pequeñas criaturas hasta las naciones enteras, que la tienen por patrona. Hasta los demonios, llenos de temor, le tienen respeto, puesto que Ella siem­pre se mantuvo escondida frente a las criaturas.

La humildad es el fundamento y la protección de todas las vir­tudes. Procuremos seguir a María Santísima en el puro amor, cultivan­do la sed de ocultamiento y los sentimientos de humildad.

San Agustín afirma que sólo amamos aquello que conocemos. Por tanto, para incrementar en nuestro mezquino corazón el amor a la Virgen Santísima, y otorgarle el lugar que por derecho le corresponde, ¡profundicemos en su conocimiento!

El verdadero amor a la Madre de Dios pasa por la imitación de sus virtudes. Atengámonos a su ejemplo que, con humildad profun­da, rechazaba los honores que le hacían y los remitía a Dios. (Cf.Lc 1,46); servía diligentemente, al prójimo en sus necesidades (Cf.Lc 1,39); y amaba los desprecios resignadamente, pues, sabía que eran “mimos del Cielo”, hasta el punto de permanecer en pie, junto a la Cruz de su Hijo. (Cf.Jn 19,25).

Su título predilecto según, Pérez, era el de “Esclava del Señor”. Aspecto que Ella honró sobremanera, pues en la humildad vivía bien el conocimiento de sí misma y de Dios.

Recibiéndola como Madre estamos aceptando la voluntad salví- fica de Dios hacia todos. He aquí el misterio de amor; ¡la más insigne gracia que Dios nos concedió después de Jesús!

“En Su Fiat, reconocemos el Hágase de Jesús”. Ambos asen­tirán incondicionalmente a la Voluntad del Padre.”

Su ejemplo es extremadamente bello, pues, como dice San Ber­nardo, es raro y extraordinario ser humilde en medio de los honores; y María Santísima siempre lo fue. Comprendiendo la grandeza de ser Madre del Salvador, Ella se escondió no siendo nada.

Apoyémonos en Ella, asumiendo en nuestras vidas su conducta de Hija de Dios, con un abandono confiado, presentando siempre una obediencia ciega y humilde.

Oración: ¡Madre no fuiste suficientemente alabada, exaltada, amada y servida en Vuestra extraordinaria belleza interior. Nuestro corazón jamás alcanzará tu excelsa condición, ¡oh Madre Santísima! Tú eres el milagro de los milagros que nos señala Jesús. Gracias, querida Madre, por el ejemplo que nos das. Amén

Jaculatoria: ¡Que nuestro corazón, oh María, reconozca Tus grande­zas!

Según Medjugorje

«Para llegar a ser un hijo de mi triunfo, se necesita una metamorfosis del corazón; esto requiere una gracia extraordinaria en el alma, una unión de naturaleza divina. La batalla está revelada ya, ahora todos deben escoger de qué lado van a escoger su alianza; no existe un área neutral, si no me permites poseer tu corazón te prometo que Satanás no permitirá que se quede dormido, y el lo poseerá en el momento en que éste se me niegue.

Te digo que es verdad que mi triunfo traerá futuras consecuencias sobre el mundo; el mundo necesita hoy más que nunca de la oración para alcanzar la unidad, no de las manos, sino de los corazones; es necesario que cada hijo comprometido en este plan divino una su corazón al mío, solo así se unirán todos los esfuerzos.

Recuerda que el orgullo es el mayor adversario del hombre, es la semilla de la discordia y de la ilusión; el tiempo es tan crítico ahora, que yo no puedo expresarte la importancia de tus sinceros esfuerzos en estos días».

Agosto 21 de 1993

Guía: Nuestra perfección consiste en ser moldeados, unidos y consagrados a Jesús; para hacer esto, debemos buscar la manera de cumplir con estos requisitos. Si deseamos ser consagrados total y completamente en unión con Jesús, debemos seguir el camino hacia Él, diseñado para este propósito especifico.

Si el alma de Nuestra Señora es la que estaba más en conformidad con Jesús, no hay nada más natural que llegar por medio de Ella a una profunda conformidad por Dios. La ruta para llegar a esta perfecta unión es por medio de la consagración; mientras más unidos estemos con Ella, más profunda será nuestra unión con su Hijo, de modo que la perfecta consagración a Dios sólo es completa por medio de nuestra consagración al Corazón Inmaculado de Nuestra Señora.

