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La institución Voice of the Family (Voz de la Familia) agrupa a veinticuatro asociaciones Provida de unos 17 países (http://voiceofthefamily.com/about/). El pasado 20 de octubre (2018), a 8 días del final del Sínodo de los Obispos (XV Asamblea) sobre el tema «Juventud, Fe y discernimiento vocacional«, Voice of the Family celebró en Roma el encuentro “Creados para el Cielo: Misión de la Juventud Católica (adulta) en el mundo de hoy”, en el que también hablaron de la Vocación de los jóvenes.

Intervinieron personajes como el gran intelectual católico, profesor italiano Roberto de Mattei, la Presidenta de “Familia (del) Mañana”, y promotora en Italia de las “Marcha por la Vida”, Virginia Coda Nunziante, el Cardenal Burke,…. Son, sin duda, auténticos Apóstoles de Últimos Tiempos. Este Encuentro tiene el valor de expresar con toda sinceridad los valores que necesita conocer, vivir y propagar la Juventud Católica de hoy, no sólo para no contaminarse con el espíritu del Mundo sino para evangelizarlo.

Fue muy oportuno que tuviera lugar durante la última semana del Sínodo, como otro sínodo paralelo, para poner al lado o frente a las conclusiones del primero, el espejo de la Sana Doctrina de la Tradición, que dice S. Pablo no soportarán cuando lleguen los Últimos Tiempos de las naciones gentiles (2Tim 4,3). Resumimos:

I–A los jóvenes: sólo hay una forma de ser feliz

Roberto de Mattei: (…) “¿Qué se le podría decir a un joven de hoy? No podría decirle otra cosa que lo que me digo a mí mismo: sé santo. No es una cuestión abstracta; es una cuestión concreta que afecta a cada uno, sea hombre o mujer, joven o viejo, nadie se libra. Tengo que estar convencido de una cosa: aunque la vida me depare toda clase de fortuna (salud, placeres, riquezas, honores), si no soy santo mi vida será un fracaso. Y al contrario; aunque conozca toda suerte de contrariedades y adversidades, y a los ojos del Mundo sea un fracasado, si soy santo habré cumplido el único y verdadero fin de mi vida. El hombre ha sido creado para ser feliz, y no hay sino una forma de alcanzar la felicidad: ser santo. La santidad hace feliz al hombre y glorifica a Dios.

¿Y cómo se puede ser santo? Cumpliendo la propia vocación. La vocación es aquello a lo que Dios me llama. Seguir la propia vocación significa hacer la Voluntad de Dios. Sea la que sea, la vocación es la Voluntad de Dios para nosotros.(…)

Todo hombre tiene una vocación especial porque Dios lo quiere y lo ama de un modo particular. No hay dos criaturas totalmente idénticas, porque la Voluntad de Dios es distinta para cada criatura.(…) porque Dios ama a cada uno con un amor personalizado.

¿En qué consiste ese amor especial de Dios para mí? Ante todo, Dios me ha creado infundiendo en mi cuerpo y en mi alma las características y las cualidades que han sido de su agrado. Y no sólo me ha creado, sino que me mantiene vivo, me suministra el ser por el que existo. (…) Y una vez que nos ha creado, Dios no nos deja a la merced del azar. Todos los cabellos de nuestra cabeza están contados (Mt. 10, 30), y ni uno solo cae sin que lo permita el Señor (Lc. 21, 18). Si hasta el número y la caída de mis cabellos está calculado, ¿Qué no estará también calculado en nuestra vida?

Dice el Padre Faber [Escritor y predicador inglés, del s. XIX, converso del Anglicanismo]: «Dios no nos ve como un mero amasijo o una multitud. No determinó desde la eternidad crearme como un simple ser humano, como hijo de mis padres o un nuevo habitante de mi tierra natal; resolvió crearme tal como soy, ese ser que soy yo mismo y que es conocido por otros, un ser diferente de todos los creados hasta ahora y de cuantos serán creados después. Fui yo, con mis peculiaridades particulares, mi estatura, mi figura, mi forma peculiar de ser, el alma individual que en la serenidad de su predilección eterna lo motivó a crearme» (Spiritual Conferences, Burn & Oates, Londres 1906, pp. 375-396).

En una palabra: Dios formuló las leyes de mi desarrollo físico, moral e intelectual y las de mi desarrollo sobrenatural.

¿Cómo lo hizo? Por medio de unos instrumentos. ¿Qué instrumentos? Las criaturas con las que me encuentro en mi vida. El cartujo Pollien nos invita a calcular el número de las criaturas que han contribuido a nuestra existencia (Cristianesimo vissuto, Edizioni Fiducia, Roma 2017). Influencias físicas como el tiempo, las estaciones del año, el clima, el influjo moral de nuestros padres y maestros, de los amigos y enemigos que hayamos tenido, cada libro que hayamos leído, las palabras que hayamos oído, lo que hayamos visto, las situaciones en que nos hayamos encontrado… nada de ello es fruto de la casualidad, porque la casualidad no existe; todo tiene una razón de ser.

