Oraciones iniciales

Ave Maria Stella (1-33)

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.

Letanias del Espíritu Santo (13-33)

(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, – Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, – Ten misericordia de nosotros
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que das testimonio de Cristo – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que sobreviene a María –Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor que llena todo el orbe – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de Dios que habita en nosotros – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de sabiduría y de entendimiento – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de consejo y de fortaleza – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de ciencia y de piedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de temor del Señor – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de gracia y de misericordia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo) y de sobriedad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de humildad y de castidad – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de benignidad y de mansedumbre – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de multiforme gracia – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que escrutas los secretos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu en el cual renacemos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu de adopción de los hijos de Dios – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos – Ilumínanos y santifícanos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres – Ilumínanos y santifícanos
Sednos propicio,-Perdónanos, Señor
Sednos propicio,- Escúchanos, Señor
De todo mal,- Líbranos, Señor
De todo pecado,- Líbranos, Señor
De tentaciones e insidias del demonio- lLíbranos, Señor
De la presunción y desesperación- Líbranos, Señor
De la resistencia a la verdad conocida- Líbranos, Señor
De la obstinación y de la impenitencia- Líbranos, Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo- Líbranos, Señor
Del espíritu de fornicación- Líbranos, Señor
De todo espíritu del mal- Líbranos, Señor
Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo- Te rogamos óyenos
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán- Te rogamos óyenos
Por Tu advenimiento sobre los discípulos- Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores- Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por El- Te rogamos óyenos
Para que reacordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos- Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne- Te rogamos óyenos
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne- Te rogamos óyenos
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios- Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz- Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu- Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios- Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud- Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano – Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, – Ten piedad de nosotros
Asístenos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen

Letanías de Nuestra Señora (13-26)

Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad – Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad – Señor, ten piedad
Cristo, óyenos – Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos – Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial – Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo Redentor del Mundo – Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo – Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa un solo Dios – Ten misericordia de nosotros
Santa María – Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios – Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes – Ruega por nosotros
Madre de Cristo – Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia – Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia – Ruega por nosotros
Madre purísima – Ruega por nosotros
Madre castísima – Ruega por nosotros
Madre inviolada – Ruega por nosotros
Madre virgen – Ruega por nosotros
Madre inmaculada – Ruega por nosotros
Madre amable – Ruega por nosotros
Madre admirable – Ruega por nosotros
Madre del buen consejo – Ruega por nosotros
Madre del Creador – Ruega por nosotros
Madre del Salvador – Ruega por nosotros
Virgen prudentísima – Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración – Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza – Ruega por nosotros
Virgen poderosa – Ruega por nosotros
Virgen clemente – Ruega por nosotros
Virgen fiel – Ruega por nosotros
Esclava del Señor – Ruega por nosotros
Espejo de justicia – Ruega por nosotros
Trono de sabiduría – Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría – Ruega por nosotros
Vaso espiritual – Ruega por nosotros
Vaso honorable – Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción – Ruega por nosotros
Torre de David – Ruega por nosotros
Torre de marfil – Ruega por nosotros
Casa de oro – Ruega por nosotros
Arca de la alianza – Ruega por nosotros
Puerta del cielo – Ruega por nosotros
Estrella de la mañana – Ruega por nosotros
Salud de los enfermos – Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores – Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos – Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos – Ruega por nosotros
Reina de los ángeles – Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas – Ruega por nosotros
Reina de los profetas – Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles – Ruega por nosotros
Reina de los mártires – Ruega por nosotros
Reina de los confesores – Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes – Ruega por nosotros
Reina de todos los santos – Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original – Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos – Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario – Ruega por nosotros
Rosa mística – Ruega por nosotros
Reina de la familia – Ruega por nosotros
Reina de la paz – Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo – Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Meditaciones

Según Ejercicios Espirituales para la Consagración de San Luis Grigñon Monfort a la Virgen María

Lectura sugerida: Santo Evangelio: (MT 16,5-12)

La levadura de los fariseos y saduceos

5 Los discípulos, al pasar a la otra orilla, se habían olvidado de tomar panes. 6 Jesús les dijo: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos.» 7 Ellos comentaban entre sí: «Será porque no hemos traído panes.» 8 Mas Jesús, dándose cuenta, dijo: «Hombres de poca fe, ¿por qué estáis hablando entre vosotros de que no tenéis panes? 9 ¿Aún no comprendéis, ni os acordáis de los cinco panes de los cinco mil hombres, y cuántos canastos recogisteis? 10 ¿Ni de los siete panes de los cuatro mil, y cuántas espuertas recogisteis? 11 ¿Cómo no comprendéis que no me refería a los panes? Guardaos, sí, de la levadura de los fariseos y saduceos.» 12 Entonces entendieron que no había querido decir que se guardasen de la levadura de los panes, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos*.