Dirección: Nosotros debemos sentir regocijo en nuestra consagración por el bien que se difundirá a todos en pro del triunfo de Nuestra Señora. Debemos reconocer: ¿cuándo nos hemos extraviado de la caridad ejemplar de Nuestra Señora?, ¿hemos sufrido más por los demás que por nosotros mismos?, ¿tenemos envidia del éxito de los demás creyéndolos desmerecedores, tal vez porque lo consideramos un obstáculo para nuestro propio avance?; la consagración a Nuestra Señora nos ayuda a avanzar en caridad hacia el bien de los demás.

El triunfo vendrá cuando busquemos el ejemplo de Nuestra Señora dentro del mundo; sin embargo, satanás vendrá a apartarnos de este santo intento; por esto, debemos fortalecernos cada día más, para sentir siempre el fervor que experimentaremos al momento de la penetración del Espíritu Santo en nuestras almas, de acuerdo a la promesa de Nuestra Señora al pronunciar nuestro FIAT.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ayúdame a permanecer siempre como en el momento de mi consagración y que busque siempre dar el amor de Dios por medio de la caridad a todo los que yo encuentre; deseo no ver las faltas que satanás exagera en los demás, que todos sean para mí como tus hijos queridos, así como tú has hecho conmigo.

Destierra de mi alma el pecado del orgullo, que no me deje llevar por ilusiones y engaños creados por Satanás; deseo buscar el corazón de cada persona para que con nuestras obras juntemos nuestros corazones por el bien de tu triunfo Madre querida; tu triunfo, es una gracia de amor y unidad movida por la acción de Espíritu Santo para crear una metamorfosis dentro de mi corazón; Virgen Santa, posee mi corazón para que no caiga en las garras de Satanás.

«En realidad, Dios no está lejos de cada uno de nosotros, pues en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17:28)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

Grandeza oculta de la Virgen Nuestra Señora

Composición de lugar. La Virgen Santísima en su retiro, en el templo, o en Nazaret.

Petición. Sentimiento interno de la grandeza oculta de Nuestra Señora para que aprendamos a imitarla.

Punto I. Cuán oculta estuvo en su vida la Santísima Virgen. “La vida de María fue oculta. Por ello, el Espíritu Santo y la Iglesia la llaman alma mater: Madre oculta y escondida. Su humildad fue tan grande que no hubo para Ella anhelo más firme y constante que el de ocultarse a sí misma y a todas las criaturas, para ser conocida solamente de Dios.

Ella pidió pobreza y humildad. Y Dios, escuchándola, tuvo a bien ocultarla en su concepción, nacimiento, vida, misterios, resurrección y asunción, a casi todos los hombres. Sus propios padres no la conocían. Y los ángeles se preguntaban con frecuencia uno a otro: ¿Quién es ésta? (Cant. 8, 5). Porque el Altísimo se la ocultaba. O, si algo les manifestaba de Ella, era infinitamente más lo que les encubría.”

¡Qué admirable lección nos da la Providencia Divina en esta vida oculta de Nuestra Señora! La santidad no está en lo que brilla a los ojos del mundo, sino en la gracia santificante y en las virtudes, que son los tesoros que estima Dios. Para llegar a lo más alto de la perfección no es preciso hacer milagros ni hazañas que llamen la atención de los hombres: amar de veras es lo que importa.

Punto. II. En medio de esta vida oculta, ¡qué grandeza la de la Madre de Dios!

“Dios Padre, a pesar de haberle comunicado su poder, consintió en que no hiciera ningún milagro, al menos portentoso, durante su vida.

Dios Hijo, a pesar de haberle comunicado su sabiduría, consintió en que Ella casi no hablara.

Dios Espíritu Santo, a pesar de ser Ella su fiel esposa, consintió en que los Apóstoles y Evangelistas hablaran de Ella muy poco y sólo cuanto era necesario para dar a conocer a Jesucristo.

la excelsa María es el paraíso terrestre del nuevo Adán, quien se encarnó en él por obra del Espíritu Santo para realizar allí maravillas incomprensibles. Ella es el sublime y divino mundo de Dios, lleno de bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, quien ocultó allí, como en su seno, a su Unigénito y con Él todo lo más excelente y precioso.

¡Oh qué portentos y qué misterios ha ocultado Dios en esta admirable criatura, como Ella misma se ve obligada a confesarlo, no obstante su profunda humildad: ¡El Poderoso ha hecho obras grandes en mí! (Lc. 1, 49) El mundo los desconoce porque es incapaz e indigno de conocerlos.

Los santos han dicho cosas admirables de esta ciudad Santa de Dios. Y, según ellos mismos testifican, nunca han estado tan elocuentes ni se han sentido tan felices como al hablar de Ella.