Esas influencias y acciones son obra de Dios que actúa en nosotros. Todas esas criaturas, explica el P. Pollien, las pone Él en movimiento, en acción, (…) Todo sucede en el momento determinado, actúa en el punto exacto, produce el movimiento necesario para ejercer una influencia física, moral e intelectual en nosotros. Esa influencia es la gracia actual. La Gracia actual es la acción sobrenatural que ejerce Dios sobre nosotros en todo momento a través de las criaturas. Las criaturas son instrumentos que transmiten la Gracia. Son los medios de que se vale Dios para un único fin: formar santos. Todo cuanto sucede, cuanto se hace, dice San Pablo, contribuye sin excepción a una misma obra, y esa obra es el bien de aquellos a los que la voluntad de Dios llama a la Santidad (Rom. 8, 28) (…). Por todas partes se encuentra la Gracia actual ligando estrechamente lo natural con lo sobrenatural. Y Dios reparte sus gracias proporcionalmente a las necesidades de nuestra vida, según los designios de su Misericordia y la medida en que correspondamos a su accionar.

¿Cómo debemos corresponder a ese obrar ininterrumpido de la Gracia en nuestra alma? Dejemos que Dios actúe en nuestra alma sin preocuparnos jamás por el día de mañana, porque, como dice el Evangelio, basta a cada día su afán (Mt.6, 34). «Dejemos actuar a Dios, decía el Cardenal Merry del Val; recordemos que las circunstancias que nosotros no hemos ocasionado son heraldos de Dios. Se presentan miles de veces al día para decirnos las diversas maneras en que Él quiere manifestarnos su amor» (Let God Act,Talacre Abbey, 1974, p. 2).

A un religioso muy allegado a San Juan Bosco le preguntaron si en medio de sus innumerables obras,…., S. Juan Bosco estaba alguna vez preocupado. El religioso repuso: «Don Bosco nunca ha pensado en lo que estaba a punto de hacer un minuto después». San Juan Bosco, que comprendía la acción de la Gracia, siempre trató de hacer la Voluntad de Dios en el momento presente. Y por ese camino realizó su vocación.

Junto a la estación central de Roma se alza la basílica del Sagrado Corazón, levantada por S. Juan Bosco a costa de enormes sacrificios poco antes de morir. La basílica fue solemnemente consagrada por el Cardenal vicario el 14 de mayo de 1887 con la presencia de numerosas autoridades civiles y religiosas. El 16 de mayo siguiente, el propio Don Bosco celebró la Misa en el altar de María Auxiliadora; fue su única celebración en la iglesia del Sagrado Corazón y … la Misa fue interrumpida en quince ocasiones por los sollozos del anciano sacerdote, que entendió el significado de su célebre sueño de los nueve años. En aquel momento Dios le reveló que, desde la infancia, toda su larga vida terrenal había sido preparada y dirigida por Dios para cumplir su misión en este Mundo.

Cada alma tiene su vocación, porque tiene una función particular que cumplir en el Cuerpo de la Iglesia. Quien tiene vocación religiosa no la tiene para sí, sino para la Iglesia.

Esa vocación, según el P. Faber, procede directamente de nuestra predestinación eterna, pero se pone en manos de nuestra libertad y depende de ella: «Es indudable que formo parte de un plan, que tengo un puesto que ocupar y una misión que desempeñar, y las tres cosas son muy concretas; únicamente mi carácter especial, mi personalidad particular, puede ocupar ese lugar o realizar esa labor. Eso quiero decir que tengo una responsabilidad tremenda. “La vida se define como responsabilidad.” Es una característica indisociable del lugar que ocupo como criatura. Desde esta perspectiva, la vida cobra un aspecto muy serio» (p.377).

No hay otra vía que conduzca al hombre a la Santidad a la que cada uno ha sido llamado para ser feliz. Recorramos ese camino con la asistencia de la Virgen y de los ángeles. Dios ha puesto a nuestro lado a un ángel para que proteja nuestra vocación. Nuestro Ángel Custodio es nuestra vocación cumplida, nuestra vocación realizada. Es el modelo de nuestra vocación. Por eso, debemos rezarle y estar atentos a las palabras que nos susurra.

Hay vocaciones de solteros; hay vocaciones de familia, y no sólo las naturales, sino también familias sobrenaturales, con sus diversos carismas; y hay también vocaciones para pueblos, de las que tanto habló Plinio Correa de OliveiraToda nación tiene una vocación específica, que es la misión que le asigna la Providencia en la Historia. Pero no solamente nacemos en una familia y un pueblo; vivimos también en una época histórica determinada. Y dado que la Historia es también criatura de Dios, Dios pide algo diferente a cada época de la Historia. Cada época histórica tiene su vocación. La vocación predominante en los primeros siglos de la Iglesia fue la disponibilidad para el martirio. ¿Tiene también el siglo XXI su vocación particular, dentro de la cual podemos descubrir nuestra vocación personal?

El triunfo del Corazón Inmaculado de María será también el triunfo de la Iglesia, porque el Corazón Inmaculado de María es el corazón mismo de la Iglesia. El triunfo presupone una batalla que lo precede. Y como será un triunfo social, público y solemne, la batalla también será social, pública y solemne. Ser santos hoy significa librar esa batalla, la cual se combate ante todo empuñando la espada de la Verdad. Únicamente sobre la Verdad se puede construir la vida del hombre y de los pueblos, y sin la verdad, una sociedad se descompone y muere. Hoy en día es preciso reconstruir la sociedad cristiana. Y para reconstruirla, la primera necesidad que se impone es el combate cristiano.

Cuando, con la ayuda de la Gracia, el cristiano conforma su vida a los principios del Evangelio y combate en defensa de la Verdad, no hay obstáculo que lo detenga.