Meditación: Nuestros malos hábitos.

Todo lo que hay de malo en la historia del hombre y del mundo es consecuencia del pecado.”(Prof. Felipe Aquino, Pecados y Virtudes Capitales).

Cuando María os sostiene, no caéis; cuando os protege, na­da teméis; cuando os conduce, no os fatigáis, cuando os es propicia, llegáis a un puerto de salvación”. (San Bernardo)

En nuestra vida hay varias consecuencias nefastas provenientes del pecado.

Padecemos innumerables enfermedades de la inteligencia; la dificultad de entendimiento de las cosas de Dios, de saber nuestro des­tino, de aceptarnos con sumisión, de ser dóciles y obedientes al Señor y a sus representantes en la tierra, etc.     Infelizmente, con la mente oscurecida nos inclinamos ante las cosas creadas, teniéndolas como fi­nalidad única, olvidándonos de Dios, poseyendo de ese modo, un amor excesivo a nosotros mismos. Somos, en fin, soberbios orgullosos y lle­nos de presunción, no escuchamos a nadie; nos afirmamos en nuestras propias opiniones queriendo imponerlas a todos. ¿Cómo nos corregi­remos? Sólo volviéndonos humildes alcanzaremos el verdadero cami­no: ¡Dios, laVerdad Suprema!

Somos vulnerables, pues nuestra voluntad se presenta muy de­bilitada en el ejercicio de la virtud. El pecado original despierta en nuestros sentidos las malas tendencias (concupiscencia), llevándonos a contrariar la voz de la razón y de la fe. Nuestros pecados actuales, con­tribuyen alimentándolas cada día más. Fácilmente caemos en el desor­den de las concupiscencias y eso nos dificulta el proceso de elevación a Dios.

No podemos, ni debemos, confiar en nosotros mismos y alcan­zar seguridad en nuestra perseverancia, pues, somos muy inestables y fácilmente podemos caer en el abismo de la condenación eterna. Re­conozcamos, con humildad, nuestras miserias ante Dios, confesándo­nos pecadores y pidiendo el socorro de su Misericordia Infinita. Culti­vando la vida interior y anteponiendo el cuidado de nuestra alma a to­dos los otros, nos ocuparemos con Dios, aprovechando para despedir­nos de todo lo que tenemos de terrenal. Con mucho cuidado de amar a Dios solamente; Aquél que llenará de consuelo y alegría nuestra al­ma.

¿Y para cultivar esta vida interior, quien será para nosotros, remedio y modelo? Será María Santísima, Aquella que permaneció siempre fuerte y fiel, pues Ella ha de engendrarnos en la vida de la Gracia. Fue Ella siempre llena de Gracia, y su inteligencia y voluntad entregadas a Dios.

No considerándose a Sí misma, fue siempre humildísima, de­clarándose, “La Esclava del Señor”. María es también el remedio para nuestro orgullo, y nosotros, sus esclavos, alcanzaremos la gloria de vencer al demonio y salvarnos con su ayuda maternal.

Es la Virgen Santísima Aquella a quien los santos más se agarran, y hacen cogerse a otros, para que así puedan perseverar en el bien. Si con esta devoción nos entregamos a tan generosa Madre, confiándole todos los pequeños bienes en Ella residirá toda nuestra esperanza, ya que, como depositaria de nuestros tesoros, María ha de conservarlos y aumentarlos en merecimientos y virtudes.

Bienaventurados los que te conocen, ¡Oh Madre de Dios, porque cuanto conocerte es la puerta de la vida inmortal, y celebrar tus virtudes es el camino para la salva­ción!” (Alfonso María de Ligorio).

Oración: ¡Madre Bendita damos gracias por la iluminación que nos procuras de Jesús, a fin de que nos conozcamos siempre más y así nos despreciemos desconfiando de nosotros mismos! ¡Cuánto orgullo hay en nuestra vida! ¡Cuánta flaqueza hay en nuestra voluntad! ¡Preparémonos para entregarnos a Ti, Madre! Continua tu trabajo de mostrar, a nuestros ojos avergonzados, toda las miserias de nuestro or­gullo e inconfesables flaquezas. Danos, Virgen Santísima, tu pureza, tan opuesta al pecado, que nos turba la mente y debilita la voluntad. Cura nuestra inteligencia y alienta nuestras resoluciones de humildad y per­severancia en el bien, para que confiemos únicamente en la Gracia om­nipotente de Jesucristo y en el cariño bendito de Tu amparo tutelar. Amén!