Todos los días, del uno al otro confín de la tierra, en lo más alto del cielo y en lo más profundo de los abismos, todo pregona y exalta a la admirable María. Los nueve coros angélicos, los hombres de todo sexo, edad y condición, religión, buenos y malos, y hasta los mismos demonios, de grado o por fuerza, se ven obligados, por la evidencia de la verdad, a proclamarla bienaventurada.

Todos los ángeles en el cielo, dice san Buenaventura, le repiten continuamente: “¡Santa, santa, santa María! ¡Virgen y Madre de Dios!”

Toda la tierra está llena de su gloria, particularmente entre los cristianos que la han escogido por tutelar y patrona de varias naciones, provincias, diócesis y ciudades. ¡Cuántas catedrales no se hallan consagradas a Dios bajo su advocación! ¡No hay Iglesia sin un altar en su honor, ni comarca ni región donde no se dé culto a alguna de sus imágenes milagrosas, donde se cura toda suerte de enfermedades y se obtiene toda clase de bienes! ¡Cuántas cofradías y congregaciones en su honor! ¡Cuántos institutos religiosos colocados bajo su nombre y protección! ¡Cuántos congregantes en las asociaciones piadosas, cuántos religiosos en todas las Órdenes! ¡Todos publican sus alabanzas y proclaman sus misericordias!

No hay siquiera un pequeñuelo que, al balbucir el Avemaría, no la alabe. Ni apenas un pecador que, aunque obstinado, no conserve alguna chispa de confianza en Ella. Ni siquiera un solo demonio en el infierno que, temiéndola, no la respete.

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

Leer: San Lucas, Capítulo 18, 15-30)

Jesús y los niños

15 Le presentaban también a los niños pequeños, para que los tocara; pero los discípulos, al verlo, les reñían. 16 Mas Jesús llamó a los niños y dijo: «Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. 17 Os aseguro que el que no acoja el Reino de Dios como un niño no entrará en él.»

El hombre rico

18 Uno de los principales le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para tener en herencia vida eterna?» 19 Le dijo Jesús: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. 20 Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.» 21 Él respondió: «Todo eso lo he guardado desde mi juventud.» 22 Al oírlo, Jesús le dijo: «Aún te falta una cosa: vende todo cuanto tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme.» 23 Al oír esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

Peligro de las riquezas.

24 Al verlo [tan triste], Jesús dijo: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios.» 26 Los que lo oyeron, dijeron: «¿Quién se podrá salvar entonces?» 27 Respondió: «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.»

Recompensa prometida al desprendimiento.

28 Dijo entonces Pedro: «Ya lo ves, nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido.» 29 Él les respondió: «Os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, 30 quedará sin recibir* mucho más al presente y vida eterna en el mundo venidero.»

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

Soy la Reina del Santísimo Rosario

Hijos míos: yo soy la Reina del Santísimo Rosario. Reina que quiere recibir de cada uno de vosotros ramos de rosas perfumadas y de vivos colores. Rosas que sembraré en uno de los jardines del Cielo. Rosas que serán cultivadas por mis purísimas manos. Rosas con las que haré una preciosa corona para ceñirla en vuestra cabeza el día que entréis a gozar de la presencia perpetua de Dios. Yo soy la Reina del Santísimo Rosario y como Reina del Cielo y de la tierra os llamo a esta oración diaria, oración sencilla y fervorosa; oración que hace palpitar mi Inmaculado Corazón de amor por todos vosotros; oración que hace que os abrase con la Llama de mi Amor Santo. Oración que ensancha mi Corazón Virginal para daros albergue en este final de los tiempos porque la humanidad corre riesgo de perderse, porque muchos hombres se han apartado del camino de la salvación.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario: tomad en vuestras manos esta arma poderosísima, arma que derrotará y encadenará a satanás, arma que os revestirá de una fuerza sobrenatural para que resistáis la gran prueba que se os aproxima, arma que os dará el coraje para no dejaros amilanar en los 42 meses en que el hijo de la perdición ocupe el puesto que no le pertenece, arma que os mantendrá ocultos bajo los pliegues de mi Sagrado Manto, de tal modo que os hagáis invisibles frente al adversario y su ejército sanguinario.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario y os pido, hijos de mi predilección, que recéis la corona completa diariamente para que no seáis confundidos ni engañados por el falso cristo y la falsa iglesia.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario y os llamo con urgencia e insistencia a una cruzada del Santo Rosario. Cruzada que prepara a la humanidad para el gran aviso; aviso que está muy próximo, porque debido a la sobreabundancia y proliferación del pecado el tiempo se ha abreviado y Dios se manifestará al mundo entero con un último gesto de misericordia.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario y extiendo mi invitación a todo el mundo de rezarlo porque la apostasía está llegando al punto culmen, la difusión del error está sacando a muchos de mis hijos de la verdad, los está llevando a gestar el gran cisma, hecatombe para la Iglesia.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario y os insisto en, esta, mi oración predilecta, oración que poco se reza en familia porque la televisión y la internet son las cajas negras de las casas, son las puertas abiertas que llevarán al infierno un número indeterminado de almas.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario y convoco a todos los soldados rasos de mi Ejército Victorioso a batallar contra el dragón rojo y la bestia negra para que juntos les debilitemos porque el Santo Rosario es arma letal para todos los espíritus del mal.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario, oradlo con vuestros labios, con vuestro corazón, es la mejor defensa contra satanás. Os recuerdo: legiones de demonios han sido soltados del infierno para seducir y engañar.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario, permaneced en mi presencia con esta bellísima oración, el Santo Rosario. Las almas marcadas por Jesús, por San Miguel Arcángel o por mí deben ser devotísimas del Santo Rosario que os hará santos; devoción que os dará la gracia de repudiar lo mundano y el pecado.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario, oradlo frecuentemente porque cesarán las advertencias del Cielo; advertencias que son poco escuchadas por los hombres; el mundo está avocado a la gran purificación, purificación que transformará la tierra, la naturaleza volverá al orden primero, para la cual fue creada.