En su discurso del 21 de enero de 1945 ante las congregaciones marianas de Roma, Pío XII afirmó: «El tiempo presente exige católicos sin miedo para quienes sea perfectamente natural confesar su fe sin reparos, de palabra y de obra, cada vez que lo requieran la ley de Dios y el sentimiento del honor cristiano. ¡Hombres de verdad, hombres íntegros, firmes e intrépidos! A quienes no lo son sino a medias, el mundo los desecha, rechaza y pisotea

«Dios y la Iglesia –escribió el P. Pollienpiden defensores, pero verdaderos defensores; de los que nunca dan un paso atrás. De los que saben ser fieles hasta la muerte a las órdenes recibidas. De los que se habitúan a las disciplinas más severas a fin de estar dispuestos a realizar todos los actos heroicos que les exija el combate

El escritor francés Paul Claudel enunció esta gran verdad: «La juventud no se hizo para el placer, sino para el heroísmo».

Los jóvenes del siglo XXI no pueden hacer caso de las seducciones para transigir con el Mundo, sino que piden a la Iglesia que los exhorte al heroísmo. Vivir el Cristianismo significa practicar un Cristianismo combativo. En la construcción de las catedrales medievales participaban arquitectos, albañiles, herreros, carpinteros, obispos, príncipes, personajes ilustres y desconocidos, aunados en un mismo deseo de glorificar a Dios con las piedras que se elevaban al Cielo. Nosotros también participamos en una gran obra. A cada uno se nos ha llamado a construir, sobre las ruinas del mundo moderno, una inmensa Catedral dedicada al Corazón Inmaculado de María, que no es otra cosa que su reinado en las almas y en nuestra sociedad. Nuestros corazones son las piedras y nuestra voz anuncia al mundo un sueño que se ha de cumplir”. (Traducido por Bruno de la Inmaculada)

II – Contrarrestando los retos de la sociedad actual como mujeres católicas.

Por Virginia Coda Nunziante

“Estamos aquí hoy para profundizar nuestra comprensión del papel de la mujer católica en la sociedad actual, una sociedad muy difícil, llena de trampas y peligros. Como señaló San Agustín, todos nos enfrentamos a la elección entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre. Para aquellos que no creen, esta elección es bastante obvia porque no aman a Dios. Pero nosotros, que profesamos ser creyentes y católicos, estamos obligados a tomar una decisión y esto no es fácil, porque la sociedad en la que vivimos nos pone bajo una gran presión.

A menudo hay dos reacciones. La primera es… adaptarse al mundo y absorber su espíritu. Esto…conduce… al debilitamiento y la pérdida de la Fe. El segundo es el aislamiento: cerrado en uno mismo, convencido de que mediante una vida de oración regular, cuidar sólo de la propia familia, vivir la vida laboral de la manera más cristiana posible, es todo lo que el Señor puede pedir, todo lo que es posible hacer en una sociedad tan des-cristianizada y desastrosa.

Estoy convencida de que para una mujer, y sobre todo para una mujer joven, también hay una tercera vía: la del testimonio público y la resistencia al mundo moderno, y eso es lo que me gustaría abordar hoy en tres fases:

En primer lugar, lo que la Iglesia ha enseñado sobre las mujeres. En segundo, cómo el proceso revolucionario ha utilizado a las mujeres.

En tercero, para contrarrestar los desafíos que enfrentan las mujeres en la sociedad actual.

1. La Iglesia y la mujer. El Magisterio Católico y la cuestión femenina.

Nadie en el mundo, nadie en la historia ha hecho por la mujer lo que el Cristianismo ha hecho por ella. La igualdad moral del hombre y la mujer es un concepto completamente ajeno a la antigüedad. Desde las antiguas matronas cristianas y las monjas medievales hasta las modernas monjas y madres de familia, el Cristianismo ha igualado a la mujer con el hombre en su dignidad esencial, dándole la oportunidad de cumplir roles que antes eran inimaginables.

Simplemente leed el volumen de Régine Pernoud, Mujeres en los días de las catedrales, para comprender el papel de las mujeres de esa época. Según Karl Bartsch, “las mujeres en la Edad Media leen más que los hombres ”. Y la mayoría de los manuscritos fueron copiados por manos femeninas. Piense en personalidades como Eleonor de Aquitania, Bianca de Castilla, Matilde de Canossa, que se enfrentaron a un emperador para defender a un Papa, pero también a santas monjas como Hildegard de Bingen, Gertrude la Grande, Catalina de Siena, consultadas por Papas. Y reyes, o figuras como la abadesa de Gandersheim, Roswita, quien fue considerado el nombre más grande en la literatura alemana en el siglo X; sin dejar de mencionar a Santa Juana de Arco, un comandante llamado por la Providencia para salvar a Francia.

El nuevo concepto de mujer fue proclamado por San Pedro y por San Pablo y se realizó históricamente en Europa gracias a la influencia del Cristianismo en sus leyes y costumbres, especialmente gracias a la elevación del Matrimonio a un sacramento.

En la Historia europea, la madre representaba la quintaesencia de la familia. La palabra «Familia» indica una sociedad, que es una pluralidad de personas. Si la figura del padre refleja la autoridad de Dios, la madre encarna la bondad y el espíritu de sacrificio.