Jaculatoria: ¡María, muéstranos el camino de sabiduría y condúcenos por la senda de la justicia!

Según Medjugorje

«Ángel mío: la oración es el centro fundamental para la consagración; en la unidad de la oración Dios puede manifestarse al alma, encerrarla y guiarla de una manera especial; es por medio de la oración como nosotros podemos enfocar su voluntad.

El centro de preparación para la consagración está en la unión de la oración; la oración ha de ser la constante comunicación entre el alma y Dios, es la solitud la que permite acariciar al alma profundamente. Rueguen para que todo les sea dado de su mano, para descargar sus corazones y para tener tranquilidad y calma; cuando sus almas hayan encontrado la profundidad de la solitud, es entonces cuando Dios podrá escribir en sus corazones…»

Marzo 18 de 1993

Guía: El propósito de la consagración es para unirnos inseparablemente a Nuestra Señora; Ella en cambio, viene a unir cada alma con su Hijo quien tiene el propósito de traer la salvación a la humanidad. Todo lo que Nuestra Señora hará es aportar su donación para la misión de su Hijo «El plan de salvación»; solamente para tomar parte en este plan es la razón por la cual Ella fue designada para seguir el flujo de gracia que viene de aquel que la envía.

En Nuestra Señora ha sido creada la manera de cumplir este plan: a Ella le fue otorgada la posición de Corredentora, todo lo que Ella pide es completar el propósito del Plan de Dios; la actuación de Nuestra Señora en el Plan total de Dios es en verdad la realización de su valor como Corredentora, la consagración a su Corazón sentará el fundamento de nuestras almas para colaborar con el Plan Universal de Dios.

Dirección: Nuestra Señora nos recuerda que las almas que se entreguen a Ella encontrarán una vida llena de gracia y gloria eterna; así como a Ella la llaman «Estrella de Mar», la patrona que guía los barcos hacia el puerto, así Ella guiará nuestras almas a través de su portal Inmaculado hasta el Corazón de su Hijo. Por su intercesión, nuestras intenciones, oraciones y peticiones son dirigidas al Cielo de una manera especial.

El poder de su intercesión es tan grande en la manera de hacerlo que es imposible que no puedan ser escuchadas o rechazadas por su Hijo. Ella ruega continuamente por nosotros para obtener las gracias a nuestras necesidades, porque Ella está siempre dispuesta a asistir a todo el que la invoque; para obtener la salvación es suficiente pedir auxilio de sus oraciones. Por medio de esta consagración, nosotros invocamos su más poderosa intercesión que contiene la gracia de su propio corazón entretejido con el corazón de su Hijo.

Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, quien contiene el poder invencible de conquistar innumerables pecadores; nadie puede resistirse a tu poder ya que el Salvador lo considera como el suyo. Querida Madre que estás unida a Dios en la salvación de los pecadores concédele a mi alma tu gran intercesión ahora y en la hora de mi muerte; yo pongo todas mis peticiones a tus pies para que tú puedas llevarlas a lo profundo del Corazón de Jesús. Consuélame en mis momentos de aflicción, protégeme en mis momentos de desesperación, ten compasión de las miserias de mi alma.

¡Oh Virgen Santa! mediadora de todas las gracias del Cielo, reina en mi corazón.

«En verdad, el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí; reconozcan que Santo es su Nombre» (Lucas 1:49)

Según Consagración básica encontrada en la bibliografía, más tradicional

De los pecados propios

Composición de lugar. “Ver con la vista imaginativa y considerar mi ánima ser encarcelada en este cuerpo corruptible y todo el compósito (el hombre, el compuesto de cuerpo y alma) en este valle como desterrado entre brutos animales.”

Petición. “Crecido e intenso dolor y lágrimas de mis pecados.”

Punto I. “El primer punto es el proceso de los pecados, es a saber, traer a la memoria todos los pecados de la vida, mirando de año en año, o de tiempo en tiempo. Para lo cual aprovechan tres cosas: la primera, mirar el lugar y la casa donde he habitado; la segunda, la conversación que he tenido con otros, y la tercera, el oficio en que he vivido”.