Yo soy la Reina del Santísimo Rosario, ato a los elegidos con esta prodigiosa cadena de amor; el adversario perseguirá cruelmente a mi resto fiel, maltratará en forma inmisericorde a todos los que profesen ser almas Eucarísticas y Marianas, pero no tengáis temores, consagraos a mi Inmaculado Corazón que yo os defenderé del maligno, aplastaré la cabeza de la serpiente con mi talón. Hijos carísimos: rezad el Santo Rosario para que debilitéis a satanás, no podrá atacar a ninguno de mis hijos porque yo los ampararé contra toda asechanza. Rezad el Santo Rosario; os recuerdo: es el arma poderosa que encadenará a satanás en este final de los tiempos, es el arma poderosa con la cual lo derrotaréis; es el arma poderosa con la que anticiparéis el triunfo de mi Inmaculado Corazón y el Reinado del Sagrado Corazón.

Virtud de la Divina Voluntad

Dejad que Jesús actúe en vuestra vida, entregadle vuestro corazón para que sea Él quien os muestre el atajo de entrada al Cielo. Cielo abierto, Cielo con muchísimas moradas, moradas equipadas para las almas que vivieron en la Divina Voluntad. Almas que murieron así mismas, almas que se rindieron al Amor Divino. Almas que actuaron movidas por el soplo del Espíritu Santo. Almas que renunciaron a su voluntad humana para dar rienda suelta al

Querer de Dios. Almas que ansían el Cielo, almas que saben que para entrar en él deben dejar apegos, deben soltarse de amarras y volar hacia un encuentro con Él.

Cumplir con la Divina Voluntad es asemejaros a Jesús, Hijo amado que fue obediente hasta la muerte, Hijo amado que no se atrevió a decir: no. Porque temía contristar a su Padre. Padre Eterno que por amor a la humanidad lo descendió a la tierra como Redentor, como alma Víctima Divina que se ofrendaría en holocausto perenne de amor. Hijo amado que no tergiversó el Plan de Dios. Llegó al culmen de su ofrecimiento.

Os llamo también a vosotros a hacer lo mismo a imitarlo a Él y a Mí. Nosotros proseguimos nuestro camino a pesar de las dificultades, supimos abrazar la cruz, tuvimos fuerzas en llevarla con dignidad sobre nuestros hombros; de nuestros labios no salieron reproches. Aceptamos el Plan de Dios pese al sufrimiento. Cumplid, vosotros con la Divina Voluntad y recibiréis premio, premio de gloria, premio que no hallaréis en la tierra, lo encontraréis en el Cielo.

Cumplid vosotros con la Divina Voluntad y os haréis acreedores de un galardón de oro. Cumplid vosotros con la Divina Voluntad y empezaréis a oler a Cielo.

Cumplid vosotros con la Divina Voluntad y vuestro ser se irradiará porque la luz de Dios os invadirá haciéndoos semejantes al refulgir de una estrella.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

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