La maternidad representa la manera ordinaria en que la mujer alcanza su perfección. San Pablo dice de la mujer: «Será bendecida por la maternidad». «La madre cristiana«, escribió el cardenal Mindszenty, «es uno de los mayores regalos que el Cristianismo le ha dado a Europa porque la madre es, después de Dios mismo, su más grande beneficio.«

Pero la maternidad, dentro del Matrimonio, no es el único medio para que las mujeres cumplan su función. La Virginidad, un ideal que se remonta a los comienzos de la Iglesia y dado por el ejemplo de María Santísima, no es un malentendido de los bienes del Matrimonio, sino que constituye un estado más perfecto. Pío XII dedicó una encíclica a la virginidad: La Santísima Virginidad (25/03/54). En ella, explica que «la virginidad sagrada y la perfecta castidad consagrada al servicio de Dios, es ciertamente para la Iglesia, uno de los tesoros más preciados que su Autor dejado como herencia. Por esta razón, los Santos Padres enfatizaron que la virginidad perpetua es un bien excelente de un carácter esencialmente cristiano«.

La virginidad es un estado que concierne sobre todo a aquellos que toman la decisión religiosa pero, como explica Pío XII, también puede ser la vocación de los laicos, hombres y mujeres, que viven en el Mundo y «por promesa privada o voto se abstienen completamente del Matrimonio» y los placeres sexuales, para servir a su prójimo con mayor libertad y unirse con Dios más fácil y más íntimamente».

De lo que debemos estar convencidos es que hoy, tanto a través del Matrimonio como a través de la Virginidad, se confía una misión especial a las mujeres, especialmente a los jóvenes.

2. Cómo la Revolución utiliza a las mujeres para lograr sus fines.

Hay un proyecto para destruir la Iglesia y la Civilización Cristiana, y su existencia se vuelve cada vez más clara para todos. Los Papas han definido este proyecto como la Revolución y han indicado sus fases históricas. Este proyecto también utiliza a las mujeres para transformar su papel y, a través de esta transformación, para destruir la sociedad.

La Revolución es un proceso de agresión de siglos contra la Iglesia y la Civilización Cristiana, que ya a fines del siglo XIX entendió que debía tomar posesión de la mujer para destruir a la familia, a la sociedad y, finalmente, a la Iglesia.

Un revolucionario profesional, como Vladimir Lenin, tiene una expresión emblemática: «La experiencia de todos los movimientos de liberación, atestigua que el éxito de una revolución depende del grado de participación de las mujeres«.

El papel de las mujeres en la Revolución es poco conocido pero terrible. Como lo señaló el Prof. Roberto de Mattei en el Rome Life Forum en 2017, en el vagón con plomo que en abril de 1917 llevaron a los revolucionarios profesionales a Petrogrado, junto con Lenin, viajó Inessa Armand (1874-1920), miembro del ejecutivo Comité del partido bolchevique, fundador de «Zhenotdell», el «departamento de mujeres» del partido. Era una mujer que tenía la confianza absoluta de Lenin, que era su amante. Ella murió de cólera en 1920 y tuvo el honor de ser enterrada en el «cementerio rojo» bajo las paredes del Kremlin, como uno de los principales protagonistas de la Revolución.

Su nombre es menos conocido que el de Aleksandra Kollontai (1872- 1952), pero su influencia en Lenin fue quizás mayor. “Inessa Armand y Aleksandra Kollontai abogaron públicamente por el amor libre, en la creencia de que la liberación sexual era una premisa necesaria para la realización de una sociedad socialista. El 17 de diciembre de 1917, pocas semanas después de la conquista de poder de los bolcheviques, se introdujo el divorcio; el aborto fue legalizado en 1920 sin restricciones; fFue el primer país del Mundo donde sucedió esto. La prostitución y la homosexualidad se despenalizaron en 1922.³ Trotsky escribió en 1923: «El primer período de destrucción familiar aún está lejos de alcanzarse. El proceso de desintegración está en plena marcha. ” 4

Kollontai escribió, en 1920, en la revista Komunistka:

En lugar de la familia individual y egoísta, se desarrollará una gran familia universal de trabajadores, en la que todos los trabajadores, hombres y mujeres, serán sobre todo compañeros. Así es como serán las relaciones entre hombres y mujeres, en la sociedad comunista. Estas nuevas relaciones garantizarán a la Humanidad todas las alegrías de un amor desconocido en la sociedad comercial, de un amor libre y basado en la verdadera igualdad social de los socios. (…) La bandera roja de la revolución social que ondea sobre Rusia y que ahora se está levantando en otros países del Mundo, proclama el acercamiento del cielo en la Tierra al que la Humanidad ha aspirado durante siglos”. 5.

Fueron movidos por un profundo odio a Dios y su Creación.

El proyecto revolucionario preveía una estrategia precisa basada no sólo en ideas falsas, como la de la igualdad absoluta de roles entre la mujer y el hombre, sino también en las malas tendencias de la naturaleza humana, heridos por el Pecado Original, comenzando con el orgullo femenino. Este programa, que se planeó en las logias masónicas a fines del siglo XIX, hoy, después de más de cien años, se ha realizado en su totalidad.

La mujer abandonó el hogar y se introdujo en el mundo del trabajo, fue inmediatamente adoctrinada por la mentalidad feminista, socialista y sindicalista. Ya a principios del siglo XX, en una sociedad todavía patriarcal, las feministas lograron ocupar espacios, fundar asociaciones, transmitir el veneno de las reivindicaciones sociales. Un historiador del Feminismo escribe:

Para muchas mujeres militantes, la participación en asociaciones provocó una revolución mental; para cada individuo, era un testimonio de existencia y significaba la adquisición de un lapso de tiempo social fuera del hogar «. 6

Basta leer libros sobre la historia del Feminismo hoy para confirmarlo: Fue necesario hacer que las mujeres sean «libres», hacerlas iguales a los hombres y, por lo tanto, abolir las leyes sobre la autoridad de los padres, reclamando nuevas leyes como el divorcio o el aborto para liberar a las mujeres de cualquier control, tanto de la Iglesia como de una ley moral objetiva.