Punto II. “El segundo ponderar los pecados, mirando la fealdad y malicia que cada pecado mortal tiene en sí, dado que no fuese vedado.”

Es decir, aunque Dios no prohibiera ni castigara el pecado, debería horrorizarme de él porque me rebaja a la condición de los brutos, haciéndome esclavo de las pasiones. Y ¡cuán feos y brutales son singularmente algunos de los pecados que yo he cometido!

Punto. III. “El tercero, mirar quién soy yo, disminuyéndome por ejemplos: 1) cuánto soy en comparación de todos los hombres; 2) qué cosa son los hombres en comparación de todos los Ángeles y Santos del Paraíso; 3) mirar qué cosa es todo lo creado en comparación de Dios, pues yo solo, ¿qué puedo ser?; 4) mirar toda mi corrupción y fealdad corpórea; 5) mirarme como una llaga y postema, de donde han salido tantos pecados y maldades y ponzoña tan torpísima.”

Punto. IV. “El cuarto, considerar quién es Dios contra quien he pecado, según sus atributos, comparándolos a sus contrarios en mí, su sapiencia (sabiduría) a mi ignorancia, su omnipotencia a mi flaqueza, su justicia a mi iniquidad, su bondad a mi malicia.”

Punto. V. Si un esclavillo miserable escupiera y vilipendiara y aun quisiera matar a un gran monarca queridísimo de su pueblo, ¿no se alzarían contra él y querrían destrozarle todos los fieles vasallos? Pues ¿cómo vivo yo, habiendo injuriado con tantos pecados a Dios delante de todas las criaturas?

“Exclamación admirativa con crecido afecto, discurriendo por todas las criaturas cómo me han dejado con vida y conservado en ella: los Ángeles, como sean cuchillos de la justicia divina, cómo me han sufrido y guardado y rogado por mí; los Santos, cómo han sido en interceder y rogar por mí; y los cielos, sol, luna, estrellas y elementos, frutos, aves, peces, animales y la tierra, cómo no se ha abierto para sorberme, criando nuevos infiernos para siempre penar en ellos.”

Aterrado, pues, como si todo el mundo se alzara contra mí, he de arrojarme a los pies de la Santísima Virgen, Refugio y Abogada de los pecadores; he de esconderme como en único lugar seguro entre los pliegues de su manto; y he de declararme esclavo suyo para que por este título se me perdone. ¡Gracias a Ella me ha perdonado y esperado por tanto tiempo la infinita misericordia de Dios! Gracias a Ella espero que me perdonará en adelante.

“Acabar con un coloquio, razonando y dando gracias a Dios Nuestro Señor porque me ha dado vida hasta ahora, proponiendo enmienda con su gracia para adelante.”

Según Consagración encontrada en bibliografía que se apoya en lecturas de entre otros el Kempis

De la obediencia del súbdito humilde a ejemplo de Jesucristo

Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias, pierde las comunes.

El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura.

Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta.

Porque tanto más presto se vence el enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior.

No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu.

Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre.

Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.

Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crié todas las cosas de la nada, me sujeté al hombre humildemente por ti?

Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con mi humildad. Aprende, polvo, a obedecer; aprende, tierra y lodo, a humillarte y postrarte a los pies de todos. 

Aprende a quebrantar tus inclinaciones, y rendirte a toda sujeción.

(Tomado del Libro: Imitación de Cristo Libro III, cap. 13)

Según Consagración a María dada por Agustín del Divino Corazón (Buenas Virtudes)

No temáis pequeño resto, seréis protegidos

No temáis pequeño resto, porque San Miguel Arcángel os cubrirá con su capa celestial y os defenderá con su espada divina.

No temáis pequeño resto que a todos vosotros os guardaré en el refugio de mi Inmaculado Corazón, el enemigo jamás podrá tocaros.

No temáis pequeño resto, Cristo os bañará con su Preciosísima Sangre formando una gran coraza de protección en todo vuestro ser, los dardos del maligno nunca penetrarán en vosotros.

No temáis pequeño resto, los Santos Ángeles os custodiarán como cuidando lo más precioso para el Sacratísimo Corazón de Jesús.

No temáis pequeño resto, María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, os está preparando como soldados valientes del Ejército Victorioso, soldados armados con la armadura de Dios que no temen a las potestades del infierno porque saben que su capitana aplastará con su talón la cabeza de la serpiente.

No temáis pequeño resto, atended a las últimas advertencias del final de los tiempos.