La premisa de este trabajo diabólico fue la destrucción del sentido de reserva (Modestia) de la mujer. Ya sea que una mujer tenga vocación de Matrimonio o de Virginidad, la reserva es, en cualquier caso, un baluarte, en cierto sentido la base misma de su virtud.

En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: “La Reserva conserva el misterio de las personas y su amor […]. La reserva es la modestia. Inspira la elección de la ropa. Mantiene silencio y privacidad (…) al estilo de vida que te permite resistir las sugerencias de la moda y las presiones de las ideologías dominantes». 7

Por lo tanto, la mujer debía liberarse de este sentido de reserva que la oprimía; era necesario hacer que probara el éxito «mundano», para hacerle entender que podía «realizarse» (una frase muy de moda) fuera de la Familia y hacerla olvidar a Dios. Fue el sutil regreso de la tentación de la serpiente: serás como Dios. Y Eva cae una vez másY una vez más el hombre es arrastrado a su caída.

Podríamos recordar aquí cuán mala fue la Revolución de 1968 y su profunda asociación con los movimientos feministas. La revista masónica L’Humanisme escribió en ese momento:

La primera conquista a realizar es la conquista de mujeres. La mujer debe ser liberada de las cadenas de la Iglesia y de la ley […]. Para romper el Catolicismo, debemos comenzar por suprimir la dignidad de las mujeres, debemos corromperlas junto con la Iglesia. Difundimos la práctica de la desnudez: primero los brazos, luego las piernas, luego todo el resto. Al final, la gente andará desnuda, o casi, sin pestañear. Y, una vez eliminada la Modestia, el sentido de lo sagrado se extinguirá, la moral se debilitará y la Fe morirá de asfixia «.

Pío XII dijo que «quizás hoy el mayor pecado del mundo sea que los hombres hayan comenzado a perder el sentido del pecado» (26 de octubre de 1946). La mujer comienza a perder el sentido del pecado al perder el sentido de la reserva (la Modestia).

Ya a principios de la década de 1900, Nuestra Señora en Fátima le había dicho a la pequeña Jacinta: “Los pecados que atraen más almas al Infierno son los pecados de la carne. Se introducirán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor. Los que sirven a Dios no deben seguir ciertas modas. La Iglesia no tiene modas. Nuestro Señor es siempre el mismo «.

Nuestro Señor es siempre el mismo: la Ley Moral no cambia, no cambia con la variación de los períodos históricos. En cambio, ¡Cuánto ha cambiado la actitud femenina, cuánto ha cambiado la actitud femenina hacia Dios y hacia la sociedad!

En consecuencia, a mediados del siglo XX se introdujeron en todo el Mundo leyes sobre el divorcio y el aborto, se propagaron modas profundamente inmodestas y se difundió la libertad sexual. A partir de entonces llegamos a la fertilización artificial, la legalización de la homosexualidad, la difusión de la ideología de género, la eutanasia,…

Todo esto es parte del mismo proceso revolucionario que continúa y no se detiene. Hoy no tenemos tiempo para entrar en los detalles de sus diversas fases, pero para todos ustedes debe ser claro que el eje de esto fue el papel de las mujeres en la Revolución.

Para un examen más profundo de este proceso, recomiendo el libro Revolución y contra-revolución del profesor Plinio Corrêa de Oliveira.

3. Lo que un joven católico puede hacer hoy.

a) ¿Qué hacer hoy? ¿Cómo debe una mujer cumplir su papel hoy?

En primer lugar, no podemos aceptar el proceso de descristianización de la sociedad, porque resta valor a la salvación de las almas y, sobre todo, al honor y la gloria de Dios.

La hora actual exige a la mujer un espíritu cristiano capaz de resistir y enfrentarse a la moda actual; capaz de reaccionar ante la secularización de la sociedad y el progreso del materialismo con una respuesta sobrenatural cada vez más profunda.

Para defender la civilización cristiana, las mujeres deben, en primer lugar, dedicarse a la restauración de la Familia, la célula viva de la sociedad. La mujer, especialmente si ha decidido abstenerse de tener su propia familia, debe salvaguardar la institución de la familia luchando contra las corrientes y la doctrina que amenaza a la familia y, sobre todo, dándole un sentido jerárquico, el de conyugal, la fidelidad, y el espíritu cristiano.

Pero, en general, para dar mayor gloria a Dios, la mujer deberá contribuir a la restauración de las costumbres, a la restauración de la modestia y, por lo tanto, a luchar contra las modas inmodestas que se encuentran entre los medios más poderosos de corrupción de las almas, a la lucha pública contra las leyes injustas. Si principalmente los jóvenes corruptos, tratan de cambiar la cultura y la mentalidad dominante, las mujeres deben esforzarse por devolver la sociedad a Dios, devolverla al Espíritu Cristiano y reconstruir sus fundamentos sobre la Ley Natural y los principios cristianos.

>¿Qué medios tenemos a nuestra disposición para hacer todo esto? Los medios son aquellos que siempre han sido señalados por la Iglesia.

1) Oración. Para satisfacer las demandas de la lucha de hoy, las fuerzas naturales son insuficientes sin la Gracia y la unión con Dios. La ayuda de Dios se obtiene sobre todo a través de la oración. Sin una vida de oración, no podemos hacer nada. Una vida santa se vive a través de la oración, que es un medio necesario e indispensable para cualquier Apostolado.

Las feministas, las mujeres revolucionarias (como las rusas Armand y Kallontai, la española Dolores Ibarruri, la polaca Rosa Luxemburg) fueron movidas en su acción por un profundo odio a Dios. Las mujeres católicas deben tener en el centro de su vida un profundo amor a Dios: tanto la Vida Contemplativa como el Apostolado activo parten de esto. Y el amor aumenta con la oración. Cuanto más amamos a Dios, más odiamos el mal. Cuanto más amamos a Dios, más nos gustaría extender Su Reinado sobre las almas, sobre la sociedad.

Debe agregarse que nuestra oración debe, ante todo, apelar a la intercesión de la Santísima Virgen. Si tuviera que enumerar todas las razones por las cuales debemos pedir su intercesión, deberíamos necesitar otra conferencia. Me limito a sugerirles que lean las obras de San Luis Grignion de Montfort para comprender mejor por qué le debemos todo a Ella. Hoy me limito a dar dos razones:

a) Nuestra Señora es el modelo de toda mujer cristiana, casada, virgen, activa, contemplativa: en Ella todo se realizó a la perfección y, por lo tanto, sigue siendo el ejemplo a imitar, en la certeza de que cuanto más la imitemos, más lograremos complacer a Dios.

b) Nuestra Señora apareció en el siglo pasado en Fátima para dejarnos un mensaje muy fuerte y dramático. Todos ustedes lo saben, pero me gustaría recordarles lo que dijo Nuestra Señora: «Dios quiere establecer la devoción a mi Corazón Inmaculado en el Mundo». ¿Cómo podemos pensar en no recurrir a Ella, a Su Corazón Inmaculado? si es Dios mismo quien nos pidió que lo hagamos?

2) Estudio. Para defender a la Iglesia, las mujeres deben llevar a cabo un Apostolado Doctrinal que pueda considerarse una verdadera Maternidad Espiritual de la mayor importancia. Para hacer esto, deben prepararse con el estudio, conociendo bien e intensamente las razones de nuestra Fe para protegerse de los errores y peligros del Mundo y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Hoy, los fundamentos de la instrucción religiosa católica se han perdido. Es desde allí que debemos comenzar de nuevo, estudiando el Catecismo y difundiéndolo.

Sin embargo, uno no puede limitarse a estudiar las grandes verdades de la Iglesia, es necesario saber también cuáles son los principales errores que se oponen a estas verdades. La Iglesia está experimentando una crisis sin precedentes en su historia: necesitamos entender sus causas profundas, doctrinales y morales si queremos que nuestros remedios sean efectivos.

3) Acción. Finalmente, para aquellos que no tienen una vocación puramente contemplativa, la acción es necesaria: acción que debemos ejercer para el bien de nuestro prójimo y de la sociedad. Esta es una tarea para cada mujer que, naturalmente, hoy en día necesita relacionarse con talentos y dones personales. Ninguno de nosotros hoy está exento de tener que defender lo bueno, lo verdadero y lo bello en una sociedad imbuida de egoísmo y la búsqueda del interés personal; en un mundo en el que la única filosofía de vida profesada es el relativismo, según el cual no hay verdades absolutas; en una sociedad en la que reina la cultura hedonista, según la cual la única forma posible de felicidad es la satisfacción del propio placer e instintos.

Debemos aspirar, debemos desear con todas nuestras fuerzas ser una legión de mujeres católicas detrás de la Bandera de Cristo Rey, quienes están comprometidas a reconstruir la sociedad desde su fundación, defendiendo la Soberanía Social de Nuestro Señor Jesucristo.

Podríais recordar el famoso texto de Santa Teresa del Niño Jesús:

“Ser tu esposa, oh Jesús mío, ser hija del Carmelo, y por mi unión contigo ser madre de las almas. ¿No debería contentarme todo esto? Y, sin embargo, otras vocaciones se hacen sentir, me siento llamada al sacerdocio y al apostolado, sería un mártir, un doctor de la Iglesia. Me gustaría lograr las acciones más heroicas: el espíritu del Cruzado arde dentro de mí y deseo morir en el campo de batalla en defensa de la Santa Iglesia«.

La Misión de las mujeres, una vez restringida al hogar y a obras caritativas y educativas, aunque todavía hoy es necesaria, también se extiende, dadas las nuevas necesidades, a una acción política y social muy importante.

Ciertamente no debemos pensar que esto es normal, pero hoy no vivimos en tiempos normales y, por lo tanto, si en una sociedad profundamente cristiana las mujeres retomaran su papel dentro de las familias y los monasterios -hoy no es el caso- siguiendo el ejemplo de tantos santos, debemos estar listas para abrazar diferentes vocaciones y misiones, pero teniendo como único fin dar mayor gloria a Dios, defender la Iglesia y la Civilización Cristiana.

b) Pureza y fortaleza

Debemos redescubrir las virtudes principalmente femeninas de la pureza, del espíritu de sacrificio, de la abnegación, de la paciencia, de la dulzura. La pureza no es debilidad o inexperiencia, sino una fuerza que deriva del amor de Dios, de la Fe en su presencia en nosotros y del orgullo cristiano (tenemos que estar orgullosos de ser católicos).

Pero no debemos olvidar la muy importante virtud de la Fortaleza. Hoy también es necesaria la virtud de la fortaleza, especialmente para las mujeres, para responder a las demandas de nuestra Fe. Además, es imposible preservar la pureza sin autocontrol y una lucha continua contra el Mundo, contra el espíritu del mal y contra las pasiones. Esta lucha es el sello del verdadero cristiano y exige de la mujer, la fuerza y el coraje de jóvenes, a menudo hasta el grado de heroísmo, como el de los mártires; requiere un espíritu de penitencia y sacrificio,… Santa Teresa de Ávila recomendó a sus monjas: «Con valor, no deben ser mujeres sino hombres fuertes… de hecho, para poner miedo en los mismos hombres«.

Pío XII, en un discurso a las mujeres católicas, recordó que lo que más se pide a las mujeres de hoy es la Pureza y la Fortaleza; Pureza fue la primera virtud de Nuestra Señora, afirma, y luego recuerda el ejemplo de Santa Inés, citando a San Máximo:

“Ella mira a los que la adulan y los rechaza; a quienes la amenazan, y los desprecia … Ama tanto su Pureza que ni se burla, ni llama, ni atormenta, ni sus verdugos la asustan. (S. Maximi Taurin, Sermo 56 En natali S. Agnetis, Migne, PL 57, 644) (…)

«Fortaleza y Pureza, esto es lo que pedimos, como los dos adornos más preciosos del corazón, para ti a la Virgen Inmaculada y a la mártir Inés».

Toda mujer siempre tiene una opción ante ella: ser Eva o María.

Espero que hoy salgamos de aquí y estemos más convencidos de que debemos elegir a María como nuestro Modelo y nuestro Refugio seguro. Convencidas de que debemos luchar con amor y determinación por la causa de Dios, siguiendo el ejemplo de muchas mujeres que nos han precedido y cuyas virtudes ocultas sólo se conocen en el Paraíso. Convencidas de que todo puede depender de cada una de nosotras, pero sabiendo bien que Dios no necesita a nadie y, por lo tanto, servirle en ese espíritu de profunda humildad y abandono a la Divina Providencia.

Me gustaría dejaros con un ejemplo de una mujer valerosa y pura, elegida por Dios para un papel que ella misma no entendió y que, al principio, seguramente rechazaría porque no se sentía igual a ella: Juana de Arco.

Santa Juana 8 es el modelo del guerrero virgen en el que dos virtudes, la Castidad y el Heroísmo, están maravillosamente unidas. Una virgen -escribe el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira- hasta tal punto que puede asumir la función de guerrero del hombre, reteniendo completamente su feminidad. 9

El guerrero ideal completo de la Edad Media, como Santa Juana de Arco, muestra la posibilidad de un nuevo camino de Santidad para la mujer, que es la Santidad que se ajusta a la alabanza que el Evangelio dirige a la Mujer Fuerte” 10.

En el (decreto) con el que Benedicto XV proclamó la proclamó Santa, escribió:

«Juana siempre tuvo el hábito de recibir a menudo los Divinos Sacramentos, observar los ayunos prescritos, asistir siempre a la iglesia, participar todos los días en el Sacrificio sacrosanto de la Misa, recitar fervientes oraciones frente a las imágenes de Jesús colgando de la cruz y de la Stma. Virgen. Los días de celebración, mientras las otras chicas descansaban y se entregaban a los bailes, iba a la iglesia, llevando velas, que ofrecía a la Santísima Virgen y, por singular dedicación a Ella, realizaba peregrinaciones a la iglesia solitaria de la Stma. Virgen María de Bermont. También…por un amor tan grande hacia Dios y hacia la Adoración que se le debía a Él,…por la noche, incluso cuando estaba en el campo, tan pronto como escuchaba la campana de la iglesia, caía de rodillas y elevaba su mente a Dios. Se distinguió por la Caridad hacia su prójimo. De hecho, socorría a los enfermos, daba limosna…, albergó a los pobres, a los que…ofreció su cama mientras ella dormía en el suelo (…)». 11

Cada uno de nosotros debe apreciar este ejemplo: la búsqueda del placer en Dios en pequeñas cosas, en pequeños deberes diarios, en actos de Caridad hacia el prójimo. Pero siempre dispuestos a ser instrumentos dóciles en manos de Dios, como lo fue Santa Juana de Arco.

Quienes, para cumplir órdenes divinas, abandonaron a su familia, abandonaron sus ocupaciones femeninas, se prepararon para (ser) soldados y llevaron a los soldados a la batalla: sin temer las amenazas de muerte o la injusta sentencia, que la condenó a ser quemada. Sabiendo que era inocente, y no hereje, bruja, apóstata y reincidente, rodeada de llamas, le ofreció oraciones y súplicas y le repitió que había hecho todo por Voluntad de Dios, hasta que, al encontrar la fuerza para ver la Cruz, renunció a su espíritu. . ” 12

Aquí también debemos estar preparados,…para tener que sufrir desprecio, … falsas acusaciones. El malentendido de los hombres no importa cuando sabemos que estamos haciendo la Voluntad de Dios, ningún sacrificio es demasiado grande cuando se ofrece para la gloria de Dios: esta debe ser nuestra brújula y sólo esto puede darnos el gozo verdadero y profundo en esta vida y felicidad eterna en el Paraíso, que es el objetivo final de cada uno de nosotros.

Notas finales:

  • 1. Citado en R. Pernoud, Rizzoli, Milano 1986, pág. 62.
  • 2. Cf. Las Cartas a Lenin de Inessa Armand y Aleksandra Kollontai desde marzo de 1917 en VI Lenin, Opere completa, vol. 35, Editori Runiti, Roma 1952, pp. 210-212.
  • 3. Cf. Giovanni Codevilla, Dalla Rivoluzione bolscevica alla Federazione Russa , Franco Angeli, Roma 1996.
  • 4. Leon Trotzkij, Problemas de la vida cotidiana , Monad Press, Nueva York 1986, pág. 37.
  • 5. https://www.marxists.org/archive/kollonta/1920/communism-family.htm
  • 6. Fiorenza Taricone, Dal privato al político: il salotto della contessa Spalletti Rasponi De lo privado a lo político: el Salón de la Condesa Spalletti Rasponi (1903-1931) , un artículo.
  • 7. CCC 2522, 2523, 2526.
  • 8. Santa Juana de Arco (1412-1431), campesina de Domrémy, fue favorecida por voces celestiales (locuciones) que la animaron a ayudar al rey francés Carlos VII en su obra de liberación de Francia de los ingleses. Detenida por los ingleses, fue juzgada por brujería y quemada en la hoguera el 30 de mayo de 1431. Fue beatificada por S.Pío X, el 18 de abril de 1909, y proclamada santa por Benedicto XV el 10 de julio de 1920 (…)
  • 9. Plinio Corrêa de Oliveira, A Cavalaria , pp. 99-100.
  • 10. CSN, 14 de septiembre de 1991 .
  • 11. Benedicto XV, Divine Bull, el 16 de mayo de 1920.
  • 12. Ibid.

ROBERTO DE MATTEI

Roberto de Mattei enseña Historia Moderna e Historia del Cristianismo en la Universidad Europea de Roma, en la que dirige el área de Ciencias Históricas. Es Presidente de la “Fondazione Lepanto” (http://www.fondazionelepanto.org/); miembro de los Consejos Directivos del “Instituto Histórico Italiano para la Edad Moderna y Contemporánea” y de la “Sociedad Geográfica Italiana”. De 2003 a 2011 ha ocupado el cargo de vice-Presidente del “Consejo Nacional de Investigaciones” italiano para las áreas de Ciencias Humanas. Entre 2002 y 2006 fue Consejero para los asuntos internacionales del Gobierno de Italia. Y, entre 2005 y 2011, fue también miembro del “Board of Guarantees della Italian Academy” de la Columbia University de Nueva York. Dirige las revistas “Radici Cristiane” (http://www.radicicristiane.it/) y “Nova Historia”, y la Agencia de Información “Corrispondenza Romana” (http://www.corrispondenzaromana.it/). Es autor de muchas obras traducidas a varios idiomas, entre las que recordamos las últimas: La dittatura del relativismo traducido al portugués, polaco y francés), La Turchia in Europa. Beneficio o catastrofe? (traducido al inglés, alemán y polaco), Il Concilio Vaticano II. Una storia mai scritta (traducido al alemán, portugués y próximamente también al español) y Apologia della tradizione.

III – Intervención del Cardenal Burke

(Comentario del blog Religión la voz libre)

“El Mundo y la cultura están en una espiral de ataques a la vida, a la integridad de la familia y a la libertad de conciencia, por lo que necesita que la Iglesia diga la verdad «fuerte y claramente» como nunca antes. Y, sin embargo, da la impresión de que trata de acercarse a esta cultura, que es verdaderamente una cultura de la muerte, y de alguna manera se adapta a esa cultura»… «En mi opinión, esto es realmente una situación diabólica”.

La Iglesia ahora ofrece un tipo falso de «misericordia», “una especie de expresión del amor y preocupación de la Iglesia por la Humanidad, como si pudiéramos amar a nuestro prójimo sin decirle la verdad y actuar de acuerdo con la Verdad «.

La «terrible crisis» en la Iglesia Católica en los Estados Unidos es «verdaderamente tan mala como parece». … Es un escándalo para nosotros,… «. Con lo que estamos tratando aquí es con el pecado grave», y solo se puede abordar, «nombrando el pecado, responsabilizándonos de él y reparándolo….

El Cardenal instó a los jóvenes a amar a la Iglesia, a no abandonarla mientras atraviesa tiempos difíciles, y a resistir las doctrinas engañosas. Una de las grandes confusiones en la Iglesia de hoy es que «parece mostrar su amor por el hombre pecador al justificar su pecado, al no tener claridad sobre el pecado y, por lo tanto, vaciar la obra redentora de Cristo de su significado

… pero la única respuesta es nuestro Señor Jesucristo:…Citando la encíclica de San Juan Pablo II, Veritatis Splendor, dijo: Ninguna solución ofrecida por doctrinas engañosas, ni siquiera en las áreas de la Filosofía y la Teología, puede hacer al hombre verdaderamente feliz: sólo la Cruz y la Gloria de Cristo resucitado pueden otorgar paz a su conciencia y salvación a su vida. «Necesitamos acercarnos a Él, a su Verdad, llegar a su Amor en los sacramentos y vivir la vida de la Iglesia con la mayor integridad posible…Les insto a que se confíen al cuidado materno de la Madre de la Iglesia, la Santísima Virgen María, la Madre de Nuestro Salvador…Ella nos lleva siempre a Nuestro Señor, con la instrucción: “Haced lo que Él os dice”. Y cada día tomar «la Cruz de la oblación de nosotros mismos en amor puro y desinteresado».

[Nuestro comentario.- En la foto, el extraño Cristo en el extraño báculo que Francisco I ostentó en el Sínodo de los jóvenes. ¿Será símbolo de las extrañas doctrinas, contra las que prevenía S. Pablo (1Tim 1, 3; Heb 13,9)?]

A.M.D.G.


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