No temáis pequeño resto, ya es hora que os refugiéis en mi Inmaculado Corazón, sobrecogeos bajo los pliegues de mi Sagrado Manto, porque muchos enemigos os asediarán, el hombre impío pronto aparecerá.

No temáis pequeño resto, vivid mis lecciones de amor para que los falsos profetas no os engañen con sus cuentos y fábulas.

No temáis pequeño resto, porque pronto veréis aparecer señales y prodigios en el cielo; no os alarméis, esto es anuncio para el segundo advenimiento de Jesús.

No temáis pequeño resto, vivid los mandamientos de la ley de Dios y seréis salvos.

No temáis pequeño resto, acudid al Señor que su misericordia es eterna para con todos los que le aman.

No temáis pequeño resto, permaneced fieles a la sana doctrina, acoged la tradición y huid del modernismo.

No temáis pequeño resto, porque sois la porción amada del Señor, sois discípulos fieles a sus enseñanzas, sed radicales en su seguimiento.

No temáis pequeño resto, cargad con la cruz de Jesucristo que pronto veréis cielos nuevos y tierra nueva.

No temáis pequeño resto, cuando os sintáis perseguidos o asediados: dichosos seréis porque vuestro es el Reino de los Cielos.

No temáis pequeño resto; saldréis ilesos en este tiempo de tribulación y de justicia; Jesús os pagará un buen salario por vuestra fidelidad.

No temáis pequeño resto, el Cielo os está avisando para cuando llegue el momento de los acontecimientos, muy pronto vendrá el Mesías.

No temáis pequeño resto, porque pronto mi Inmaculado Corazón triunfará y el Sagrado Corazón de Jesús reinará.

No temáis pequeño resto, porque seréis preservados, las alteraciones climáticas y las estaciones os afectarán en menor grado porque supisteis responder a los llamados angustiosos de una buena madre.

No temáis pequeño resto, porque recibiréis corona de mártires el día que estéis en presencia del Tribunal Divino.

No temáis pequeño resto, esperad gozosamente el juicio a las naciones, los justos serán puestos a la derecha y los impíos a la izquierda.

No temáis pequeño resto, porque muy pronto llegará el día de la misericordia, día en que vuestras conciencias se os iluminarán, día en que tendréis un juicio particular ante la presencia del Señor, día en que muchas almas iniciarán un proceso de conversión perfecta, día en que cada uno verá su propia vida bajo la luz de Dios.

Hijos míos: la iluminación de las conciencias será una de las manifestaciones finales de misericordia que vendrá del Cielo porque aquí podréis ver como en un espejo nítido todo lo bueno y lo malo que hayáis hecho en vuestra vida. Es la última oportunidad que Dios dará a toda la humanidad, oportunidad en la que los pecadores desearán morir, oportunidad en la que las Iglesias estarán llenas de penitentes buscando el Sacramento de la Confesión, oportunidad que os llevará a un examen profundo de conciencia, oportunidad que es el último gesto de amor de Dios para con todos los hombres.

Virtud de la simplicidad

Hijos míos: la simplicidad es una virtud que os hace semejantes a mi Amor Santo. Mi Corazón Inmaculado, por gracia y misericordia de Dios conservó la humildad y la sencillez. Siempre rechacé lo presuntuoso; el lujo exagerado me producía malestar porque pensaba en el momento en que mi Hijo Jesús vino al mundo y Él siendo el Hijo de Dios no halló donde reclinar la cabeza. El Rey de reyes y el Señor de señores nace en un pesebre de Belén, pesebre que hizo de cuna al recién nacido. Dichoso aquél pesebre que dio cobijo al Hombre-Dios.

La simplicidad os desata de bagatelas, os libra de apariencias, os desarraiga del mundo dándoos mayor libertad porque sus pompas son adornos falaces que os pone etiquetas y precios.

Buscad la simplicidad en vuestra vida, no os compliquéis en vuestro estilo, vivid en la soltura, en la holgura espiritual. No os aferréis a las cosas que un día son y mañana ya dejan de ser; cosas que no os llevaréis con vosotros el día que partáis de esta tierra para jamás volver.

La simplicidad es un retablo de oro macizo, retablo pesado por su gramaje, por su espesor. La simplicidad os sustrae de la fugacidad de los pensamientos baldíos, porque el alma que posee esta virtud posee espíritu de interioridad y trascendencia.

La simplicidad os evita quebrantos en vuestro corazón porque quien carece de ella vivirá siempre en la inconformidad, la desazón será su compañera de viaje.

La simplicidad es una virtud para los pobres de espíritu, virtud que los va acercando gradualmente al cielo.

La simplicidad fue virtud que adornó a los santos que hoy gozan de la visión beatífica de Dios en el cielo.

La simplicidad es corona fúlgida que adorna a las almas sencillas, humildes; almas que pasan desapercibidas frente a los ojos de los hombres pero visibles frente a los ojos de Dios.

Oraciones finales

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a las cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Consagración diaria a María Inmaculada

Oh Señora mía, Oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Vos;
y en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro
Oh Madre de bondad,
guardadme y defendedme
como hijo y posesión vuestra.

Consagración para cada día al Sacratísimo Corazón de Jesús por María 

¡Sacratísima Reina de los cielos y Madre mía amabilísima! Yo N.N., aunque lleno de miserias y ruindades, alentado sin embargo con la invitación benigna del Corazón de Jesús, deseo consagrarme a Él; pero, conociendo bien mi indignidad e inconstancia, no quisiera ofrecer nada sino por tus maternales manos, y confiando a tus cuidados el hacerme cumplir bien todas mis resoluciones.

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de bondad y de amor, gustoso y agradecido acepto con toda la decisión de mi alma ese suavísimo pacto de cuidar Tú de mí y yo de Ti, aunque demasiado sabes que vas a salir perdiendo. Lo mío quiero que sea tuyo; todo lo pongo en tus manos bondadosas: mi alma, salvación eterna, libertad, progreso interior, miserias; mi cuerpo, vida y salud; todo lo poquito bueno que yo haga o por mi ofrecieren otros en vida o después de muerto, por si algo puede servirte; mi familia, haberes, negocios, ocupaciones, etc., para que, si bien deseo hacer en cada una de estas cosas cuanto en mi mano estuviere, sin embargo, seas Tú el Rey que haga y deshaga a su gusto, pues yo estaré muy conforme, aunque me cueste, con lo que disponga siempre ese Corazón amante que busca en todo mi bien.

Quiero en cambio, Corazón amabilísimo, que la vida que me reste no sea una vida baldía; quiero hacer algo, más bien quisiera hacer mucho, porque reines en el mundo; quiero con oración larga o jaculatorias breves, con las acciones del día, con mis penas aceptadas, con mis vencimientos chicos, y en fin, con la propaganda no estar a ser posible, ni un momento sin hacer algo por Ti. Haz que todo lleve el sello de tu reinado divino y de tu reparación hasta mi postrer aliento, que ¡ojalá! sea el broche de oro, el acto de caridad que cierre toda una vida de apóstol fervorosísimo. Amén.

Hay concedida indulgencia parcial a todos los fieles que devotamente reciten esta Consagración Personal al Sagrado Corazón de Jesús.

Forma resumida de pacto con el Corazón de Jesús: «Corazón de Jesús yo cuidaré de tu honra y de tus cosas y tú cuida de mí y de las mías.»

Coronilla de Virtudes

Para pedir las virtudes, con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
Virtud de Fe + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Esperanza + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Caridad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Humildad + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Paciencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de Perseverancia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo
Virtud de la Obediencia + Padre Nuestro + Gloria al Padre + Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de Dios. Amén

Ángelus

V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. +Ave María
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. +Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. +Ave María.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.  Amén

¡Oh María!

«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día». Amén.

Oración de Pentecostés

Espíritu de Cristo: despiértame;
Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname;
Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial,
conságrame a tu Corazón y Voluntad;
se en mí una fuente de virtudes,
sella mi alma como la tuya
para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean. Amén

Rezo del Rosario

3 misterios preferiblemente, especialmente a partir del día 20.

Oración final

Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor para ser complaciente a Tu Hijo Jesús.
Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñanzas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo.
Despertad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo y anhelos de santidad.
Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el sufrimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro Inmaculado Corazón.
Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adorables virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, purificad mi corazón con el fuego de vuestro amor y heridlo de amor, para que vuestra presencia siempre me acompañe por toda la eternidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma.
Conservadnos fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.
Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús. Amén.



NOTA: Debiera tenerse en uso y apoyo los libros de San Luis María Grigñon de Monfort, una BIBLIA y el libro de imitación de Cristo de Kempis.

Las citas bíblicas han sido extraíadas de la versión Biblia de Jerusalem https://www.edesclee.com/content/biblia-online

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *